Poliana Lima presenta Las cosas en la distancia, una pieza de danza con la que explora la capacidad de resiliencia y de permanecer en pie.

Está interpretada por un grupo de ocho bailarinas y quiere rendir homenaje al conocimiento ancestral femenino de los cuerpos de las mujeres.

La pieza, es una versión de Las cosas se mueven pero no dicen nada, estrenada en los Teatros del Canal y representada recientemente en el festival Camping de París.

 

Poliana Lima en el festival La Sub25

 

Por Redacción

Foto: Álvaro Gómez Pidal

 

La coreógrafa y bailarina Poliana Lima presenta en el centro juvenil El Sitio de Mi recreo (Villa de Vallecas) Las cosas en la distancia. El espectáculo, con un elenco exclusivamente femenino, podrá verse el 10 de julio de forma gratuita en el festival de arte joven La Sub25, dentro de la programación cultural del Ayuntamiento de Madrid 21Distritos.

Las cosas en la distancia es un ‘site specific’ en el que un grupo de bailarinas, sin despegar los pies del suelo, sacuden y agitan su torso desde la suavidad hasta el frenetismo. En palabras de la creadora, la pieza es «un dispositivo con el que explorar el espacio, abdicando del desplazamiento y ahondando en la interdependencia entre individuo y grupo».

 

 

 

Creada expresamente para ser presentada en espacio no convencionales y adaptada a un reparto con menos de 25 años para La Sub25, la obra muestra también «un cuerpo colectivo, un cuerpo social, un cuerpo de mujer expuesto a la intemperie, que se reivindica en un acto de resistencia mucho más profundo que los que plantean los discursos bélicos. Estamos aquí. No nos movemos. Seguimos. Honramos tributo a un conocimiento ancestral femenino, a un cambio de paradigma. Estar sin imponerse. Permanecer sin aplastar, adaptándose y evolucionando», sentencia Lima.

Es cierto que en trabajos anteriores (Atávico o el solo Hueco) exploraba temas muy concretos y  personales como la memoria y la identidad. Sin embargo, sus últimas creaciones aparecen hermanadas por una misma necesidad formal, una búsqueda de coreografía en la que la dramaturgia no venga importada sino que surja del cuerpo mismo, que el cuerpo sea la fuente de una poética. Es así como la repetición del gesto, de manera obstinada y minimalista, y la exploración en los conceptos de permanencia y resistencia física, le han abierto esta puerta. «Lo que se repite a sí mismo construye una identidad», afirma.

El origen de Las cosas en la distancia hay que buscarlo, por una parte, en su propuesta Las cosas se mueven pero no dicen nada, presentada el pasado septiembre en los Teatros del Canal y, en junio, en el Festival Camping del Centro Nacional francés de la Danza (CND), y seleccionada en la plataforma europea Aerowaves 2021. Y, por otro lado, también surge de los talleres realizados como artista asociada de Conde Duque.

Durante el proceso de su cuarteto -también femenino- Aquí siempre, impartió el material a cuarenta mujeres de entre 15 y 50 años, con las que ocupó, el año pasado, el patio de Conde Duque durante la presentación final de la experiencia pedagógica. En cierto modo, todo forma parte de «un dispositivo coreográfico», que explora los límites del espacio y el movimiento y que puede ampliarse o reducirse como un organismo que se adapta a los distintos contextos.