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De risas con… Álex Salaberri

“¿La risa es terapéutica?, ¡absolutamente, sí!”

 

Álex Salaberri (Almería, 1978) es un cómico-médico o viceversa. Te lo puedes encontrar en La Chocita del Loro, El Golfo Comedy Club, el Teatro de las Aguas o en Platea Café Teatro de Madrid, pero también por locales de toda España. Sus respuestas brindan reflexiones divertidas y sesudas sobre la vida y la comedia, si es que no son lo mismo. Pasemos consulta, con permiso, evocando el grito atávico de RNE: ¿algún cómico (o médico) en la sala? ¡Gracias y bienvenido, Álex Salaberri!

 

Álex Salaberri

 

Por Jorge Gª Palomo/@jorgegpalomo

 

¿Quién es Álex Salaberri? ¿Cómo te definirías, querido doctor de la risa?

Bueno, soy un médico cómico o un cómico médico al que le gustaría vivir en un mundo mejor, pero mientras tanto quiere reírse de todo lo que le rodea. Y mostrarte que tú también puedes hacerlo, incluso debes…

 

¿Y cómo es tu forma de hacer comedia? ¿Cómo son tus monólogos, amigo?

He ido encontrando mi forma de hacer comedia con el tiempo. Es un proceso. Y sigo experimentando. Lo que sí he aprendido es qué persona escénica no soy. Al principio me subía al escenario con una urgencia terrible por hacer reír, por buscar rápidamente el chiste: una cadencia alta de chistes por minuto; creía que esa debía ser mi comedia y que eso era lo que esperaba el público de mí… Pero, con el tiempo, fui descubriendo que ese no era yo y que incluso esa forma de hacer las cosas solo me permitía navegar por mis pensamientos, observaciones e ideas más superficiales. Con el tiempo he aprendido que, para poder resultar más interesante, algo importante es que todo te importe un pimiento, estar cómodo en el escenario, con confianza, y fluir sobre las cosas que quieres contar, sin esa obsesión por el chiste. Si partes de un chiste, el recorrido de un bloque concreto será menor que si partes de una historia -si es un drama, mejor que mejor- o si navegas por un tema… Y ya, casi al final del proceso, escudriñas en lo divertido, los chistes, etcétera. Sobre el contenido de mis monólogos, tengo muchas cosas en mi cabeza y uso al público como mi propia terapia. Les lanzo mis vivencias, pensamientos, reflexiones y observaciones de la vida, mis conflictos y alegrías, sin importarme mostrarles quién soy realmente. No me preocupa tanto el número de chistes por minuto, aunque sí busco presentar todas estas cosas de una forma divertida. Yo soy así también con mi familia y amigos, de estar con ellos y decirles: “No sabéis lo que me ha pasado hoy” o “¿Habéis escuchado lo de…? o “Sobre ese tema lo que yo pienso es que…”. Y no digo que en algún momento no exagere cosas: eso sí. Soy andaluz… después de todo.

 

Estás haciendo muchos bolos en distintas salas… ¿Cómo vives este buen momento? ¿Pensaste alguna vez que podrías dedicar tu vida a la comedia?

Parece que empezamos a despegar, aunque no quiero decirlo muy alto porque los dos últimos años han sido un auténtico yoyó… Subimos, bajamos, subimos, bajamos y, en general, no hemos caminado por terreno sólido en este tiempo. Pero me gusta ver los ‘brotes verdes’, cuando nace un nuevo local de comedia, cuando uno de toda la vida retoma la programación o cuando un compañero inicia un nuevo proyecto, ver ‘Sold outs’ en las salas… ¡Eso es bueno para todos! No pensé inicialmente en poder dedicarme a la comedia… Tal vez sí en hacer cosas relacionadas, pero puntualmente. Algo que fuese una vía de escape de mi día a día o de mi vida como médico. No deja de ser complicado poder dedicarte en exclusividad a la comedia porque, además de tu esfuerzo y trabajo, hay otros factores que no controlas, como una pandemia que haga que los locales de comedia cierren o reduzcan sus aforos. Luego se van presentando oportunidades y ahí tienes que tomar decisiones.

 

¿Y dónde verte actuar, que no paras, para reír contigo, doctor?

Os invito a compartir conmigo una sesión de risoterapia en La Chocita del Loro, El Golfo Comedy Club, el Teatro de las Aguas o Platea Café Teatro. Son las salas donde suelo actuar de forma habitual. Aunque me gusta seguir haciendo bares, eventos privados, pueblos… A mí dame la oportunidad de contarte mis historias para reír, que ya soy feliz. Aunque siempre hay sitios mejores que otros, claro.

 

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Estamos en la sección de comedia, ya sabes… ¿Qué significa el humor para ti en lo profesional y en lo personal? Como médico, ¿es terapéutica la risa?

Para mí es una forma de entender la vida, desde niño. Te voy a contar una pequeña historia: en el colegio mis compañeros de clase me llamaban ‘El Voltios’ porque, sorprendentemente, por entonces tenía pelo y, además, lo tenía muy de punta. Tan de punta que parecía que me había dado una descarga eléctrica. Luego, ya solo hizo falta la creatividad y mala leche de un niño para que mis compañeros llegaran al mote de ‘El Voltios’. Un día, en mitad de clase, empezaron a mandarme notas escritas que ponían cosas del tipo: “Voltios, tú sí que tienes chispa” o “Voltios, te queremos”. Y la profesora, ‘La Conejo’ -llamada así por su costumbre para colocarse las gafas con un movimiento de nariz que bien recordaba a un conejo-, escuchó revuelo en torno a mi pupitre y dijo: “Salaberri, ¿qué tiene usted ahí?”. Le entregué las notas, sonrió y dijo: “Bien, esté más atento, señor Voltios”. La clase y yo mismo empezamos a reírnos como nunca. ¿Qué iba a hacer? ¿Llorar? ¿Sentirme humillado? ¡Nah! (risas). Todas esas vivencias, embarazosas para mí, pero maquilladas con humor, han conformado quién soy hoy. Y me han hecho ver cómo el humor puede ser sanador… Reírte de lo banal o intrascendente, sí, puede ser divertido; pero el verdadero poder de la risa creo que reside en lo que ayuda a sobrellevar un problema. ¿La risa es terapéutica? ¡Absolutamente, sí! Lo ves en el hospital. La risa, la actitud positiva ante la vida, es una parte importantísima de los tratamientos. Lo es en los estados de enfermedad, pero es que también lo es en los estados de salud. Por eso, ver que la gente acude a ver espectáculos de comedia es maravilloso. Por cierto, mis amigos me llamaron ‘El Voltios’ hasta los diecinueve años, cuando me quedé calvo y lo de los pelos de punta empezó a perder sentido… (risas).


Ahora te pregunto por el hospital, pero ¿cómo te lanzas a la comedia?

Creo que el humor es algo vocacional, como pueden serlo otras profesiones. Y es maravilloso el día que tienes la oportunidad de subir por primera vez a un escenario: ese día te dices “Guauuuu… ¡Esto me encanta!”. En mi caso fue de forma casual, acudiendo a un ‘open mic’ como espectador y subiendo al final del show como monologuista ante la falta de cómicos presentes aquel día… Con un poco de liada añadida por parte de mis amigos, por supuesto. Inicialmente no pensaba en dedicarme profesionalmente a la comedia: era más un divertimento, una vía de escape puntual; sin embargo, vas subiendo y subiendo al escenario, emborrachándote de ese magnetismo que tiene y llega un día en el que debes ser honesto contigo mismo y decir sin miedo que es lo que quieres ser, aunque pueda ser embarazoso plantearlo con tu entorno. Como en mi caso, siendo médico de carrera y tener que plantear a ‘los míos’ que quería dedicarme a la comedia aun a riesgo de que me dijeran: “¿Pero cómo vas a vivir de eso?”. No es un paso sencillo, pero dentro de cien años absolutamente nadie se preguntará si yo fui feliz o no, si me resigné o no, así que solo debo rendirme cuentas a mí mismo que sí sabré cómo he vivido. Así que me lancé.

 

Ahora sí, un clásico que te preguntarán siempre… ¿Utilizas el humor también como arma de construcción masiva incluso en el hospital, para aliviar situaciones complejas, para hacer “hasta del momento más desagradable algo divertido, como un tacto rectal?

Sin duda, el humor es mi autoterapia, más para momentos tan traumáticos como puede ser realizar un tacto rectal o tomar una muestra de esputo. Siento ser desagradable: mejor reír, ¿verdad?

 

¿Crees que vivimos una edad de oro del ‘stand up comedy’? ¿A quiénes admiras del mundo de la comedia?

Creo que el ‘stand up’ es un género que cada vez se conoce más, aunque nos queda todavía mucho por recorrer, bajo mi punto de vista. Es una ‘edad de oro’ en el sentido de que se ve una cantidad de cómicas y cómicos con un talentazo brutal subir cada día a los escenarios de nuestra ciudad. En shows, opens… Tienen, además, mucho que expresar, mucho que reivindicar y compartir; y lo hacen de una forma brillante. Por eso me gusta hacer ‘open mics’ porque cada vez que voy descubro nuevas joyitas. Luego está la otra parte: las dificultades para poder actuar de forma regular o estable… Tampoco son infinitos los locales donde poder actuar. Ante eso, muchos se buscan las formas para que su material llegue al público, y para mí eso les añade valor y hace que sienta admiración. Animo a la gente a que vaya a consumir comedia, sea donde sea y cuando sea: es el momento ideal para hacerlo… Sin importar el nombre. Uno siempre tiene referentes, pero he aprendido de tantos que sería una lista interminable…

 

Un clásico en Godot. Para ti la cultura es…

Libertad. Yo crecí en un barrio humilde de Almería. Mis padres y mi abuelo siempre me motivaron a que me formara y estudiara. Lo que ellos querían decirme es que la verdadera libertad estaba en los libros, en la librería de mi barrio, donde además esa libertad era gratuita; y también la hay en el cine, el teatro, la música o en un cuadro.

 

Varios conceptos unidos a ti, Álex. Test raudo…

  • Casi decentesLos comienzos, hermanos cómicos.
  • La Chocita del Loro… Mi casa.
  • El Golfo Comedy Club… Mi casa.
  • Platea Café TeatroMi casa.
  • La noche de la risaMi nuevo bebé. Show que hemos echado a andar en el Teatro de las Aguas junto a Fabián de Cunto.
  • ¡Almería, oiga!… Paz, mar, tapillas, familia y amigos.

 

 

Un momento inolvidable fuera de los escenarios…

La primera vez que haces clown en un hospital y el paciente te dice: “No sabes cómo necesitaba esto”.

 

Un lugar o contexto para reír mucho, aparte de los iconos aludidos…

Una conversación con mi madre en la que ella no pone filtros y yo, como hijo, hay cosas que no quiero escuchar… como detalles de la vida amorosa con su pareja.

 

Una película, canción o serie para sentirnos bien en épocas difíciles.

After Life, de Ricky Gervais.

 

¿Algo que te parezca ignominioso que se me pase preguntarte, amigo?

Me parece ignominioso que no me hayas preguntado, como médico: “¿Por qué los testículos vienen en bolsas?”. De verdad, esperaba la pregunta, pero como parece poco importante dejo la respuesta para la siguiente entrevista (risas).

 

¿Un mensaje para la posteridad en Godot?

No olvidéis reír; y respirar, claro.

 

¡Mil gracias, salud, abrazos y viva la comedia, doctor!

¡Ha sido un auténtico placer!

 

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