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Chelo Vivares 1 Las Teodoras

Chelo Vivares, parte fundamental de nuestra historia

«El repertorio de Tribueñe merece ser expuesto en todo el mundo porque es magnífico»

 

Sí, Chelo Vivares es alguien muy importante en nuestras vidas… quizás aun sin que lo sepamos. Ella era la actriz que daba vida a Espinete, el personaje principal de Barrio Sésamo con el que pasábamos las tardes los niños y niñas de los años 80, así que ya imaginan todo el significado que tiene su trabajo para muchos de nosotrxs. Pero también, en su doble faceta de actriz y dobladora, pone su voz al servicio de muchos personajes que aún nos acompañan en la televisión.

Y además lleva toda la vida sobre un escenario, porque el teatro es su gran pasión. Podemos verla actuando hoy en día en su casa de la Sala Tribueñe, lo cual es un auténtico lujo. Actualmente está representando Las Teodoras, un bellísimo espectáculo creado por Hugo Pérez de la Pica que homenajea a todas las actrices y cómicas de la historia.

Chelo Vivares merece todos los homenajes y reconocimientos habidos y por haber porque es una de nuestras grandes actrices, pero ella dice sentirse ya muy reconfortada por recibir, allá donde va, el cariño de la gente.

 

Chelo Vivares protagoniza Las Teodoras

 

Por Sergio Díaz

 

Irina Kouberskaya y Hugo Pérez de la Pica son los directores y fundadores de Tribueñe, dos personas que saben muchísimo de teatro, creadores imprescindibles dentro de nuestras Artes Escénicas que no sé si tienen el reconocimiento que merecen. ¿Qué nos puedes decir de ambos?

Tanto Irina como Hugo son dos personas maravillosas y muy inteligentes, creativos, sorprendentes… un verdadero placer trabajar con ellos. Me quedo muy corta al expresar todas sus virtudes, además de que les quiero muchísimo. Yo creo que sí tienen todo el reconocimiento por parte del público que ve sus obras y sus grandes creaciones, pero sí que es verdad que no entiendo cómo no están en el pódium nacional de los grandes directores.

 

Vuelves a protagonizar Las Teodoras, un homenaje a las actrices españolas. Es una obra que tiene mucho de tu madre, de muchas mujeres de posguerra que tanto lucharon para dedicarse a esta profesión… ¿Qué supone interpretar este espectáculo? ¿Cuánto hay de Chelo Vivares en Las Teodoras?

Interpretar Las Teodoras es todo un lujo, es una obra que de alguna manera es aparentemente sencilla y limpia, pero expone una amalgama de colores que me remueve emocionalmente con una sensaciones y sentimientos muy hondos, muy míos. Y el que me Hugo me haya escrito esta obra homenajeando fundamentalmente a mi madre y a todas las cómicas habidas y por haber me coloca en esa responsabilidad que él ha depositado en mí. Nunca le estaré lo suficientemente agradecida.

 

Hay una frase del espectáculo que dices: “Como todas las cómicas, tuve la suerte de poder huir hacia dentro”. ¿Ha habido muchos momentos en los que has tenido que afrontar esa huida?

Sí que he tenido que afrontar esa huida. Hace unos años cuando falleció mi padre tuve que ir a un ensayo general y pude hacerlo gracias a ese bagaje de mi trabajo. En otra ocasión, esta vez voluntariamente, hice por Los ojos de Raquel Meller el día de la incineración de Juan (mi marido). No encontré mejor homenaje en su honor que subirme a un escenario.

 

¿Qué te llevó a dedicarte a esto?

Mis padres eran actores. Cuando yo nací ya se habían apartado mucho de las tablas, porque la economía teatral no les daba para mantenernos a toda la familia. Mi hermano sí que vivió durante varios años ese ambiente artístico en mi casa. Yo, desde niña ya quería dedicarme al teatro, primero con las funciones del colegio, luego con el grupo de Teatro de Telefónica y luego ya pasé al teatro profesional. Mi padre no quería esa vida para mí, pero sé que hoy estaría feliz al verme.

 

Como dices Hugo Pérez de la Pica escribió esta obra pensando en ti, pero es que te va perfecta, por tu bagaje personal, por tu formación interpretativa, pero sobre todo por el gran rango de registros que despliegas en ella. ¿Tu formación en doblaje ayuda a dotar aún más de verdad a los personajes que interpretas?

La verdad es que no creo que el doblaje me influya mucho a la hora de interpretar un personaje en el escenario, es otro ámbito distinto. Pero lo que sí creo es que en el doblaje es muy importante ser actor o actriz.

 

Chelo Vivares 2 Las Teodoras

 

A mí, Por los ojos de Raquel Meller me pareció una obra maestra también, un montaje muy especial. No sé si tú le tienes un especial cariño o lo repartes por igual entre todos tus trabajos. ¿Es esta una de las obras que quizás más satisfacción os ha dado por todo lo que conseguisteis con ella?

Por los ojos de Raquel Meller es una joya. Hugo es un gran orfebre de la escena. Todo lo que pasa por sus manos lleva impreso el sello de la sensibilidad, de la belleza, de la poesía… desde el libreto, pasando por el vestuario, las luces, la música… Y pronto tendré la suerte de poder volver a interpretarla sobre el escenario de Tribueñe. Y en cuanto al resto de trabajos, pues hay de todo, pero tengo cariño a todos los personajes que interpreto.

 

Has actuado en templos teatrales como el Teatro Español y en otros teatros muy importantes cuando habéis salido de gira, pero ¿es Tribueñe el lugar en el que más a gusto te sientes trabajando? ¿Hay mucha diferencia en actuar para 20 personas que hacerlo para 500?

Estar en Tribueñe es estar en mi casa y este espacio tiene un halo de magia impresionante. Se respira arte por todas partes y de verdad no te engaño si te digo que nos sentimos arropados y mimados por muchas almas que nos ayudan. Claro que disfrutamos muchísimo cuando vamos a grandes teatros como el Español, el Carlos III de El Escorial, el Teatro Griego de Butrint, en San Petersburgo, en Yalta… pero actuar en Tribueñe es algo muy especial. El teatro que se hace aquí tiene que salir y verse en todas partes y el repertorio de Tribueñe merece ser expuesto en todo el mundo porque es magnífico. Y yo actúo igual ante 20 personas o ante 500, siempre trato de ponerle el mismo amor y la misma responsabilidad a este oficio, pero claro que cuanta más gente mejor, la comunión entre seres abre el espíritu.

 

¿Hay algún texto que tengas muchas ganas de interpretar y no hayas podido?

No he pensado en ninguno en particular, cuando un personaje hermoso llega digo: “¡ay!, aquí está, este es el personaje”.

 

A estas alturas todo el mundo, o al menos todos los mayores de 30 años, sabemos que tú fuiste la actriz que daba vida a Espinete ¿Qué recuerdos guardas de esa época?

Guardo muy buenos recuerdos de esa época. Claro que hubo de todo, tres años y medio de grabaciones dan para mucho, pero en general todo bueno. Recuerdo mucho a los compañeros que ya no están entre nosotros. Y además estaba Juan, con lo cual el recuerdo que tengo es aún mayor y mucho más emotivo. (Juan Ramón Sánchez, su marido, daba vida a Chema, el añorado panadero de Barrio Sésamo).

 

¿Cómo te llegó la posibilidad de dar vida al personaje protagonista de Barrio Sésamo?

Pues fue haciendo un Estudio 1, que ahora no recuerdo el título, me llamaron a un despacho, me tomaron medidas, me dijeron que no me podían decir mucho más pero que era para un trabajo muy importante. Con el tiempo hice un casting metida en un muñeco, improvisando, y ya después me dijeron que me habían elegido y comencé a trabajar. Lo bueno es que Juan hizo prueba para el personaje del panadero y también lo eligieron, así que la alegría fue doble.

 

¿Aún hoy, cuando la gente te ve y sabe quién eres, te siguen recordando por Espinete? Es que fueron tantos momentos de felicidad los que nos brindaste…

Sí, a día de hoy aun la gente me recuerda como Espinete y yo encantada, claro. A veces me dicen que si no estoy ya un poco aburrida del tema, ¡pero cómo me va a cansar un personaje que me ha dado tanto! Espinete merece estar en un museo de la televisión, por eso me fastidia mucho el trato que se le ha dado desde la cadena tirándolo a un vertedero… supuestamente.

 

A pesar de eso, de haber hecho historia en la televisión de nuestro país, de que aún se te recuerde, también tienes una gran carrera en el mundo del doblaje, del teatro… ¿Has echado de menos aún más reconocimiento por tu larga trayectoria o no lo necesitas?

No, de verdad que yo no necesito ningún reconocimiento más. Estoy muy satisfecha y muy contenta con lo que tengo.

 

Lo que poca gente sabe es que tú también fuiste Curro, la mascota representativa de la EXPO’92 de Sevilla. ¿Cómo fue y cómo viviste esa experiencia?

Lo de Curro fue una pasada, breve pero intensa. Esa presentación de la mascota en Sevilla, trabajando con Els Comediants, fue una experiencia muy fuerte. Después había muchos proyectos para hacer grandes cosas con él, pero al final quedaron en nada.

 

Tampoco sé si la gente sabe que fuiste compañera de despacho de Pedro Almodóvar en Telefónica. Con ese vínculo que os unía, que no sé si era cercano, ¿Nunca hubo posibilidad de trabajar con él en algunas de sus películas?

Pedro y yo trabajábamos en el mismo departamento en Telefónica y sí, el vínculo era cercano, muy cercano. Nos llevábamos muy bien, nos reíamos mucho juntos, a veces cantábamos canciones absurdas y aún tengo guardadas fotos de entonces y poemas y cartas que él me escribía y me dejaba guardadas en el cajón de mi mesa. Le tengo mucho cariño, aunque ya hace mucho tiempo que no nos vemos y estoy segura que él me recuerda con el mismo cariño, ¡Pedro es un grande! La pena es que no ha habido oportunidad de trabajar con él, no.

 

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