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Virginia Riezu: “Cuando te das cuenta de que te puedes reír de todo, te quitas un auténtico peso de encima”

 

 

Cómica, actriz e improvisadora, después de ganarnos a todos presentando la última gala de los Premios Godoff, la Riezu se atreve con un show unipersonal en el que da rienda suelta a su tierna irreverencia.

 

Por Álvaro Vicente / @AlvaroMajer

 

¿Qué pasa, que te han dicho mucho eso de Para ser mujer eres bastante graciosa?

A mí y a muchas compañeras. Ese “para ser mujer” y ese “bastante”… no eres “muy graciosa”, eres “bastante graciosa”, o sea, no llegas pero te quedas ahí, a punto.

 

Lo que viene siendo un piropo envenenado

Exacto, no sabes si darle un abrazo o una hostia el tipo. Cuando a una cómica le sale algo mal, ese fracaso es de todas, nos pertenece a todas. Y con los tíos no pasa lo mismo, porque si le sale un mal bolo a un chico, pues no pasa nada, pero con las chicas hay un poco más de prejuicio. Por eso me gustaba mucho este título para el show, aunque he de decir que hay muchas tías que no lo están entendiendo, que dicen que es machista. Es pura ironía, y se lo han tomado en plan literal.

 

Así pues, ¿existe una comedia femenina o es una denominación reivindicativa?

Como decía un amigo mío: no existe nada, o lo haces bien o lo haces mal. Pero creo que tienen que existir referentes para las mujeres que hacemos comedia, igual que hay mujeres referentes en el feminismo que van abriendo camino. Necesitamos referentes y por eso lo he querido hacer, porque bien o mal, tiene que existir, porque vamos a contar cosas desde un punto de vista que es el nuestro y tiene que existir porque los hombres no lo pueden hacer. Esto no significa que estos espectáculos no estén dirigidos a todo el mundo, no son exclusivos para las mujeres.

 

¿Cuáles son tus referentes en este sentido?

A mí lo que me gusta es sentirme como acompañada en mis reflexiones viendo a otras cómicas o escritoras o artistas de comedia que me hacen sentirme más segura con mis movidas, de esto que piensas: a esta también le ha pasado, esta también piensa esto, y en ese sentido digo que sí existe la comedia femenina. Para mí, un gran referente es Ali Wong. Ahora mismo puede verse su especial de Netflix, y lo ha hecho embarazada, que ha sido un puntazo, porque es un monólogo muy bestia y encima embarazada encima de un escenario, algo que no se había hecho nunca, le añade comedia al estado físico que tiene, tiene un bombo que te cagas y dice cosas súper burras. Es como un alegato también: estoy embarazada y no he desaparecido, estoy haciendo un especial de Netflix embarazada… porque es que parece que estás embarazada y eres inválida. También me flipan Iliza Shlesinger, Amy Schumer… y luego en España me gusta mucho la Sardá. Y de mis compañeras, muchas, me gusta un poco de cada una, un poco de Ana Morgade, un poco de Patricia Sornosa, un poco de Val Ros. También encuentro referentes en los libros, por ejemplo Caitlin Moran me encanta, una escritora columnista británica que ha escrito un libro que se llama Cómo ser mujer, que lo ha petado mucho. Y otro que me gusta es Un libro para ellas, de Bridget Christie.

 

¿Qué le puede aportar el humor a la revolución de la mujer?

Quitarle esa cosa como de enfadadas todo el rato, de regañar a los tíos, hacerlo mucho más divertido. Parece que ya está hecho, que es una conquista que ya tenemos, pero no, hay que seguir, porque vosotros los hombres habéis conseguido reíros de muchas más cosas propias. Nosotras no. Estamos llegando ahí, a desdramatizar un montón de cosas, y el humor es la mejor herramienta para hacerlo. Nosotras siempre hemos tenido mucho cuidado de no ponernos en evidencia, porque históricamente es lo que se nos ha enseñado, y todavía hay territorios a los que se está llegando ahora o no se ha llegado todavía y vosotros ya los habéis superado.

 

En tu espectáculo el concepto de fracaso está muy presente y has aprovechado lo que pudiera haber de fracaso en tu carrera o en tu vida para convertirlo en virtud cómica.

Pues sí, así es. En su momento fueron verdaderos dramas, pero cuando te das cuenta de que te puedes reír de todo eso, te quitas un auténtico peso de encima… y oye, de pronto ya tengo un bloque resuelto del espectáculo.

 

Tu currículum dice que eres Ingeniera Agrónoma… ¿no te hubiera ido mejor?

Sí, es otro fake como una casa, un fake que duró 7 años, porque es ingeniería superior. Con 18 años yo era muy ignorante y no sabía que hacer, y como sacaba buenas notas… venga, una ingeniería. Me cogieron en agrónomos como me podían haber cogido en enfermería, me daba igual todo, aunque tenía todavía esa cosa repolluda de pequeña de yo quiero saber, como de pequeña punset, y me puse a aprobarlo todo como loca en el primer curso. Pero cuando vi que aquello iba de plantas y de movidas raras dije: a mí esto me la sopla, y empecé a hacer teatro en la universidad, y cada vez hacía más teatro y menos ingeniería… pero terminé la carrera.

 

Para ser mujer eres bastante graciosa

Teatros Luchana. Hasta el 27 de octubre

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