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Silvia Marsó: “La señora C pertenece al tipo de mujeres que llevan dentro la semilla de la lucha”

 

Por Álvaro Vicente / @AlvaroMajer

 

Como actriz y productora, la Marsó homenajea a Stefan Zweig en el 75 aniversario de su muerte con esta versión musical de ’24 horas en la vida de una mujer’. Comprometida con un teatro que deje poso profundo en el espectador, pero sin renunciar al espectáculo, estará en el Teatro de La Abadía del 13 al 30 de diciembre

 

 

Definís este montaje como un musical de cámara. No es un formato muy habitual en nuestras carteleras, ¿no?

Es un espectáculo, efectivamente, en una línea que no se hace mucho en España, no se parece a nada, es absolutamente insólito, y tiene muchas connotaciones que recuerdan lo mismo al cabaret alemán de principios del siglo XX que a las operetas románticas. Luego tiene algunas cosas más pasionales, como de Piazzolla. La música de la función es poliestilística, mezcla muchos estilos pero siempre desde lo que sienten los personajes, no es que la música se imponga, sino que la música es el subtexto de la obra. No es un musical al uso.

 

¿Cómo conociste tú esta obra?

A mí me gusta mucho Stefan Zweig, desde siempre, desde que leí El mundo de ayer y Carta a una desconocida. Me parece un autor que sabe retratar no solamente la sociedad de su tiempo, sino que a nivel personal, humano, los personajes los dibuja siempre desde una absoluta profundidad. Supongo que algo tuvo que ver en esto su amistad con Freud. Entonces, me hablaron de esta obra, de esta adaptación, fui a verla a París y cuando bajó el telón me quedé conmovida por la historia, por los personajes, por la música, y esa condensación de todas las emociones que puede vivir un ser humano. Me enamoró el texto, la obra y lo primero que hice fue llamar a Ignacio García, porque creo que es el director que mejor podía entender este universo de Zweig y su profundidad, y sobre todo por su cultura musical, porque la música de la obra es compleja y muy virtuosa. Y ha sido una maravilla trabajar con él, desde el principio apostó sin dudarlo por el proyecto.

 

¿Cuál es el núcleo argumentativo de la obra?

Zweig cuenta cómo una mujer, una aristócrata de la vieja Europa, cuya vida ha estado trazada desde su cuna por su estatus de nobleza y por ser mujer, que nunca tomó una decisión de manera individual, de pronto enviuda y cae en una profunda depresión. Ahí decide, para salir de ese vacío, viajar intensamente. En ese viaje, el destino la lleva a una situación límite al encontrar a un chico muy joven (que interpreta aquí Felipe Ansola), que está a punto de suicidarse porque ha perdido una fortuna en el casino de Montecarlo. A partir de ahí empieza la historia que ella cuenta. Al principio del espectáculo ella es anciana y en una circunstancia dada en la antigua Viena de principios de siglo XX, ella se enfrenta a su pasado a través de un narrador (que interpreta Víctor Masán), que la induce a confesar aquello que la transformó para siempre, esas 24 horas. El narrador es una especie de demiurgo que influye en los personajes para que lleguen a su límite y tengan que cuestionar su propia moral. Es una obra muy profunda pero al mismo tiempo vital y llena de emociones.

 

Si ya es muy loco ponerte a producir teatro, encima aquí asumes un gran reto artísto…

Siempre me ha gustado apostar por el más difícil todavía, porque llevo muchos años en esta profesión y ya he tocado todos los palos sobre la escena. Necesito hacer cosas cada vez más difíciles para sentirme viva. Y, sobre todo, lo que más priorizo en la elección de mis trabajos es que estos aporten algo al espectador. Esta obra habla de la pérdida de oportunidades en la vida, de cómo el ser humano se deja llevar por las circunstancias, la rutina, los condicionantes del entorno social, la familia… hoy en día, con la crisis, la hipoteca también… Y un día te das cuenta de que tu vida ha pasado y de que no has sido capaz de escucharte a ti mismo. Y de esto habla Stefan Zweig en esta obra. Es una reflexión sobre tu posición ante la vida. Aunque es un musical y es entretenido, es lúdico, hay una algo más profundo que hace que para mí sea tan importante sacarlo adelante. Yo no habría afrontado este riesgo si no creyera en que este texto y esta obra tiene algo tan importante que compartir con el espectador que yo como intérprete y como persona comprometida con el teatro no tuve más remedio que sacarlo adelante, con mucho tesón.

 

Este es uno de esos montajes que, si no es porque profesionales como tú se enamora de ellos, no veríamos en los teatros de Madrid…

Siempre hay algún loco como yo que pierde la cabeza por una idea o por un ideal y de una forma casi épica, porque producir roza el suicidio, es muy difícil todo, y me está costando muchísimo, pero he contado con un equipo extraordinario de profesionales a mi lado sin los que sería imposible hacerlo, que se han dejado la piel para estar en la creación de este espectáculo. Y luego mis compañeros en escena, maravillosos: Felilpe Ansola que será un descubrimiento para mucha gente, y Víctor Masán, que alternará al final del periodo en La Abadía con Germán Torres, que intepretan al Narrador o el destino. El personaje se llama el Hombre, pero abarca varios matices.

 

Esta Señora C. que interpretas y su historia me han hecho pensar en Insolación, de Pardo Bazán, en Nora, evidentemente, mujeres contemporáneas de tu personaje, mujeres que casi 100 años después, adquieren una relevancia nueva, y en el fondo el paso del tiempo no borra su relevancia primera…

Hablas de Ibsen, Pardo Bazán, Zweig… todos grandes autores, como Tennessee Williams, que también dibuja mujeres absolutamente vigentes, mujeres que, a pesar de las épocas en las que transcurren sus vidas, tienen una semilla de lucha interior contra todo lo establecido, contra todos los condicionantes sociales, y son heroínas en el fondo, aunque Zweig no escribió a la Señora C como una heroína, sino como una víctima de la moral de su tiempo.

 

 

24 HORAS EN LA VIDA DE UNA MUJER

Teatro de La Abadía.

Del 13 al 30 de diciembre.

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