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Sidi Larbi Cherkaoui: “Me interesa encontrar voces originales que dialoguen con el mundo contemporáneo”

Dúctil, ecléctico y prolífico, el coreógrafo Sidi Larbi Cherkaoui dirige desde 2015 el Real Ballet de Flandes, compañía que presenta tres coreografías en los Teatros del Canal. Ten Duets on the Theme of Rescue –de la coreógrafa canadiense Crystal Pite–, Firebird y Faun –ambas piezas del mismo Cherkaoui–, conforman un programa triple sobre la temática del rescate.

 

Por Clàudia Brufau Bonet / @claudiabrubo

 

Sidi Larbi Cherkaoui (Amberes, 1976) –de padre marroquí y madre flamenca– se incorporó con la prestigiosa compañía Les Ballets C de la B en 1997 y, desde que estrenó Rien de Rien (2000), su primera obra de larga duración, Cherkaoui se convirtió en una de los coreógrafos más prometedores y su prestigio no ha dejado de crecer hasta hoy. Combina su trabajo como director artístico del Real Ballet de Flandes con la dirección de su propia compañía, Eastman, y su labor como coreógrafo freelance en ballets, óperas, musicales o en el cine –por ejemplo en Anna Karenina (2012) de Joe Wright. Hemos podido conversar con Cherkaoui sobre las tres coreografías que presenta en Madrid y sobre el proyecto renovador que lleva a cabo en Amberes, donde tiene sede la compañía.

 

Cuando te invitaron a dirigir el Ballet de Flandes en 2015, ¿qué quisiste aportar a la compañía?

Mi mayor objetivo fue cultivar los lenguajes de diferentes coreógrafos, es decir, cómo plasmar la diversidad dentro del mundo del ballet. Así que mi interés radica en encontrar voces que pienso que puedan ser originales y pertinentes y que tengan un discurso en relación con el mundo contemporáneo.

Yo mismo soy un coreógrafo contemporáneo, que he estado trabajando con compañías de ballet desde hace casi quince años. Mi primera experiencia con una compañía de danza clásica fue con Les Ballets de Monte-Carlo y desde entonces he trabajado con muchas más. Siempre he estado atento a cómo estas compañías abordan el ballet; por ejemplo, Les Ballets de Monte Carlo se vuelcan en la voz del coreógrafo y director Jean-Christophe Maillot –lo cual me pareció muy poderoso–, y en cambio el Ballet Nacional de la Ópera de París siempre ha hecho gala de su historia.

 

Una compañía de repertorio combina voces del pasado y el presente. Durante estos tres años, ¿de qué se ha impregnado la compañía?

Ha sido un viaje emocionante. Hemos bailado desde Maurice Béjart, Martha Graham, ¡hasta Yuri Gregorovitch del Boshoi! Es alucinante el contraste entre estos coreógrafos del siglo XX con voces contemporáneas como pueden ser Crystal Pite o Hofesh Shechter. Trabajo para que los coreógrafos puedan crear obras nuevas para la compañía o bien incorporar un repertorio existente. Es crucial estar atento a nuestros coetáneos y no olvidar una parte determinada de la historia de la danza, porque es peligroso centrarse sólo en las mismas obras. Hay muchas compañías de ballet con su Cascanueces, pero mi objetivo es distinto. Pongo el énfasis en trabajos que podrían haber tenido un gran impacto en la evolución de la danza pero que, por algún motivo, las compañías de repertorio no han sabido entender esta parte de la historia. Por este motivo me concentro mucho en los últimos cincuenta años. Me encanta mirar hacia atrás y ver quién creó coreografías que hoy son relevantes y dialogan con la energía y el mundo actual.

 

Las voces de los coreógrafos que invitas beben de fuentes muy diversas y del legado de danzas o músicas de sus culturas. ¿La facilidad con la que nos podemos relacionar con gente de todo el mundo queda reflejada en la danza?

Invito coreógrafos que admiro profundamente como los israelíes Ohad Naharin y Hofesh Shechter, con los que los bailarines puedan transformarse. Esto responde a cómo hoy el mundo está interconectado. De hecho, creo que es ridículo ignorar esto en una compañía de ballet. Puedo trabajar con un coreógrafo de Londres como Akram Khan, que tiene un movimiento inspirado en la danza Kathak, un lenguaje que se puede transmitir en todas partes del mundo. En nuestra compañía tenemos bailarines de EE. UU, Bélgica, España, Reino Unido o América Latina; por lo cual creo que es importante no imponer una voz colonial de lo que creemos que debería ser el ballet.

 

Éste tríptico que presentáis incluye una obra de la coreógrafa canadiense Crystal Pite. ¿Qué relación tiene con la compañía?

Ten duets on the theme of rescue se estrenó en 2008 con la Cedar Lake Contemporary Ballet, que lamentablemente tuvo que cerrar por motivos financieros. Pregunté a Crystal si querría remontarla con el Ballet de Flandes y ella muy amablemente aceptó. Además, le hacía especial ilusión porque algunos de los bailarines de nuestra compañía venían de la Cedar Lake, por lo tanto conocían muy bien esta pieza. Ha sido conmovedor ver trabajar a estos bailarines porque ya tenían la información en sus cuerpos y lo pudieron transmitir con mucho cariño y consciencia de la calidad requerida, porque el de Crystal es un gran universo coreográfico.

 

Tus dos obras, que también indagan el rescate, ambas están inspiradas en piezas de la mítica obra de la compañía de Serguei Diaghilev. ¿Cuál fue el punto de partida para reinterpretar Firebird?

La imagen del pájaro de fuego me recuerda a un volcán. Me centré en los colores vivos profundos y en las energías esenciales. Mi pájaro tiene unas plumas muy largas y un vestido muy imponente. Para esta pieza, que fue un encargo del Ballet de Stuttgart, trabajé con el diseñador de moda belga Tim Van Steenbergen. En este caso la coreografía se adapta a su diseño.

 

Imagen de la coreografía ‘Faun’

 

Faun (2009) fue un encargo del Sadler’s Wells dentro del programa In the Spirit of Diaghilev. ¿Cómo transformaste esta obra emblemática creada por Vaslav Nijinsky con música de Claude Debussy?

La coreografía de Nijinsky era radicalmente bidimensional, los bailarines se mueven como figuras de un jeroglífico, yo la convertí en algo tridimensional para tomar todo el espacio. Faun trata de una criatura que en medio del bosque de repente descubre una ninfa, y por primera vez se enamora. Este amor o intercambio lo salva. Estoy muy contento del trabajo que han hecho la pareja de bailarines del Ballet de Flandes que interpretarán esta pieza. Y por cierto, este abril, los bailarines han estado aprendiendo la versión que se conserva de la original de Nijinski con Nicolas Le Riche –ex-bailarín étoile de la Ópera de París. Estas contraposiciones te ayudan a entender cómo ha evolucionado el mundo de la coreografía.

 

¿Cómo explicas tu capacidad para adaptarte y fusionar ballet, jazz, danza Kathak o las danzas marciales de los monjes de Shaolin?

Creo que siempre me mantengo muy cerca de mi propia forma de ver el mundo, yo creo que todo está muy conectado. Nunca me han gustado las fronteras. Como todos somos seres humanos que tratamos de expresarnos a nosotros mismos, para mí ha sido muy lógico trabajar con personas de todo el mundo. A veces, juntar dos bailarines de ballet puede ser tan complejo como meter un monje de Shaolin en un ballet, ya que todos tenemos nuestras particularidades. Lo que siempre trato de hacer es comprender el movimiento de las personas con las que trabajo, porque quiero comprender la forma en que las personas se expresan. Para mí es muy importante proporcionar nuevas herramientas para ganar más vocabulario, ya que si uso cada día las mismas palabras no seré capaz desarrollar mi pensamiento.

 

¿Estás tratando, pues, de seguir una evolución del ballet que beba de otros lenguajes?

El ballet se desarrolló a través de la exploración y esto se suponía que no debería detenerse. Por ejemplo, Forsythe lo hizo increíblemente bien. El trabajo complejo que realizó con el Ballet de Frankfurt influenció a toda una generación. Así que estoy tratando a mi manera de empujar los límites. Mi estilo es mucho más fluido, disfruto con los movimientos orgánicos, no me gustan las cosas que parecen forzadas. Es decir, cuando el ballet está muy bien hecho fluye con energía natural. Me interesaba ese tipo de ballet y es un placer poder llevarlo a cabo con los bailarines del Ballet de Flandes.

 

 

ROYAL BALLET FLANDERS 

Teatros del Canal.

19 y 20 de mayo. 

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