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Donde el bosque se espesa

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La verdad que no deja ver el bosque

 

 

El siglo XX ha sido uno de los más convulsos de nuestra larga historia. Y si hay algo que nos ha unido como continente, como entidad plurinacional, más allá del Banco Central Europeo, han sido las guerras que asolaron Europa durante los pasados 100 años (y todavía, no nos olvidemos de Ucrania). Esos conflictos bélicos aún están lejos de solucionarse en muchos casos. Sí sobre el papel, pero no desde la parte emocional. Miles de personas aún son víctimas de esas guerras. Miles de personas aún no saben nada de muchos de sus antepasados. Miles de personas aún tienen muchas heridas sin cicatrizar.

 

Micomicón es una compañía que siempre ha mostrado el firme compromiso de bucear en los mares más oscuros de la historia para sacar a flote aquellos temas sin resolver. Aquello que otros prefieren silenciar (ya lo hicieron en El triángulo azul). En el marco del proyecto Horizon2020 UNREST (Unsettling Remembering and Social Cohesion in Transnational Europe), esta compañía recibió el encargo de escribir un texto teatral en el que la temática de fondo fuera la situación de trauma que viven tres países europeos con multitud de fosas comunes y desaparecidos: España, Polonia y la ex-Yugoslavia. Y a Laila Ripoll y Mariano Llorente les ha salido esta maravilla escénica cruda, dura, llena de ira y dolor, pero sarcástica a la vez. Un viaje que parte de la España de nuestros días para terminar en los Balcanes. Y entre medias, la guerra civil española, la II Guerra Mundial, el exilio forzado, la deportación, los campos de concentración, las cámaras de gas, las simas, las fosas comunes, las violaciones, los degollamientos… lo que hemos hecho, lo que somos, el legado que hemos ido dejando como especie en este tiempo pasado… una joya de humanidad. Y las mujeres, sobre todo las mujeres. Ellas son las verdaderas protagonistas de esta historia sin quererlo, sin haberlo provocado, pero son las más resueltas a llegar hasta el final. Cuando camines por el bosque ten cuidado por dónde pisas. Los árboles viejos han visto mucho, han oído mucho. Ellos saben la verdad. Si no quieres conocerla, no te adentres en la espesura. Sergio Díaz

 

Antonia e Isabel reciben el día de la muerte de sus madre una caja cerrada que la difunta había guardado durante años y cuya existencia desconocían. Esa caja contiene alguna carta, fotografías, postales, medallas, mapas, objetos, en fin, que vienen a cuestionar todo lo que Antonia creía acerca de su familia.

 

Isabel se niega a mirar y no se hace preguntas. Antonia y su hija Ana, sin embargo, miran, preguntan, inquieren, reflexionan, dudan, se atormentan y persiguen al fantasma de un abuelo y un bisabuelo que no parece ser el que ellas creían. Todo ello para desazón de Zoran, el paciente y atento marido y padre yugoslavo de nuestras protagonistas.

 

La búsqueda del abuelo las llevará a emprender un viaje real y físico que se iniciará en Santander y acabará en Banja Luka, allá en la lejana Bosnia. Pero el itinerario de los personajes que van apareciendo en la trama y en la historia nos llevará a Barcarés, Lourdes, París, Toulouse, Mauthausen, Roma, Sarajevo, Kravica, Jasenovac…

 

Cada objeto abre una ventana, y cada ventana abre un ramillete de interrogaciones, y cada respuesta a esas preguntas abre una herida y cada herida un desgarro y un asombro y un desasosiego y alguna casualidad y muchas causalidades.

 

La vuelta a España será la victoria de dos mujeres que viene cargadas de malas noticias, de un dolor irreparable y de un conocimiento de las personas que les rodean que hará que su vida ya nunca vuelva a ser la misma.

 

 

Toda la cartelera de obras de teatro de Madrid aquí

 

 

 

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