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Nave 73: “Estamos muy orgullosos de la imagen que la gente tiene de Nave 73”

Rocío Navarro, Alberto Salas y Álvaro Moreno (junto a Ana Pedrosa) son los impulsores de este gran proyecto, un espacio multidicisplinar que, en sus cinco años de andadura, ya ha conseguido crear un sello escénico propio gracias al buen trabajo realizado: el ‘sello Nave 73’. Los tres nos cuentan sus impresiones sobre cómo ven y viven el teatro desde Nave 73

 

 

Por Sergio Díaz

 

 

Sois tres socios en Nave 73, ¿Cuál era vuestra relación?, ¿Cómo surge este proyecto?

Rocío (R.): En realidad somos cuatro, solo que nuestra compañera Ana Pedrosa se unió al proyecto más tarde y no está en el día a día de la sala. Por eso no la conocéis tanto, pero está.

 

Álvaro (Álv.): Como la mayoría de proyectos de este tipo, Nave 73 nace de un momento de crisis personal que coincidió, además, con la crisis social y económica del Madrid de 2010-2012. Hartos de no encontrar una respuesta adecuada a nuestras necesidades vitales y profesionales, Alberto ideó y sentó las bases de una aventura en la que me metí de cabeza sin dudarlo.

 

Alberto (Alb.): Lo más curioso de nuestra relación es que a Rocío la conocí hace ya más de diez años, cuando coincidimos durante nuestro año de Erasmus en Inglaterra. Luego, al acabar la carrera, me vine a Madrid y aquí conocí a Álvaro justo en un momento en el que acababa de dejar el trabajo que tenía para buscar nuevos y mejores horizontes profesionales. En ese momento, la idea de crear un espacio cultural empezó a rondar por mi cabeza y, junto a Álvaro, empezamos a hacer el proyecto realidad. Durante un viaje que hicimos ambos a Bilbao, donde vivía Rocío por aquel entonces, se la presenté y la reclutamos, no sé muy bien cómo, para tirarse a la piscina con nosotros.

 

R.: Así fue, exactamente (jajaja). Y el 30 de abril de 2013 los tres estábamos presentes en la inauguración de Nave 73.

 

 

¿Qué balance hacéis de estos años? ¿Sentís que la gente del sector os apoya y os tiene en cuenta?

R.: El balance de estos años en el sentido en el que nos lo planteas es inmejorable. Nos sentimos muy respetados y apoyados dentro del sector y estamos muy orgullosos de la imagen que la gente tiene de Nave 73. Sentimos como que se ha creado un ‘sello Nave 73’ con el que la gente se siente identificada cuando viene a ver algo a nuestra sala o incluso cuando está de paso y solo entran a saludarnos y tomar un café.

 

Alb.: A nivel personal, creo que ha sido la cosa más difícil que he hecho en mi vida. La más sacrificada, seguro, pero hay muchos momentos muy bonitos y justo ahora, después de cinco años, hemos superado muchos de los retos y preocupaciones iniciales, lo que nos supone una gran satisfacción.

 

Álv.: Ni en nuestros sueños más locos pensamos que en tan pocos años íbamos a estar donde estamos hoy. Ha sido un camino muy difícil, pero muy gratificante. Ahora son otras las luchas y las metas, mucho más complicadas, más a largo plazo y más centradas en los demás que en nosotros mismos, pero ahí seguimos luchando al pie del cañón por mejorar día a día.

 

 

Estáis los tres todo el día al pie del cañón. ¿Cómo os repartís el trabajo diario?

R.: La gestión y organización del día a día la llevamos un poco entre los tres, sí. Y luego tenemos divididas las áreas de trabajo en tres grandes campos repartidos de la siguiente manera: Álvaro es el Director Artístico y representante legal de la empresa; Alberto es responsable de Comunicación y director de nuestra Escuela de Artes Escénicas y yo soy responsable de Prensa y coordinadora de alquiler de espacios. No obstante, tratamos de consensuar todas nuestras decisiones y, para ello, nos reunimos cada lunes (que es el día que cierra la sala) para hablar y discutir los distintos puntos que tengamos en el orden del día.

 

Alb.: Ahora estamos en un importante proceso de cambio, ampliando la plantilla y delegando horas de trabajo de mantenimiento y funcionamiento diario, para poder dedicar más horas a la parte creativa. Y eso, a fin de cuentas, es impulsar la calidad artística del proyecto.

 

 

¿Los tres tomáis decisiones sobre la programación?

Álv.: Por supuesto. Es verdad que como Director Artístico soy el responsable de recibir las propuestas y de hacer planes, selecciones, dibujos artísticos congruentes con las líneas de programación, pero entre los tres valoramos los bocetos y decidimos.
En estos tiempos precarios es muy importante consensuar las decisiones porque el equilibrio entre los desarrollos artísticos que buscamos y la sostenibilidad del proyecto es muy delicado y difícil, y una sola visión dominante podría hacer que todo se desmoronase. La visión de los compañeros siempre es un descubrimiento y un cambio de puntos de vista que, además, suele ser más efectivo.

 

 

¿Apostáis por la multiprogramación por necesidad o convencimiento? Porque tenéis una amplia oferta de obras cada mes, pero muchas de ellas se quedan por largo tiempo con vosotros

Alb.: Por necesidad, sin ninguna duda. Aunque llevamos ya cinco años abiertos, es ahora cuando empezamos a tener una pequeña estabilidad económica y esperamos que eso nos sirva para dar más apoyo a las compañías y así poder apostar por mecánicas de exhibición mucho más pausadas y con un mayor crecimiento artístico.

 

Álv.: El desarrollo de nuestras mecánicas de exhibición se ha movido entre lo que queremos mostrar en nuestro espacio, lo que el ‘espacio pide’, es decir, lo que mejor se adecúa a Nave, tanto a nivel físico como emocional, y los flujos de los espectadores de las diferentes líneas de programación en función de los momentos de la semana. Ha sido un proceso de prueba y error en el que seguimos avanzando y aprendiendo cada mes. El hecho de que algo no funcione no siempre nos sorprende o nos preocupa, porque hay muchos lenguajes minoritarios que creemos que deben ser exhibidos, con todos sus aciertos y todos sus errores, porque creemos que son bases para la constante necesidad de renovación de lenguajes escénicos. En otros casos el hecho de que funcione nos permite seguir apostando por ese montaje específico y con ello conseguimos prolongar su vida en la exhibición de una sala alternativa, lo que no suele ser fácil.

 

R.: Así es. De hecho, durante estos primeros años hemos tenido obras que han estado mucho tiempo en nuestra cartelera como Una noche como aquella, que estuvo dos años, o A la Gloria de Lavapiés, que tras estar los últimos meses de 2017 con nosotros, vuelve ahora en abril a nuestra sala con intención de quedarse el mayor tiempo posible.

 

 

Una de las señas de identidad de la sala es la dramaturgia contemporánea, esa es vuestra gran apuesta…

R.: Sí, creemos que la dramaturgia contemporánea está viviendo un momento muy dulce en nuestro país con exponentes como Alberto Conejero, María Velasco o José Padilla, con los que hemos tenido la suerte de contar en Nave 73. Pero también creemos que es un momento único en las artes escénicas contemporáneas, en general, en todos sus niveles: directoras/es, actrices/actores, coreógrafas/os, iluminadoras/es…

 

Álv.: Sí, en este sentido, creemos que la figura conceptual del ‘creador’ entronca más con nuestra visión de la escena contemporánea.

 

 

Grandes nombres han pasado por vuestra sala y se han dado a conocer gracias a vosotros. Existe algo así como ‘gente de Nave’, muy ligada siempre a vuestro espacio, ¿no?

Alb.: Yo creo que existen varios tipos de ‘gente de Nave’. Por un lado, actores, dramaturgos, directores y demás profesionales del sector con los que tenemos una gran relación y con los que nos encanta trabajar siempre que podemos. Por otro lado, están nuestros alumnos, que en realidad sería gente de Nave 73 y Grumelot, que se han formado y crecido profesionalmente en nuestro espacio y, poco a poco, se están haciendo notar en el sector. Y, para terminar, nuestro público y nuestros clientes, incluso de la cafetería, gente que viene a ver una obra o a tomar un café y acaba comprando una entrada y te dan las gracias porque les has descubierto una nueva visión de las artes escénicas.

 

Álv.: Volviendo a la figura del ‘creador’, esa ‘gente de Nave’ es muy variopinta. Lo que comenta mi compañero respecto a la escuela está haciendo que varias generaciones de antiguos alumnos (a los que no llamaría actores, sino creadores, ya que la Escuela de Nave 73 es una escuela de creadores) estén consiguiendo que en torno a nuestro espacio se reúnan jóvenes de muy diversas escuelas y procedencias para experimentar sobre el hecho creativo. Y lo mismo sucede con creadores/as que ahora ya están en la ‘cresta de la ola’ y siguen vinculados a Nave de muchas maneras. ¡Y esperamos seguir ampliando la familia!

 

 

Alberto Salas, Rocío Navarro y Álvaro Moreno

 

 

¿Qué nos espera para lo que queda de temporada? ¿Alguna cosa en un futuro cercano que estéis deseando con ilusión que el público vea?

Álv.: A ver cómo afronto esto sin copar toda la entrevista… Jajaja. Por un lado, tenemos ahora en abril la vuelta de A la Gloria de Lavapiés. Un proyecto que ya estuvo en nuestra sala a finales de 2017 y que nos tiene enamorados, tanto por la calidad de la obra como por el equipo –uno de los ejemplos perfectos de esa ‘gente de Nave’ de la que hablábamos antes. Por otro lado, las propuestas de SURGE’18 que recalarán en mayo en nuestro espacio nos parecen brutales y nos morimos de ganas por verlas puestas en pie.

En junio vuelve LA (Mujer en obras), de Javier Ballesteros, estrenada justo hace un año en SURGE’17 en Nave 73 y que fue un descubrimiento sorprendente. También en junio llegará IGUALES, el ciclo de Artes Escénicas de temática LGTB, que viene con propuestas tremendas este año, como SIN, obra para dos bailarines que nos hemos conseguido traer desde Italia de la mano el fantástico Mario Coccetti, o la vuelta de LO(r)CA en dos únicas funciones.

Y por supuesto, clasicOFF, que ya tiene abierta la convocatoria de recepción de proyectos para su sexta edición y los que hemos podido ver hasta ahora nos han dejado boquiabiertos.

 

De cara a la próxima temporada, arrancaremos en septiembre con un ciclo de propuestas de creación de fuera de nuestra Comunidad Autónoma y de nuestro país. Quizá la que más ganas tengo de ver por dónde va es GESTO, la propuesta de residencia y exhibición del siempre interesante David Franch, que pude ver en los Encuentros de Creación de La Magdalena organizados por la Red Nacional de Salas Alternativas en Santander el pasado mes de noviembre. El colectivo chileno Escénica en Movimiento pasará también por nuestro espacio con Cuerpo Fronterizo, de Chevi Muraday, y Alba Valldaura vuelve, por fin, a Nave 73 tras su inolvidable Iaia. Memoria Histórica con Mos Maiorum. La costumbre de nuestros ancestros, una obra de teatro documental que ha causado furor allá por donde ha pisado. Y no quiero alargarme más, pero podría seguir. Jajaja

 

 

Una de vuestras grandes apuestas de temporada es ClasicOff, un Festival que en verano cumplirá su VI Edición. ¿Cómo surge esta idea? Porque no es normal que una sala como la vuestra celebre un certamen de teatro clásico… y lo único que se hace en Madrid

R.: Para ser sinceros, clasicOFF surgió casi por casualidad. Llevábamos apenas dos meses abiertos cuando llegaron a nuestras manos diversos proyectos con un denominador común: todos eran textos de Lope de Vega. Era julio de 2013, apenas teníamos experiencia en programación y nos dijimos: ‘¿Y si agrupamos todas estas obras en un festival?’. Y así fue.

 

En aquella primera edición participaron AlmaViva Teatro con su Fuente Ovejuna, 300 Pistolas con El Perro del Hortelano y los mexicanos Shake&Falstaff con El caballero de Olmedo. Y la respuesta mediática y por parte del público fue tan sorprendente y tan brutal que aquí seguimos, cinco años después, organizando cada última quincena de julio el Festival Experimental de Teatro Clásico de Madrid – clasicOFF.

 

Álv.: Me muero del amor cada vez que hablo de clasicOFF. Es, junto a la escuela, nuestra criatura más hermosa. Como comentaba mi compañera, la casualidad se asentó en proyecto y así seguimos, con más ediciones de clasicOFF que temporadas (el de este año será el VI clasicOFF en la V Temporada de Nave 73).

 

Hay un material maravilloso en nuestro Teatro Clásico europeo que tiene tan poca salida… Solo hace falta que se le dé la forma adecuada para contar lo que se necesite contar en la época que estamos viviendo. Y esto no es sólo un lavado de cara en cuanto a propuesta escénica, debe ser una transformación interna, un desarrollo congruente y con criterio para canalizar lo que se necesite contar o experimentar sin dejar de tener presente el punto de partida. Son bienvenidos los añadidos, cortes, adaptaciones, experimentos, todo lo necesario para darle una nueva forma. Somos el ‘antipuritanismo’ del Teatro Clásico.

 

 

En Nave también se puede disfrutar de danza, teatro infantil… Sois un Espacio multicultural en toda regla

Alb.: La verdad es que la idea inicial era ser, incluso, mucho más ‘multi’, pero, poco a poco, nos hemos ido definiendo y acotando. Aun así, las puertas de Nave 73 siempre están abiertas a cualquier propuesta cultural.

 

R.: Y no podemos olvidar que Nave 73 también cuenta con un espacio expositivo donde permanentemente damos cabida a artistas plásticos de toda índole. Ese fue, de alguna manera, nuestro punto de partida: ser un espacio en el que se fomentase un constante ir y venir de corrientes creativas y de sinergias que se retroalimentasen entre sí y, en ese sentido, creemos que estamos en el buen camino.

 

 

Igualmente dais mucha importancia a la formación, ofreciendo cursos y talleres, y además funcionáis como escuela. ¿Cómo trabajáis en este ámbito? ¿Qué se puede encontrar en Nave a nivel formativo?

Alb.: En lo que se refiere a la escuela, hemos tenido la suerte de contar con Grumelot y un buen cartel de profesionales que tienen la misma visión formativa que nosotros. En casi todos nuestros cursos y talleres, la creación y las dramaturgias contemporáneas están muy presentes. Como hemos dicho antes, es un lenguaje que nos fascina. Creemos en la figura del ‘actor-creador’ y buscamos que nuestros alumnos sean capaces de desenvolverse en cualquiera de las fases del proceso de creación. Creo que hemos creado una generación con un estilo y una marca propia. Os invitamos a venir a ver los montajes que se crean en nuestra escuela para descubrir nuestro trabajo de primera mano.

 

 

En Nave está cuidado hasta el bar, que es un poco como un hogar y refugio para teatreras, teatreros… Además de la parte económica, ¿qué os aporta el bar? ¿Os sirve como un primer contacto con el público tras una función, como termómetro?

R.: El Café de Nave 73 es fundamental para la creación y supervivencia de ese ‘sello Nave 73’ del que hablábamos al principio. Como te decíamos entonces, la gente que viene a Nave no solo sabe qué tipo de teatro viene buscando, sino que también sabe qué tipo de ambiente se va a encontrar si solo quiere tomarse un café o una caña. Es uno de nuestros mejores aliados a la hora de ‘hacer familia’. Pero también ha sido una de las cosas que más sacrificio ha supuesto para nosotros, porque es un espacio que está abierto de martes a domingos desde las 10h30 hasta la noche de manera ininterrumpida y eso nos ha obligado a estar ahí constantemente, día tras día, durante estos casi cinco años, quitándonos también mucho tiempo para dedicarnos a la parte artística que es la que realmente nos motiva a los tres.

 

Álv.: Es el punto de encuentro entre la gente del barrio y la gente del teatro. La disposición al exterior y su configuración de escaparate sirve como enlace con la gente ‘de a pie’ y nos permite establecer una comunicación con los no-espectadores que un local exclusivamente teatral no nos permitiría, convirtiendo a todo el que entra en espectador potencial. Y a precios populares, que es algo que todos agradecen en un local de estas características.

 

 

¿Cómo entendéis y vivís el teatro?

R.: El teatro y la cultura, en general, son dos pilares fundamentales de la sociedad y herramientas sin las que no podríamos evolucionar.

 

Alb.: Para mí el teatro es una experiencia de libertad. La capacidad que ofrece de conocer y viajar junto a los actores es una sensación muy difícil de conseguir con otras artes.

 

Álv.: El teatro tiene un punto de equilibrio entre la comunión mística y el placer que lo convierte en la más especial de todas las Artes. La experiencia vital que te proporciona el teatro va más allá del mero espectáculo o del hecho comunicativo; juega con el espacio, con la energía de tener a alguien vivo delante viviendo una experiencia contigo, en ese instante. Un momento mágico, efímero, que no volverá a repetirse y que no se puede almacenar más que en la memoria del espectador. Un momento único.

 

 

¿Cómo veis la escena teatral madrileña, sobre todo la Off, que es en la que os movéis?

Álv.: Hablar de Off a estas alturas creo que es intentar abarcar demasiado. El Off es lo que no es el On, y en ese saco metemos espacios pequeños, espacios no convencionales o lugares de experimentación y riesgo.

 

Es importante, aunque quizá no sea del todo justo etiquetar de esta forma, distinguir, por sus objetivos, los tres tipos de espacios que están englobados en el Off: las Salas Comerciales de pequeño formato, que no necesitan mayor explicación; las Salas de Autor, que basan la mayor parte de su programación en exhibición de producciones propias; y las Salas Alternativas, nombre polémico donde los haya, que engloban a aquellos espacios independientes que basan su desarrollo en la búsqueda artística por encima de lo económico. Los límites muchas veces son difusos, pero es importante saber distinguir porque todas son necesarias, pero cada una tiene unos objetivos y unos funcionamientos distintos.

 

El movimiento alternativo o independiente -dentro del que nos definimos- ha sufrido muchos cambios desde sus inicios en los 80’s, pero el hecho de que ahora mismo convivamos salas de aquella época con salas recién nacidas dentro del mismo paraguas me hace pensar que hay algo sano y vivo en este movimiento. La crisis ha desestabilizado todos los proyectos, tanto los antiguos, como los de media edad. Hemos visto cerrar lugares emblemáticos y a la vez nacer muchos más en un movimiento enorme que alguien ha dado en llamar Burbuja Off. No sé realmente si es una burbuja o no, pero sí sé que el movimiento es a largo plazo y que la estabilización aún va a tardar algunos años en llegar. Será entonces cuando podamos hacer balance de todo esto. Sin embargo, creo que el bullir creativo que hemos visto estos años va a marcar una generación de creadores que se reflejará en la historia de las Artes Escénicas de nuestro país.

 

 

 

 

 

¿Cuál es vuestra opinión sobre cómo los medios de comunicación tratamos a la cultura?

R.: Aquí, yo creo, que habría que diferenciar entre prensa generalista y prensa especializada. A nivel grandes medios y, sobre todo, si nos referimos a la televisión, el tiempo que se le dedica a la cultura es ridículo… Si lo comparamos, además, con el tiempo que se le dedica al deporte en los informativos (bueno, más bien al fútbol, habría que decir), el resultado ya es vergonzoso.

 

A nivel de las salas alternativas, esta visibilidad en los grandes medios es aún menor, aunque bien es cierto que cada vez logramos ‘colar’ más pildoritas informativas en según qué medios y con según qué iniciativas.

 

En la prensa escrita el resultado es un poco más alentador. Javier Vallejo, por ejemplo, da bastante cobertura a las salas alternativas desde las páginas de Cultura de El País y hay grandes críticos de grandes periódicos que conocen de primera mano todo lo que se cuece en el panorama teatral madrileño. También están, por supuesto, las revistas y semanarios especializados en los que se da una amplia difusión a la cultura en general, pero en cuyas páginas el espacio que se dedica a las salas alternativas deja bastante que desear…

 

No obstante, las salas alternativas no podríamos sobrevivir a nivel mediático sin la existencia y el apoyo de iniciativas como las de la Revista GodOff. Y no lo digo porque esté hablando con vosotros, sino porque lo creo verdaderamente. La sinergia que se crea entre las salas alternativas y los medios y personas que os dedicáis a esto tan ‘por amor al arte’ como nosotros, es imprescindible en la supervivencia de ambos. Gente como Julio Castro, José Antonio Alba, Ka Penichet o las chicas de Proyecto Dúas (por citar a algunos), a los que te puedes encontrar hasta en tres y cuatro salas distintas en un mismo fin de semana, se merecen un monumento por nuestra parte.

 

Alb.: Sí, en nuestro caso, tenemos que reconocer que los medios nos han tratado bien. Sobre todo los medios especializados. La única crítica es que los medios generalistas siguen viendo a los espacios Off como algo meramente ‘alternativo’ y ese mensaje cala en la población. Estaría bien que desde estos canales se luchase por visibilizar la calidad de la oferta del circuito Off. Que consiguiésemos que la gente de a pie se preguntase: ‘¿A dónde voy hoy, cine o teatro?’

 

 

¿Qué huella queréis dejar como espacio escénico en la ciudad?

Alb.: Creo que no tenemos un objetivo concreto de legado. Simplemente nos gustaría hacer bien nuestro trabajo y si, gracias a eso, aportamos algo a las artes escénicas, ayudamos a que nuevos creadores se consoliden o, simplemente, conseguimos que las artes escénicas estén más presentes en la vida diaria de los madrileños, estaremos más que satisfechos.

 

Álv.: Absolutamente de acuerdo con Alberto. Hemos llevado a cabo los planes que teníamos como mejor hemos podido. Unas cosas han salido bien y otras no tanto, pero siempre intentamos ser fieles a nosotros mismos. Nos gustaría ayudar a la transformación escénica de nuestro entorno, a mejorar las condiciones de los creadores, sabiendo que, aunque el mundo del sector creativo nunca será rentable (ni creo que deba serlo), lucharemos porque sea sostenible.
Nuestras metas están en constante renovación y el futuro no está escrito, así que soñemos y abramos los ojos, que los límites son infinitos.

 

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