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María Segalerva y Marcos Fernández: “Que hayan salido creadores de Nueve Norte nos hace sentirnos muy orgullosos”

 

 

Por Sergio Díaz

 

 

María Segalerva es actriz y gestora cultural. Marcos Fernández es dramaturgo, actor y gestor cultural. Ambos son la cabeza visible de Nuev9 Norte, una sala de teatro multidisciplinar que cumple su tercer año de andadura. Un lugar de exhibición y creación de referencia en el barrio de Noviciado que cada día sigue ofreciendo nuevas joyas escénicas.

 

 

¿Cómo ha sido vuestra andadura en estos 3 años? ¿Qué balance hacéis?

María: ¡3 años ya, quién lo diría! Estamos muy contentos con la trayectoria de la sala. La programación que ofrecemos ha creado público propio, tiene unos criterios identificables, es estable. Es un esfuerzo muy grande, pero va dando frutos.

 

Marcos: También hemos consolidado compañías. De Nueve Norte han surgido muchos grupos de trabajo en estos tres años. Teníamos la idea de ser plataforma para lanzamiento de creadores, que es una de las funciones principales de la escena off, conformar un escaparate de artistas y de proyectos. Estamos muy orgullosos de lo que hemos logrado y de los montajes que han logrado lanzarse desde nuestra sala.

 

María: En ese sentido, ha ayudado la calidad de la instalaciones y la equipación técnica de la sala. Somos compañía, sabemos cómo se sufre cuando esos aspectos no están cuidados. Las compañías invitadas agradecen que no se confunda pequeño formato con falta de medios.

 

 

Tras el éxito de anteriores producciones como Off y Papá y el resto, ¿tenéis algún nuevo proyecto escénico en mente? ¿En qué punto está vuestro trabajo como compañía?

Marcos: Lo bueno es que los dos montajes siguen funcionando. Papá y el resto se estrenó en 2012. OFF en 2016. Después de todos estos años sin parar, volvemos a partir de este enero de 2018 con ambos montajes al Teatro Lara, donde ya hicimos temporada el año pasado. Es estupendo. En Madrid no se valora suficientemente la permanencia en cartelera. En otros lugares, en Buenos Aires, por ejemplo, es prestigiosa la longevidad de las propuestas. Aquí, no tanto.

 

María: Dicho lo cual, estamos ensayando textos nuevos, por supuesto.

 

Marcos: Con calma.

 

María: (Ríe). Nuestro proyecto es a largo plazo. No tenemos ninguna prisa. Tendremos montaje nuevo en febrero si todo va bien.

 

 

¿Cuál es el criterio que tenéis a la hora de programar montajes? ¿Qué tipo de teatro queréis ofrecer?

María: Ofrecemos calidad. Ese es el criterio fundamental. Cuidamos al máximo que los montajes programados sean profesionales, especialmente en cuanto a las interpretaciones. Hemos hecho un esfuerzo enorme en ese sentido.

 

Marcos: Ese es el filtro primero. Después, apoyamos los textos contemporáneos, la dramaturgia femenina, los grupos noveles. Nos encanta la comedia, pero siempre incluimos en la programación un drama. También promocionamos otras vertientes escénicas, tenemos un ciclo anual de poesía que coordina Pedro Letai y otro de narración oral para adultos coordinado por Fugitivas Escénicas que son verdaderamente maravillosos.

 

 

Normalmente, dentro de la multiprogramación, tenéis obras muy estables, que pasan mucho tiempo en vuestra sala. ¿Buscáis el recorrido a medio-largo plazo de las obras? ¿Esa es la idea inicial con la que programáis?

Marcos: Hay montajes que hemos mantenido temporadas enteras, ocho  o nueve meses. A las compañías les ofrecemos tres cosas fundamentales: la máxima estabilidad posible, una equipación técnica profesional y apoyo para llegar al público mayoritario. No queremos depender de los amigos de los artistas, que puede llegar a ser el lastre del teatro de pequeño formato.

 

María: No porque nos caigan mal los amigos.

 

Marcos: (Ríe). No, al contrario, porque nos caen demasiado bien para extorsionarlos.

 

María: Nos encanta que las compañías permanezcan en la sala, que haya tiempo para mostrar su trabajo, para que madure la propuesta en contacto directo con el público. Eso es imposible lograrlo con decisiones a corto plazo tanto por parte de la compañía como de la sala.

 

Marcos: Es difícil equilibrar estabilidad y economía, especialmente en un sector como el teatro y en ausencia total de subvenciones, pero lo intentamos con todas nuestras fuerzas. Y confiamos mucho en el público y en el boca-oreja. A veces se ha menospreciado al público de teatro. Nosotros tenemos la convicción de que saben bien lo que quieren y lo eligen con mucha eficiencia.

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué tipo de público es el que va a vuestra sala? ¿Hay gente asidua, mucha gente del barrio? ¿Habéis conseguido un público fiel?

Marcos: Tenemos un público ya consolidado que asiste a los espectáculos porque se fía del criterio de programación. Saben que los montajes van a estar estupendamente interpretados, que son proyectos artísticos de calidad al margen del dinero que los respalde.

 

María: Curiosamente, la gran mayoría de nuestro público no es del barrio. Acude gente muy variada. También llegan continuamente espectadores de fuera de Madrid. Tenemos un público ecléctico y fiel.

 

 

María, tú actúas y gestionas el teatro. Marcos, tú escribes, diriges y gestionas también el teatro. ¿En qué faceta os sentís más cómodos? ¿Cómo conseguís encajar los tiempos para todo?

María: Volviéndonos locos y disfrutando mucho.

 

Marcos: Yo no encajo los tiempos, los tiempos me encajan a mí.

 

María: Es un esfuerzo enorme. Con unos beneficios para la sociedad incuantificables, por cierto. Hay salas que han regenerado calles enteras, incluso barrios.

 

Marcos: En tantos y tantos aspectos, el teatro es la enfermería de la sociedad…

 

María: ¡Exacto! (Ríen).

 

 

¿Cómo veis la escena Off madrileña? Y ¿qué papel creéis que juega Nueve Norte en ella?

María: La escena Off es tan inevitable como, en este momento, imprescindible. Es consecuencia directa de la reducción drástica del apoyo público al teatro, de la retirada de subvenciones. Se inició como modo de supervivencia y en nuestro empeño está que llegue a ser un medio de vida digno. Ese es nuestro objetivo. Y el de todos. Creo que salas y compañías estamos en lo mismo.

 

Marcos: Desde el punto de vista artístico, la influencia del off sobre el teatro comercial es tan evidente que resulta incluso tedioso comentarla. No hay más que ver la programación de los teatros públicos. O los nuevos modos y modas de los grandes teatros comerciales.

 

María: Respecto a Nueve Norte, nos limitamos a ofrecer lo que nos gusta ofrecer: calidad y calidez. Buenas instalaciones y propuestas de calidad. El resto no está en nuestras manos.

 

 

En este 2018 que comienza ¿nos podéis adelantar algunos estrenos que tendréis?

María: Mientras nuestra compañía vuelve al Lara y ensayamos nuevos textos, a la sala llega una cascada de estrenos, entre ellos Relatos escogidos, la nueva obra dirigida por Aitana Galán; Magda Labarga trae una maravilla que mezcla narración y danza; mantendremos la temporada de La extraña pareja de Calibán Teatro y Pedro y el capitán de El Hangar; el ciclo de poesía de Letai y la colaboración con las estupendas Fugitivas Escénicas… Tenemos un año maravilloso por delante.

 

 

¿Qué huella escénica queréis dejar como Sala? ¿Y como compañía?

María: Yo no creo mucho en las huellas.

 

Marcos: (Ríe.) Yo solo espero que se ajuste a mi pie. Es incomodísimo caminar con zapatos fuera de talla.

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