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Malena Alterio: “Aunque parte de una historia terrible, es una función luminosa y esperanzadora”

¿Cómo enfrentar el tremendo dolor de la pérdida de un hijo? Este es el punto de partida de una obra en la que la actriz ejerce de madre, una madre que encuentra en los universos paralelos la razón para seguir viviendo. Junto a Daniel Grao, Carmen Balagué, Belén Cuesta e Itzan Escamilla, Alterio protagoniza esta conmovedora historia de David Lindsay-Abaire, dirigida por David Serrano.

 

Por Álvaro Vicente/ @AlvaroMajer

 

El punto de partida de la obra… es peliagudo…

Bueno, entras un poco con miedo, no con miedo, con respeto, con mucho respeto y tratando de ser honesto y sincero, es cierto que a priori suena algo terrible, pero creo que la función está tan bien escrita, que no solamente habla de eso, sino que habla de muchísimas cosas más, habla de la pérdida, pero puede ser extrapolable a cualquier tipo de pérdida, y cómo alguien se enfrenta. Esta es una pérdida mayor, es el sumum de las pérdidas, pero también se puede ver reflejado en cualquier tipo de duelo que haya tenido que vivir, sea sentimental, sea pérdida de padres, madres, amigos, familiares, no necesariamente con la muerte, sino vivir la ausencia.

 

¿Qué te pasó tras leerla por primera vez, como actriz ya, sabiendo que la ibas a hacer?

Cuando la leí por primera vez, por segunda vez, por tercera, por cuarta… me hinché de llorar. Me acuerdo que veníamos de un bolo de Atchússs, que menudo cambio, y venía en el tren no me acuerdo de dónde, y estaba Enric Benavent a mi lado, y cerré el guión y no paraba de llorar, y Enrin pero qué te pasa, y yo, es que es muy bonita. Yo no me canso de repetir que a lo mejor el tema de la función, la situación que plantea, echa un poco para atrás y es comprensible, porque no queremos ver ciertas cosas, pero forman parte de la vida, y la muerte forma parte de la vida, y la vida no es vida si no hay muerte. Es una función muy luminosa y creo que es una función aleccionadora pero sin tener la pretensión de serlo. Tiene muchísimo sentido del humor, es divertida, suena raro pero es alegre, es una familia que hace esfuerzos sobrehumanos para tratar de sobrellevar esta ausencia.

 

La obra camina como en una cuerda floja, tira para el melodrama, o tira para la tragedia, pero termina en algo que tiene incluso algo de comedia…

Para mí es como muy realista en el sentido de que incluso en los dramas más terribles que te puedas imaginar, en los momentos más duros y difíciles, a lo mejor uno suelta una carcajada, porque está todo mezclado en la vida, y en esos periodos de dolor también uno trata como, como alguien que se está ahogando y da manotazos, para tratar de no caer, y haces de todo, y pasan muchas cosas, no solamente se queda en un color, hay muchos colores, en esta función uno se puede reír, puede llorar, y creo que es lo interesante, que si solamente es un color, a mí tampoco me interesa.

 

Con David cómo ha sido, ha habido pautas concretas para el personaje, o te ha dejado que tú fueras encontrando el camino… porque tú eres el centro y el resto orbita en torno a ti…

David es un tipo muy inteligente y me ha dado mucho libertad, y realmente lo hemos ido descubriendo cómo encarar todo esto poco a poco, él me ha ido guiando pero sin imponer nada, ha ido surgiendo a medida que íbamos conviviendo con el texto, con los compañeros. Él no es nada de marcar, al contrario, es una fobia que él tiene de encorsetar al actor, es como muy amigo de los actores, le gusta la naturalidad del actor, que nos dejemos sentir y vivir las situaciones. A veces te pierdes, obviamente, pero pasa en todo proceso creativo, es normal, y necesario, perderse para luego encontrarse. Y luego con mucho respeto, porque el material es delicado y había que ir poco a poco, los ensayos han sido medio fragmentados, no ha sido un proceso muy intenso. Poco a poco hasta el estreno en Avilés.

 

Y qué tal el feedback con el público, porque es una función que terminas y estás un poco petrificao…

Muy bien. En Málaga fue una asociación de mujeres que estaban en procesos de duelo por pérdida, que venían a darnos las gracias, porque se sentían muy identificadas, y no todas conmigo, con mi personaje, cada una vivía el duelo como puede, unos quieren no recordar, otros quieren al ser querido bien presente, unos quieren ir a terapia, otros no quieren hablar nada, y cada uno de los personajes tiene un camino en este sentido, y estas señoras nos lo decían, mi marido está igual que tu marido, o yo estoy igual que tu marido, o igual que tú, y muy cariñosas, hicieron una devolución muy bonita porque sentí que había algo que les tocaba y sentí que estábamos en el buen camino.

 

La obra es muy cuidadosa también

Súper cuidadosa, y nada perversa, sin meter el dedo en la llaga, sin subrayar el dolor. Esto es lo que hay, es duro, sí, pero es lo que hay. También hay una parte de comedia, una parte de superación… hay muchas partes, pero en ningún momento creo que el autor, incluso lo dice, hay un texto que escribe él, que dice: esta obra es ya lo suficientemente dura como para subrayar el llanto, el dolor, no hace falta, y lo dice así expresamente, David nos mandó esa carta para que la tuviéramos presente, para tratar de no ser tramposo en la muestra de esos sentimientos, porque es muy fácil caer en el melodrama barato si pones una musiquita y unos efectos concretos.

 

Tienes tres compañeros perfectos para ese pin pon que le propone la obra a tu personaje…

Bueno, no tengo tres compañeros, tengo tres joyas. Con Daniel había coincidido, ya habíamos sido pareja en Emilia, aunque él estaba muy sentado todo el rato, y con él me entiendo muy bien, siento que hablamos el mismo idioma y puedo conectar bien con él, es muy fácil. Con Carmen también había trabajado, en Aquí no hay quien viva, y es maravillosa, tiene un gran sentido del humor, ella es como muy fácil, muy veraz también en todo lo que hace, muy sincera, y Belén, un gran descubrimiento para mí, tiene una frescura que da gusto verla y trabajar con ella.

 

Y luego todo el tema de los Universos paralelos que tiene que ver con el chaval, con Izan

El universo paralelo es a lo que se agarra Patricia como para poder seguir viviendo, pensar que en otro lado las cosas le pueden ir bien, que existen otros mundos donde tal vez la historia se escribiría de otra forma y no como se ha escrito, siendo ella un personaje que lo tiene todo tan controlado, y de repente la vida le da una bofetada del carajo, la tira al suelo y a ver cómo te levantas. Yo creo que uno de los pensamientos a los que ella se agarra como si fuera su salvación es eso, es el universo paralelo. Pero el título Rabbit hole, que es la madriguera.

 

¿Podría haber algo incluso de Alicia en el país de las maravillas?

Sí, sí, en realidad esto viene porque hay un texto que dice el chaval, que escribe que se inventa que hay una red de madrigueras que conectan con otros universos, con otras galaxias, y su padre muere en el cuento y se mete por esas madrigueras para buscar al padre, o al alter ego del padre. Es como vivir en otras realidades, meterse en otro mundo, para explicarse el mundo real en el que vivimos.

 

¿Habéis tenido algún tipo de apoyo exterior o asesoramiento para afrontar los personajes, por aquello de que son personas enfrentadas a un dolor terrible?

Sí, tuvimos la colaboración de un psicólogo que nos habló del duelo, de la pérdida, de las distintas terapias, las terapias de grupo, de cómo encara cada cual el duelo, y en realidad luego cuando vino a ver la función nos dijo que iba a mandar a sus pacientes a verla porque está muy bien explicado, es tan clara que no le sobra ni le falta nada, está muy bien escrita.

 

Decías que es aleccionadora sin querer serlo, ¿cuál sería esa lección que nos llevamos?

Básicamente la de no quedarnos anclados en el dolor. Hay un texto maravilloso que dice Carmen, que yo le pregunto que si desaparece el dolor, y ella me dice que no, porque su personaje también ha sufrido una pérdida de un hijo suyo, mi hermano, hace años, y dice que el dolor no desaparece pero se transforma, y que uno tiene que caminar con eso, que va a estar ahí, es lo que tienes en el lugar de tu hijo, o de la persona que ya no está, y está bien que esté ahí, y eso no va a impedir que uno siga caminando.

 

Has citado antes Emilia y antes de esta obra estabas con Atchússs. Son cambios, como actriz, muy abruptos, no?

A mí me encanta, estoy muy feliz, en teatro todas las cositas que me han ido saliendo y he ido conociendo a gente muy interesante, a Veronese, a Claudio Tolcachir, repetir con Carles Alfaro después de Tío Vania… creo que es el sueño de todos los actores, hoy hago que el público se ría mogollón y al día siguiente hago otra cosa totalmente distinta.

 

Como público, probablemente, salir de ver Atchússs y de ver Universos paralelos tiene una semejanza, por el hecho de sentir que, bien riendo, bien llorando, te has descargado y recargado durante la función

Sí, pero eso es lo ideal que te puede pasar en el teatro, que uno descargue, o no, no terminas de descargar, pero tienes un pensamiento, una reflexión… que se muevan cosas es lo interesante, y eso cuando sucede… es una maravilla. Es que me encanta mi curro.

 

Los universos paralelos

Autor: David Lindsay-Abaire

Director: David Serrano.

Intérpretes: Malena Alterio, Daniel Grao, Carmen Balagué, Belén Cuesta e Itzan Escamilla

Teatro Español. Del 20 de septiembre al 15 de octubre

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