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La vida después de La Joven de la CNTC

«Mientras haya gente contando historias, nuestro oficio seguirá existiendo»

 

Cosas de los tiempos que corren, si en un espectáculo se da el caso de un positivo en coronavirus, la maquinaria escénica tiene que frenar en seco, cruzar los dedos y esperar a que el resultado tenga un final feliz. Así ha sido el caso de los dos espectáculos programados en el Teatro de la Comedia: El vergonzoso en palacio y Sueño de una noche de verano que ahora esperan para poder reanudar sus funciones. 

Hemos aprovechado este impasse para poder charlar con Mariano Estudillo, uno de los integrantes de la, por ahora, última promoción de La Joven de la CNTC y conocer cómo se está viviendo esta situación desde dentro, además de descubrir más sobre su trayectoria y sobre su visión de las artes escénicas. Nuevos proyectos, teatro para jóvenes hecho por jóvenes y una mirada al futuro.

 

«En este país todo lo referente a la cultura se mira con mucho recelo»

 

Por José Antonio Alba

Foto portada: Pablo Abad

 

Poner en escena el Sueño de una noche de verano está siendo todo un acto de resistencia para La Joven de la CNTC. Primero os quedáis a las puertas del estreno, estrenáis y ahora os veis obligados a parar por un positivo, ¿cómo estáis viviendo todo esto desde la compañía?

Por un lado, contento porque el hecho de que esto se alargue hace que nuestra estancia en la CNTC también se alargue. Por otro lado, es desquiciante. Esta obra se tenía que haber estrenado el 18 de marzo y el 11 nos mandaron para casa. Recuerdo que nos dijeron que nos veríamos en quince días y resultaron ser casi siete meses. En verano hemos hecho otros dos proyectos con la CNTC: La pieza audiovisual de En otro reino extraño que se puede ver por YouTube y la versión teatral que estrenamos en Almagro. El 18 de septiembre, seis meses después de lo que tendría que haber sido el estreno, nos volvimos a juntar en el teatro y, salvando cosillas que hemos tenido que corregir para mantener las medidas de seguridad y la sustitución de Irene Serrano por Neus Cortés, ha sido repasar lo que teníamos para mostrárselo al público.

Después de 10 funciones, tener que parar por estos positivos, pues bueno… al final ya te has acostumbrado, sabes que te la juegas, en cualquier momento puede ser la última función. Pero tenemos la esperanza de volver el viernes, a ver si ya que la hemos conseguido estrenar, la podemos terminar. Somos unos privilegiados por poder haber hecho 10 días de funciones, hay compañeros que no han podido hacer absolutamente nada.

 

Por lo que me cuentas, dentro de lo malo que supone esta situación, para vosotros ha resultado ser un tiempo bastante productivo.

En mi caso ha sido el doble de beneficioso porque, en ese parón, salió En otro reino extraño que no descartamos, Lluis ya lo dijo en la presentación, traer aquí; y estuve cerrando lo que va a ser mi próximo trabajo con la CNTC, una pieza que voy a dirigir que se llama Arte nuevo, proyecto pedagógico que vamos a hacer con la nueva directiva. Una pieza dedicada al público entre 13 y 17 años aproximadamente.

 

Por lo que se dijo en la presentación de temporada, vuestra promoción de La Joven de la CNTC es la última por el momento, ¿no?

Cuando Lluís tomó posesión del cargo, nos comunicó que no se iban a convocar, de momento, pruebas para la próxima promoción de La Joven porque tiene previsto crear, así lo llamamos entre nosotros, “La joven, pero no tanto”. Él estaba muy intrigado con qué había pasado con la gente de las promociones anteriores y quiere que toda esa gente que se ha formado en la CNTC no caiga en el olvido, dándoles una nueva oportunidad de seguir en la casa. Me parece admirable que Lluís haya querido saber dónde está esa gente y tenderles la mano.

Mirando a nuestros hermanos mayores, como puede ser la Royal Shakespeare Company, se quiere crear una familia de teatro, de gente vinculada a la casa, que sean siempre las primeras opciones. Eso se va a ver en esta temporada, La comedia de las maravillas, que la va a dirigir Lluís Homar, el 100% del reparto es gente que, como te digo, ha pasado por diferentes promociones y en El príncipe constante sucede algo parecido. Y Las Troyanas, que va a ser dirigido por Adriana Ozores, también va a tener un reparto seleccionado de estas cinco promociones. Así que, por un lado, sí que se acaba la joven, de momento, pero todo lo que ha tenido que ver hasta el momento con La joven se aprovecha.

 

Mariano Estudillo en Sueño de una noche de verano
Mariano Estudillo en un momento de ‘Sueño de una noche de verano’. Foto: Sergio Parra

 

Prueba de ello es que, como ya nos adelantabas, en esta temporada pasas a estar programado como director de Arte Nuevo, un proyecto que pretende acercar el teatro al público más joven. ¿Qué nos puedes contar del proyecto?

Arte nuevo somos seis actores de la quinta promoción – Anna Maruny, Aisa Pérez, Alba Recondo, Fernando Trujillo, José Luis Verguizas y el propio Mariano Estudillo que además lo dirigirá – Estoy súper agradecido de que hayan depositado esa confianza en mí y vamos a ver si soy capaz de devolvérsela. Si el proyecto sale adelante, estaremos muchos meses de gira por distintos centros o, si se puede, iremos a teatros. Vamos a intentar que sea interesante para chavales que nunca hayan ido al teatro y nunca hayan leído nada en verso.

Serán tres obras – Eco y Narciso; Valor, agravio y mujer y Fuenteovejuna – llevadas a temas actuales como las redes sociales o los «menas», en un espectáculo que durará aproximadamente una hora que combinará teatro, música en directo y audiovisuales y que estará mezclado con las experiencias de los actores y actrices. Queremos contar cómo hemos llegado nosotros al verso, como hemos llegado a La Joven, a la CNTC, y hablarles sin ser condescendientes ni intentar pedagogía barata, pero contarles que hace muy poco estábamos nosotros sentados en esos pupitres y que tampoco teníamos muy claro qué hacer con nuestras vidas y, de alguna forma, estos textos y esta manera de contar historias nos ha ido guiando y ahora podemos decir que pagamos el alquiler subidos a un escenario.

 

¿Qué aspectos crees que hay que seguir trabajando para atraer a los jóvenes al teatro?

Hace falta arriesgarse mucho más. En este país todo lo referente a la cultura se mira con mucho recelo, “¿Qué vas a hacer?” “¿Cuánto vas a gastar?”, en Europa, sin embargo, tienen muy asimilado desde hace mucho tiempo que gastar dinero en cultura realmente es invertir; se arriesgan más, se la juegan más, por tanto, se consigue un nivel de compromiso con el espectador más fuerte y con más importancia. Es un error que la labor de que los jóvenes vayan al teatro, o a otras actividades culturales, recaiga en gente mayor que ahora tiene otras preocupaciones. Te lo digo porque a mí me ha pasado, yo he salido de ver cosas aborreciéndolas y aburridísimo, casi queriendo tener la clase de matemáticas antes que el teatro y con el tiempo te das cuenta que la persona que lo organizaba tampoco tenía mucho interés en eso, lo hacía porque, bueno, era parte de su trabajo, pero ni le ponía amor ni le ponía interés, es un poco triste lo que estoy diciendo pero en mi caso fue así, hasta que encontré la forma que conectó contigo y donde, de repente, se encendió la chispa.

 

¿Cuándo se encendió esa chispa?

Cuando descubrí a la compañía Grumelot. Estudiando con ellos me di cuenta que las cosas escritas hace 400 años no tienen por qué parecer escritas hace 400 años, se pueden contar con un leguaje de ahora, con unas imágenes de ahora, con unas referencias acordes a lo que pasa hoy en día. Recuerdo ver Los brillantes empeños de Grumelot dirigida por Pablo Messiez en Nave 73 y a mí me estalló la cabeza. Recuerdo que pensé “Ahora sí entiendo el verso. Ahora sí entiendo todo lo que se puede hacer” y Arte nuevo va a ser mi manera de rendir tributo a aquel espectáculo de Grumelot y cogerles el testigo y llevarlo más allá.

 

Quizá de lo que se trata es de establecer un diálogo entre los textos clásicos y la actualidad escénica, intentando que no sea tratado como una pieza de museo y establecer puentes entre el Siglo de Oro y el hoy.

Así es, por ejemplo, una de las cosas que aprendimos con Iñaki (Rikarte) en El desdén por el desdén fue que para que la gente se ría primero tiene que entender. Si tú pones a unos personajes simplemente a hablar lo que escribió Moreto hace cuatrocientos años, es muy difícil que lo entiendan, por eso El desdén era tan visual. Si lo que me quieren contar me entra por la vista, por cómo somos hoy en día y cómo es nuestra formación con la tv, el cine o internet, lo entenderé mejor. Después puede gustarte o no, pero que se decida eso después de haberlo entendido.

 

Sueño de una noche de verano
Escena de ‘Sueño de una noche de verano’. Foto: Sergio Parra

 

Si todo va bien, reanudáis funciones de Sueño de una noche de verano el día 22, ¿qué crees que aporta a lo que ya hemos visto de este clásico de Shakespeare?

Creo Barbara (Lluch) le ha dado una mirada diferente. Si ya de por sí la obra es loca, tiene una trama y unos personajes muy particulares, ella ha amplificado ese aspecto de la obra. Le ha dado una personalidad y una particularidad a cada una de las tres tramas por el código, la luz, el vestuario. Ha confiado mucho en lo que nosotros, como actores y actrices, le aportábamos. Es una propuesta muy personal, la gente que nos ha visto, ha podido ver a Mariano, a Pau Quero, a Alba Recondo… más que llevarnos a nosotros hacia los personajes, es como que nos los ha dibujado en nuestra piel. Y luego está el detalle de que Puck esté interpretado por Teresa Lozano, es algo que nos comentó desde el primer día, ya que el texto dice que es un ser eterno, le quiso dar esa presencia con la veteranía de Teresa Lozano.

 

¡Mirar tú curriculum da un poco de vértigo! Has trabajado con nombres como Magüi Mira, Mariano Barroso, Daniel Calparsoro, Miguel del Arco, Edu Soto. Además de interpretar, diriges, eres músico, has tocado todo tipo de géneros, has trabajado en el Off, en grandes escenarios. ¡Y esto con 29 años! ¿La clave para labrarse una buena carrera como artistas es mantenerse en activo y estrechar lazos?

No puedo pensar en otra cosa que no sea trabajo. Cualquier cosa que me pasa la estoy convirtiendo en una pieza, en una canción, en una imagen. Estos últimos años estoy empezando a aceptar que no estoy mucho en el mundo real (Ríe) y que prefiero estar centrado en el mundo del teatro. He tenido muchísima suerte.

 

¿Es cuestión de suerte?

Muchos de mis amigos siempre me dicen que es por el talento, pero yo conozco mucha gente que tiene mucho talento que, desgraciadamente, deberían estar ahí, pero no han tenido esa suerte, y al revés. En este oficio es muy alto el factor suerte. Hace siete años tuve la suerte de que Jorge Muriel y Julián Fuentes Reta me dieran un personaje en Los iluminados, ahí me vio Magüi y me fichó para El estanque dorado, en esa época conocí a Darío Facal con quien hice Las amistades peligrosas, después me hice amigo de Edu Soto y me llamó para su obra, en el 2015 dejé Madrid porque estaba saturado, a la vuelta conocí a Grumelot y he seguido en contacto con ellos hasta hoy. Ese mismo año conocí a Marta Guerras que fue quien me habló de La Joven de la CNTC, yo no sabía que existía. Ha sido como una especie de yincana que no sabemos cuánto va a durar, pero de momento lo aprovecho de esa manera, si alguien me da la confianza de un trabajo, intento devolvérselo haciéndolo lo mejor posible, pero a la vez intento generar mis propios proyectos, ya sean en teatro o en música con mi grupo, Licenciado Vidriera.

 

Dices que no estás mucho en el mundo real, ¿para un actor no es un tanto arriesgado desconectarse de la realidad?

Sí, lo es. Cuando digo eso me refiero a que te das cuenta que llevas un montón de tiempo sin ver a tus amigos, porque tu día va de la cama al teatro y del teatro a la cama, porque no te da la vida para mucho más, y cuando te dicen de tomar algo, sin saber muy bien cómo, acabas en el Umbral de Primavera, por ejemplo, viendo una obra en la que no conoces a nadie porque te han dicho que vayas a ver no sé qué escena. Cuando llego a casa, lo último que me apetece es poner la tele.

 

Podría decirse que te tomas tu profesión con una devoción casi monacal, ¿no?

No tengo reparo en decir que también me ha costado relaciones por no ser capaz de estar aquí y ahora, en el presente. Espero que algún día lo pueda manejar, pero en este momento me entrego al 100% al teatro. A día de hoy tengo esa prioridad, el día de mañana espero tomármelo con más tranquilidad y poder atender todos los aspectos de la vida.

 

Sueño de una noche de verano
Momento de un ensayo de la versión de ‘Sueño de una noche de verano’, dirigida por Bárbara Lluch. Foto: marcosGpunto

 

Ya que has elegido que tu realidad sean las artes escénicas, ¿cuál es tu visión sobre el panorama teatral actual?

Creo que nos ha ido tan mal históricamente, que se ha demostrado que la desaparición del teatro es imposible. Tengo la tranquilidad de saber que somos la resistencia, pero no solo ahora, llevamos siglos siéndolo. El guionista Carlos Molinero, que me gusta mucho, habla de Mad Max II, el guerrero de la carretera para poner en palabras este sentimiento. Cuenta que Mad Max II, en pleno apocalipsis, empieza con un señor en una hoguera contando a una audiencia la historia de Mad Max. Mientras haya gente contando historias, nuestro oficio, en mayor o menor medida seguirá existiendo.

Es una desgracia todo lo que está pasando, pero hablando con la frialdad del oficio al que me dedico, esto no es sino material para seguir generando historias, pensamiento y debate. Laboralmente es una miseria, soy de los pocos afortunados que ha seguido trabajando y tengo una responsabilidad para con mis compañeros que están en sus casas sin poder hacer nada o que se han vuelto a sus lugares de origen, que es hacer cosas como sea, con quien sea, cuando sea y generar, generar y generar, intentando poner las cosas lo más fáciles posible para que salgan proyectos y la gente pueda volver a las salas lo más rápido posible.

 

Ahora, con el final de la promoción de La Joven, llega el momento de dar carpetazo a esta etapa, supongo que la pregunta que surge es “¿y ahora qué?”

Mi problema es ese, que desde que entré hace dos años en La Joven, el mismo día que me dijeron que estaba dentro, ya me preguntaba “¿y ahora qué?”. Siempre estoy mirando lo que va a venir, por eso desde enero llevo hablando con la nueva directiva de la CNTC sobre este nuevo proyecto. A mí el “¿y ahora qué?” me da pánico.

 

Sabiendo eso, estoy seguro que debes tener en cartera nuevos proyectos además de Arte nuevo, ¿cuáles son?

A nivel de teatro estoy con Arte nuevo a tope, a partir del 9 de noviembre vamos a estar todo el equipo encerrados generando material para los ensayos de febrero, entre noviembre y febrero crearé la dramaturgia, y por otro lado tengo mi proyecto musical que se llama Licenciado Vidriera que es un ensemble, la gente entra y sale, de momento los dos miembros que no nos hemos movido en los dos años y medio que lleva el proyecto somos Nerea Aizpurua al violonchelo y yo con la guitarra. En estos dos años hemos sacado dos EP’s que están en Spotify, esos dos discos, uno en 2018 y otro en plena pandemia, en 2020, forman una unidad dividida en dos partes porque mis compromisos con La Joven no me dejaban estar muy encima y, ahora, lo que quiero es sacar un disco de larga duración. A mí me gusta hacer Rock & Roll en el teatro, pues a ver si puedo hacer teatro en el Rock & Roll.

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