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Entrevistamos a Joaquín Hinojosa y Beatriz Arjona: “El disfrute reside en la libertad de creación, desde el respeto entre ambos y las ganas de jugar juntos”

Por Yaiza Cárdenas / @yaizalloriginal

 

 

Hablamos con Joaquín Hinojosa y Beatriz Arjona, protagonistas de ‘La línea del horizonte’. La obra, una reflexión sobre los sueños y el precio a pagar por alcanzarlos, estará disponible hasta el 30 de marzo en los Teatros Luchana.

 

 

Entrevista a Joaquín.

 

En ‘La línea del horizonte’ usted ejerce tanto de actor como de director. ¿Le ha resultado más fácil encarnar su personaje siendo usted mismo quien se dirige o, por el contrario, existe una dificultad extra?

Yo creo que en mi caso ha facilitado el trabajo. En mi opinión, la dificultad esencial en la dirección de actores consiste en transmitir -y casi siempre en adaptar- al intérprete la visión que, como director, tienes del personaje. En esta ocasión esa visión no precisaba de entendimiento por parte de otro que no fuera yo mismo.

 

¿Cómo surge el proyecto?

Mi relación profesional con Carlos Atanes comenzó hace seis años, una relación que, a lo largo de ese tiempo y tras participar en varias obras suyas de teatro y una película, se fue convirtiendo en amistad. Artística e intelectualmente me sentí muy próximo a su sarcasmo y a su sentido del humor más que negro. Todo su universo creativo me parece que tiene un común denominador con el que yo me identifico: el nihilismo, la exasperación y el humor ácido y a veces desesperado. Los paisajes físicos o mentales, siempre desolados, en los que se desarrollan sus obras también me resultan atractivos y cercanos a mi forma de entender el teatro y el cine. Todo esto, unido a la insólita riqueza verbal con que se expresa, me resulta profundamente sugerente y tentador. El caso es que hace dos meses y medio me envió el texto de una nueva obra suya y me propuso dirigirla. La leí esa misma noche y al día siguiente le dije que sí. Me dio libertad para trabajar el texto y me sugirió que, además, interpretase el personaje masculino.

 

Su personaje evoluciona a lo largo de la historia adquiriendo cierta hostilidad. ¿Qué es lo que propicia ese cambio?

Yo creo que hay dos razones por las que mi personaje se torna ácido y duro en su cara a cara con el personaje de la mujer. Por un lado, él, que al principio siente una paternalista simpatía hacia la pureza e inocencia de ella, se siente decepcionado al percibir que hay mucho de mera apariencia en esa imagen de ingenuidad. Por otro lado, también trata de abrirle los ojos a la realidad, de endurecerla, y lo hace un poco a su pesar, por el bien de ella, porque él sabe que en el mundo en el que la va a introducir sólo los fuertes sobreviven.

 

Él ya había visto a la mujer actuar en diferentes ocasiones. ¿Invitarla a América fue una decisión suya o de su cliente?

Sin duda fue una decisión de mi cliente, pero propiciada por mí en mi papel de intermediario.

 

Él ha sido de alguna forma el culpable de que la chica embarcase y soñase con una vida de fama, éxito y reconocimiento. ¿Por qué se esfuerza entonces en romper los sueños de la joven cantante una vez en cubierta?

Mi personaje proyecta sobre el de ella el cinismo desencantado al que le ha llevado su propia experiencia vital. Él no trata de romper sus sueños, sino de transporlarla a la realidad.

 

El contexto histórico es importante para la trama, ya que su personaje ha estado en la guerra. ¿Piensa que todo el sufrimiento vivido anteriormente influye en su forma de tratar a la artista?

Sin duda. Todo lo que él ha sufrido y soportado, -no sabemos qué, pero se intuye que ha sido mucho-, es lo que le ha convertido en un hombre desencantado, alérgico a cualquier forma de ilusión ficticia.

 

En un momento determinado de la obra, su personaje le pregunta a la muchacha si quiere acompañarle a su camarote. ¿Se trata de una especie de prueba para ver cómo reacciona y de lo que es capaz o lo hace con intención de que vaya?

Yo lo entiendo como una prueba, y así he tratado de que se entendiera en la puesta en escena.

 

En su opinión ¿por qué tanta alusión a Juan Gris y no a otro pintor de su época?

Es circunstancial y anecdótico. La alusión a Juan Gris nace del hecho de que en la obra mi cliente me ha encargado comprar un cuadro suyo, “La cantante”. Pero si Carlos Atanes hubiera escogido otra pintura, por ejemplo, “La diseuse”, de Picasso, o cualquiera de los retratos de actrices de Toulouse-Lautrec, hubiera dado igual, salvo por el hecho de que esa elección del autor da lugar a hablar sobre el cubismo, un movimiento pictórico que daba sus estertores finales en el momento en que transcurre la acción de la obra, lo que es un recurso inteligente para caracterizar a mi personaje y situarlo en un contexto interesante.

 

Su personaje echa en cara a la cantante que pretenda entrar en un parnaso de los dioses como es Hollywood gratuitamente, pero su inocencia se veía venir desde el principio de la charla. Si al principio se queda asombrado por su felicidad y sus grandes sueños, ¿por qué luego parece que no se cree esa inocencia?

Porque llega un momento en el que esa inocencia e ingenuidad resultan excesivas y exageradas, inverosímiles. Él sabe que con tales dosis de “pureza”, ella, en ese mundo en el que se va a sumergir, iría directa al desastre.

 

¿Beatriz y usted se conocían de antes?

No. Fue Carlos Atanes quien me propuso como compañera de escenario a Beatriz, a la que yo no conocía, pero que me gustó mucho desde el primer momento, –aparte de por el talento que demostraba en algunos trabajos suyos colgados en internet–, por su gracia, simpatía y sensualidad, que eran unas condiciones que, en mi opinión, el personaje requería. Así que acepté encantado su presencia en el proyecto.

 

¿Cómo ha sido trabajar juntos?

Una excelente experiencia, enriquecedora y gratificante. Beatriz es disciplinada, rigurosa y creativa. No ha dejado de aportar inteligencia, humor y brillantez a todo cuanto yo le sugería al dirigirla.

 

La obra no cambia de escenario en ningún momento ¿usted ve esto como un inconveniente o como una ventaja?

Ni lo uno ni lo otro. Cada texto teatral requiere su espacio específico. Aunque a mí personalmente, como director teatral, me interesan más las obras que trascurren en un espacio único. De las tres unidades clásicas, -acción, lugar y tiempo-, la unidad de lugar, de espacio, es la única que me parece enriquecedora y potenciadora de la teatralidad.

 

 

 

 

 

El turno de Beatriz.

 

Su personaje ha embarcado en el Île de France motivada por el caballero de cubierta y su cliente ¿cómo vive que, una vez allí, aquel que era su ángel destruya todos esos planes y sueños?

Principalmente como algo inesperado, un salto al vacío, un giro radical en los acontecimientos, tanto para mi personaje como para el espectador que la acompaña desde que llega a la cubierta del barco en el inicio de la obra. Cuando sientes que al fin ha llegado ese momento tan esperado, que estás a punto de alcanzar lo que llevas luchando y deseando años, que todo lo sufrido ha merecido la pena y que al fin ese ángel te ha rozado con la punta de sus alas y que, de repente, ese mismo ángel te lo arrebata todo en mitad del océano, mínimo es para quedarse en shock.

 

El contexto histórico es importante para la trama, si la artista habla de un pasado triste y fúnebre ¿cómo es que en la actualidad es tan positiva e ilusa?

Su espíritu de lucha es una de las cosas que más me fascinó de este personaje cuando me leí por primera vez la obra.

El tiempo y su pasado la han hecho cada vez más fuerte y dura, pero su ilusión es inquebrantable, esa ilusión es la que le lleva a soñar y a soñar fuerte, a creer que la cosas pueden cambiar y cumplirse, a mirar el lado bueno de las cosas… ¿Cómo se podría vivir sin ilusión?

Es de aquí de donde saca su fuerza, de revelarse contra todo lo que le ha tocado vivir, sin ser una ilusa. Y, si eso llega, es porque quizás no sea tan ilusa como aparenta ¿no?

 

Entonces ¿ella no es realmente tan inocente?

No. Sumando lo comentado anteriormente, su pasado lleno de pobreza, guerras, hambre, muerte, de abandonar su país y llegar a uno nuevo sin conocer a nadie… creo que deja poco lugar a la inocencia.

 

A pesar de la aparente diferencia de edad y forma de ser de los protagonistas, en el momento de la canción existe cierto juego de seducción ¿Qué siente su personaje cuando el caballero le ofrece ir a su camarote? ¿Ella está dispuesta a ir?

En menos de 24 horas su vida ha dado un giro de 180 grados.

De estar en un cabaret que apesta a humedad y perfume barato, abarrotado de coristas desencantadas… ( dicho por ella misma en la obra ) a verse de pronto en primera clase , en la cubierta del Île de France rumbo a un nuevo mundo que es América y todo de la mano de un hombre, mayor que ella, pero que a sus ojos aún conserva un atractivo muy especial, un hombre que se ha presentado en el cabaret donde ella actuaba con un ramo de flores en mano, alabando su espectáculo y ofreciéndole un pasaje que le hará dar un salto  en su carrera. Ella no solo ve en él al ángel que imaginaba de pequeña, sino que ella ve al hombre que hay detrás del ángel. Así que sí, está dispuesta a ir, no solo porque lo proponga él. Ella iría aún sin esa proposición, conoce bien a los hombres, pero este en concreto, le intriga en especial, le gusta, de ahí que intente un acercamiento en algún momento.

 

En su opinión ¿por qué tanta alusión a Juan Gris y no a otro pintor de su época?

Carlos Atanes parte de este cuadro de Juan Gris, “La cantante”, como elemento desencadenante para contarnos la historia de estos dos personajes. Este cuadro nos ayuda a situarnos en el contexto histórico y social de la época, el París de los años 20, donde París aún conservaba el título de la capital del mundo del arte y la cultura, que poco después pasaría a ser Nueva York.

Sin este cuadro quizás mi personaje no hubiera conocido al personaje de Joaquín, quizás…

 

Ya nos ha indicado Joaquín que ustedes no se conocían de antes ¿no?

No, fue a través de Carlos, tanto Joaquín como yo ya habíamos trabajado con Carlos antes, admiramos mucho su trabajo y nos entendemos con mucha facilidad, él fue el que nos puso en contacto para el proyecto. Evidentemente conocía la trayectoria y el trabajo de Joaquín.

 

Joaquín ejerce de compañero intérprete y de director a la vez ¿es rara esa simultaneidad de papeles?

Yo me he sentido muy cómoda y cuidada durante todo el proceso de ensayo tanto con el Joaquín compañero como con el Joaquín director. A priori se puede ver como una dificultad o complejidad que estas dos figuras las desempeñe la misma persona, pero en concreto en este caso, Joaquín lo ha tenido todo muy claro desde el principio y yo no he visto ningún inconveniente. Al contrario.

 

¿Cómo ha sido trabajar juntos?

Es lo principal que me llevo de este proyecto, el proceso de trabajo con Joaquín, al ser solo dos personajes hemos tenido la oportunidad de hacer un trabajo de mesa y posteriores ensayos de los que ya no se hacen. Él tenía muy claro desde el principio la visión de la obra y sus personajes, pero permitiendo una total libertad de propuesta y juego por mi parte. Aquí reside el disfrute desde mi punto de vista, la libertad de creación, desde el respeto entre ambos y las ganas de jugar, de probar juntos.  Y eso que para mí esta obra representa interpretativamente un paso más allá, en donde he tenido miedo e inseguridades, lo que ocurre cuando sales de la zona de confort.  Un reto, y espero que superado. Joaquín me ha regalado alas para volar. Ha sido todo un disfrute.

 

La obra no cambia de escenario en ningún momento. ¿Usted ve esto como un inconveniente o una ventaja?

Para mí es una ventaja como actriz, transitar por el mismo espacio, usarlo, hacerlo tuyo, que viaje contigo mientras la historia se está representando.

Para el personaje es aún más ventajoso, le ayuda al principio a salir del bullicioso y sofocante salón de baile y subir a la cubierta donde ve por primera vez el mar, olerlo, ver el horizonte cubierto de estrellas, brindar con este espacio por una nueva vida, ser cómplice de su felicidad para, de repente, convertirse sin avisar en una cárcel en mitad del océano de la que no puede salir corriendo hasta llegar a tierra. Mientras la línea del horizonte es testigo de todo lo que acontece en la cubierta del Île de France.

Sí, es muy ventajoso.

 

 

LA LÍNEA DEL HORIZONTE

Teatros Luchana.

Todos los viernes. Hasta el 30 de marzo.

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