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Alberto San Juan y Marta Calvó: “Desde que empezó la ‘crisis’ hay hambre de realidad. Por eso escribí Masacre”

‘Masacre’ es la nueva producción de Teatro del Barrio, un relato libre que repasa someramente la historia del capitalismo español, poniendo sobre la mesa los nombres de aquellos que ostentan el poder económico -el verdadero poder-, y saciando así la sed de respuestas de todos aquellos que no se conforman con escuchar la versión oficial de las cosas. Está escrita, dirigida y protagonizada por San Juan -junto a Marta Calvó-. 

 

 

Por Ka Penichet / @KaPenichet

 

 

Contadme un poco el proceso creativo de la obra. Alberto ¿desde cuándo tenías el texto pensado? ¿Y por qué pensaste en Marta para su papel? ¿Y que te hizo, Marta, aceptar este reto interpretativo?

Alberto: Quería hacer esta obra desde que abrimos el Teatro del Barrio. Las noticias hablaban, hablan, mucho de los políticos corruptos pero muy poco de los empresarios corruptores, que son los principales beneficiarios del asunto. Quería saber más de los grandes propietarios del capital en España. Desde cuando lo son, como han llegado a serlo,  cual es el alcance de su influencia. Se fueron interponiendo otras obras: Ruz-Barcenas, El Rey… Hasta que hubo tiempo de leer y hablar para reunir documentación. Marta y yo nos conocimos haciendo una telenovela. Es una actriz excepcional, por eso le propuse la obra.

Marta: Verás, fue muy fácil aceptar este reto, que más que reto es un regalo. Ya había trabajado con Alberto anteriormente y siempre he sentido gran admiración por su enorme talento, en cualquiera de sus facetas así que cuando me propuso hacer este espectáculo no lo dudé ni un minuto; con Alberto voy al desierto a vender arena. ‘Masacre’ es un regalo para cualquier actriz, ya que permite pasar por diferentes registros. Trabajar a su lado es estar vivo cada función, probar, disfrutar….¿Quién se iba a negar ante algo así?

 

El planteamiento del la obra ¿nace desde un punto objetivo o subjetivo?

Alberto: Intento, en la corta medida de mis capacidades, aproximarme al rigor en la exposición de hechos y su interpretación. Para unos me quedo corto en la crítica. Para otros, hago panfletos.

 

Ponerlo en pie ¿es una manera de reivindicar la parte de historia que no se nos enseñó en las aulas?

Alberto: En este país hemos vivido 40 años de dogma nacional católico incompatible con el pensamiento crítico. Y después, otros cuarenta años de libertad de información y expresión recogidas en la constitución pero con grandes limitaciones en la práctica. Se nos ha negado la memoria de la Segunda República y de las luchas de los movimientos sociales en pos de la emancipación colectiva. Y, quizá, se nos han negado porque estas experiencias cuestionaban el poder de los grandes propietarios del capital, cosa que no hizo, no hace, la democracia posfranquista.

Marta: Hay partes de la Historia que no se enseñan, de ahí lo necesario del teatro y de este tipo de teatro en concreto que provoca la reflexión y crítica en el espectador.

 

Cuestionáis la relación existente entre el poder político y el económico y aunque parezca algo más que evidente imagino que habréis tenido entre el público todo tipo de reacciones. ¿Alguna que os haya sorprendido?  (para bien o para mal).

Alberto: Creo que desde la reacción popular ante la llamada ‘crisis’ (15M, Mareas, etc) hay un hambre generalizada de realidad. Parece que necesitamos saber. Lo que percibo es un enorme interés por entender cómo hemos llegado a la situación actual. Es el mismo interés que me lleva a escribir ‘Masacre’. ¿En que medida el gobierno de los representantes elegidos democráticamente está condicionado por los poderes económicos? ¿Cómo se han creado esos poderes? ¿Qué relación tuvieron con el golpe de estado contra la República? ¿En qué medida se beneficiaron de la dictadura? ¿Qué papel han jugado y juegan en la democracia posterior? Son preguntas qué necesitamos responder para poder tomar postura y actuar en consecuencia. Aquí y ahora.

Marta: En general, la reacción es de indignación al ver plasmada una realidad que por desgracia sigue vigente. Ha sido curioso ver la reacción de gente joven que han salido del espectáculo con el asombro del que descubre algo que ya sabía. Lo cierto es que nadie sale indiferente.

 

La vergüenza es uno de los sentimientos que subyace a lo largo de todo el texto. ¿Qué les diríais a todas esas personas que hayan empatizado con ese sentimiento? (Porque desarrollen una actividad laboral que no les guste, porque les han despedido de su trabajo y no saben cómo enfrentarse a contarlo a su entorno…)

Alberto: Soy anticapitalista (aunque nunca llamaría un partido así), pero vivo en una sociedad capitalista, donde me tengo que ganar la vida. Eso obliga a distintas formas de colaboración con un sistema de explotación que creo que hay que combatir y superar. Es importante tomar conciencia de estas contradicciones y no sentir culpa, sino actuar en consecuencia. En la medida que podamos, que suele ser mayor de lo que parece a primera vista. Un ejemplo: sigo teniendo el teléfono contratado con Vodafone y una hipoteca en Caixabanc. Pero ya dejé Iberdrola y me fui a Som energia. No compré un iphone sino un fairphone. Conseguí desengancharme de El país y soy socio de CTXT, La Marea y El Salto. Formo parte de la cooperativa de consumo El Teatro del Barrio. Poco a poco. Pero cuanto antes.

Marta: ¡Ay la vergüenza! Ese sentimiento católico que empequeñece, todos sentimos vergüenza en alguna ocasión porque creemos no cumplir con expectativas (externas o internas) y nos sentimos fracasados. Hemos construido unas sociedades donde triunfa el individualismo, la competividad  por encima del bien común. Hemos caído en la trampa de pensar que el poder adquisitivo nos define como personas…

 

¿Podéis compartir alguna experiencia personal que hayáis tenido con un empleado de banca?

Alberto: Hay que distinguir claramente entre los propietarios (o altos ejecutivos) de las multinacionales y los trabajadores que se ganan la vida trabajando para ellos. Los primeros tienen una responsabilidad en el saqueo generalizado, los segundos no. No es posible ganarse la vida en una sociedad capitalista sin participar de ella en alguna medida. Por eso, quienes no creemos en ella, tenemos que creer que existen alternativas. Y la manera de creer, es empezar a construirlas.

Marta: Pues he tenido experiencias de todo tipo con empleados de banca; aunque una cosa son los empleados, que al fin y al cabo, son meros trabajadores con mayor o menor ética y otra cosa son los Consejos Directivos  de los Bancos que diseñan estrategias financieras que han provocado la ruina de tantas personas para su enriquecimiento. No deberíamos perder la memoria, para que no se repitan estas situaciones y se apliquen controles, ley de transparencia y se devuelva a las arcas públicas el dinero de los rescates. 

 

¿Si tuvieseis la posibilidad de sentar a alguien a ver este montaje a quién elegiríais y por qué?

Alberto: Ana Patricia Botín, presidenta del Grupo Santander, e Isidro López, economista crítico. Para que después tuvieran un debate con intervención del público. Por ejemplo.

Marta: Sentaría a ver Masacre a gente  trabajadora que con su voto siguen sosteniendo el gobierno del PP. Con solo una persona que fuera permeable a cuestionarse sus creencias me daría por satisfecha!sería un buen comienzo en el efecto dominó, no crees?

 

Menos es más y en esta ocasión la regla se cumple. Os exponéis al público sin apenas escenografía y usando unos cambios de iluminación sencillos. ¿A qué responde esta decisión?

Alberto: En primer lugar, a los limitados recursos económicos del Teatro del Barrio, que produce el montaje. En segundo, a un gusto creciente por lo sencillo y una exploración artística en este sentido.

 

En medio de toda esta masacre que lleva asolándonos, ¿podéis lanzar un mensaje positivo?

Alberto: Seguimos vivos. Y mientras haya vida humana, habrá quien se organice para pensar y construir modelos de convivencia que sirvan para el bienestar y la alegría colectivas. ¿Se puede? ¿No se puede? Lo comprobaremos intentándolo. Una y otra vez, mientras sigamos vivas.

Marta: Mi mensaje positivo es que eso de ‘la picaresca española’ que creemos, no sin cierto orgullo, nos define con toque diferencial, debería formar parte de un pasado lejano. Si queremos cambiar estructuras sociales primero deberemos cambiar las estructuras mentales.

 

¿Por qué hay que venir a ver Masacre?

Alberto: No es obligatorio. Puede ser útil para la reflexión sobre nuestra realidad política. Quizá. Puedes pasarlo bien. Quizá.

Marta: Deberíais ver Masacre porque es una joyita. Es una obra inteligente, con mucho humor, donde acompañaréis a una pareja de clase media que será el hilo conductor de diferentes momentos de nuestra historia reciente con algunos de sus protagonistas. Os ofrecemos un viaje por las cloacas de manera dinámica y divertida. Y a la salida una cervecita en el bar para dar rienda suelta a la indignación…

 

 

Masacre. Una historia del capitalismo español

Autor y director: Alberto San Juan

Intérpretes: Alberto San Juan y Marta Calvó 

Teatro del Barrio. Del 12 al 27 de septiembre

 

 

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