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Emma Dante en el Teatro Valle-Inclán

“Humanidad ausente fuera del camino”

 

 

La creadora siciliana llega al Teatro Valle-Inclán con Bestias de escena, montaje que se enmarca en el Ciclo Una Mirada al mundo, en el que dirige a 16 bestias pardas que, sin más atributo que su cuerpo, imaginan escenas primitivas que regalan para la aprobación o el rechazo del espectador

 

 

Por Álvaro Vicente/@AlvaroMajer

 

 

Se cierra el ciclo Una mirada al mundo este año en el Centro Dramático Nacional con la llegada del bestiario de Emma Dante. Un proyecto concebido por y para el Piccolo de Milán, estrenado en su Teatro Strehler, en el que un grupo de 16 intérpretes se quita sus ropas para dar forma a una serie de juegos que posibilitarán reconocer no solo la potencialidad del actor en un ámbito absolutamente despojado sino, además, reflexionar sobre la esencia del ser contemporáneo. Este ciclo del CDN nos permite conocer el trabajo de creadores de otros países que se están haciendo hueco -o lo tienen ya- en la escena internacional. En este caso, Emma Dante (Palermo, 1967), una artista que escribe (teatro y novela) y dirige y que conquistó el Festival de Avignon en 2014 con Le sorelle Macaluso, una pieza que todavía sigue girando por Europa. Ahora llega con su mundo a Madrid, porque, como ella misma dice, el escenario, en Bestias de escena, “es el mundo y todo lo que puede contener”.

 

A partir de la renuncia

En esta obra, en un principio, Dante quería contar con el trabajo del actor, con sus necesidades, su abandono y su pérdida de la vergüenza, “pero me encontré frente a una pequeña comunidad de seres primitivos, desconcertada, frágil, un grupo de imbéciles que, como un acto extremo, entrega a los espectadores sus ropas sudorosas, renuncian a todo”. De esta renuncia salió una extraña atmósfera y el espectáculo se genera desde ahí, desde la huída, como si se tratara de los compañeros de Adán y Eva que, como ellos, han sido expulsados del paraíso y aparecen en el lugar del pecado, nuestro mundo. Su paraíso era el teatro que conocen y se ha vuelto imposible para ellos actuar, representar. “Ellos no saben qué decir, qué hacer, cómo hacerlo. Están atrapados en un estado casi primitivo, una situación de gran sufrimiento, y están incómodos ante el público que los está viendo desnudos, literal y figuradamente”, concluye la directora.

 

Fuera convenciones

Bestias de escena es una obra sin texto, no hay historia, no hay principio ni final. Si hay palabras, surgen espontáneas de las situaciones que se plantean. “He trabajado en la negación de todos los elementos que componen un espectáculo. Fui en busca de lo que veo como puro teatro”. Pero a pesar de derribar todas las convenciones establecidas en el teatro, Emma Dante sigue pensando que un espectáculo teatral debería servir para cambiar el mundo, para transformar al que lo hace y al que lo ve. Quizás por eso huye de lo convencional, porque lo asumido como normal elimina cualquier posibilidad de catarsis. “Quiero que el público se sienta responsable de esta comunidad de imbéciles que, mirándolos directamente a los ojos, les habla sobre el mundo y sobre lo que vivimos hoy: tragedias, ataques terroristas, refugiados ahogándose en el Mediterráneo, terremotos… Espero que el público se vea a sí mismo en esos cuerpos desnudos, porque esos actores somos nosotros como imbéciles sin estructuras ni máscaras”.

 

 

 

BESTIAS DE ESCENA

Teatro Valle-Inclán

Del 13 al 17 de junio

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