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De risas con… Valeria Ros

 

“El humor es el antídoto al vacío existencial”

 

 

Valeria Ros lleva la guasa en la sangre. Es vasca y tiene carácter, valga la redundancia. Sus monólogos son como dardos. Bajo esa apariencia de no romper un plato se esconde una mujer gamberra y muy divertida. Cuentan que de adolescente se quedó sola en casa y organizó una fiesta tan épica que la enviaron a Dublín a estudiar. Con las monjas. Así que ha caminado por el lado más salvaje de la vida, se ha formado en productoras de distintas partes del mundo y se licenció en Comunicación Audiovisual en Salamanca, otra delicia de ciudad, de las que dejan huella y resaca. Sí, a la actriz Valeria Ros la habéis visto en Comedy Central o quizá en bares, locales con ‘Open Mic’ de comedia y sitios de esos llenos de malas influencias, donde el humor no tiene límites… O tal vez os suena por La lengua moderna, su programa estival en la SER junto a Quequé. En todo caso, ya era hora de que la conocierais… “Val, gente de Godot; gente de Godot, Val”. ¡Bienvenida!

 

 

Por Jorge Gª Palomo/@jorgegpalomo

 

 

¿Quién es Valeria Ros? ¿Por qué decidiste jugártela con la comedia?

A día de hoy, sigo descubriendo quién soy. La comedia siempre me había llamado la atención, pero no fue hasta hace unos años cuando me llegó la oportunidad de subirme a un escenario. Llegué de Nueva York con las pilas cargadas y me apuntaba a todos los castings que veía y, entre estos, encontré un concurso de monólogos en Villalba. Allí conocí a gente que llevaba tiempo en comedia y me empecé a interesar…

 

¿Cómo llevan en casa tu vida tunante de cómica internacional?

En mi casa me apoyan muchísimo, pero prefiero que sea desde la lejanía. Solo me quedo tranquila si no me escuchan. (Risas.) A veces, soy muy burra.

 

El humor para ti es…

El antídoto al vacío existencial.

 

El teatro y la cultura son…

Un espejo de lo que somos.

 

La política y los políticos…

Nos dan los chistes hechos.

 

¿Uno de tus mejores chistes?

Tengo una falta de cariño impresionante. No consigo decir “No” a nada por miedo a que pasen de mí. Estuve siete meses con un tío que me llamaba Valentina en vez de Valeria… y nunca le dije nada. Hasta que me pilló:

– “¿Pero cómo no me dices que te llamas Valeria en vez de Valentina?”.

– “¿Te has enfadado? ¡Qué más da Valeria, Valentina, tronco, boludo!”.

– “¿Qué tampoco eres argentina?

 

‘La lengua moderna’ es para Val Ros…

Descubrimiento. El descubrimiento del poder de la radio, de la profesionalidad y generosidad de un crack; y de mi valentía al afrontar mis inseguridades y miedo al fracaso.

 

¿Qué te inspira a la hora de hacer el humor, Val?

Me inspiran mis múltiples y constantes meteduras de pata y, por supuesto, las contradicciones del ser humano.

 

¿Qué te enseña más: el éxito o el pinchazo en escena?

En comedia enseñan más los fracasos. 30 segundos de silencio, ni una risa, te aseguro que te pone las pilas. ¡Pruébalo! No tienes verdadera falta de autoestima hasta que no lo experimentes.

 

País Vasco, Salamanca, Dublín, Madrid… ¿el sentido del humor es más internacional de lo que creemos?

Oulu, Nueva York, Dijon y Londres… Sí, por supuesto. Me viene de sentirme colgadísima en todos los sitios donde he vivido y tener que apañármelas para tener compañía lo más rápido posible si no quería morir de soledad.

 

¿Buenos tiempos para la comedia, pese a los censores en nombre de la corrección?

Creo que siempre es buen momento si tienes ganas de dejarte la piel en ello. De todas maneras, sí que son buenos tiempos. Casi todos los cómicos que conozco trabajan en radio, en televisión y en cine, además de sus bolos.

 

¿De qué, con qué y con quiénes ríe Val Ros?

Me río muchísimo con el humor blanco, sanito y espontáneo. Lloro de risa con mi abuela. Javier Botet diría que es de las personas más graciosas que conozco. Por supuesto, Susi Caramelo, Virginia Riezu, Joan Pico, Pablo Ibarburu, Miguel Esteban y muchos más. ¡Podría escribir muchos nombres! En general, me río muchísimo con todos los monólogos que veo y lloro de la risa con “La vida moderna”, “Ilustres Ignorantes” y “Pantomima Full”. A nivel internacional, me encanta Sarah Silvermann, Marc Maron, Louie Anderson, Louie Ck…

 

¿Cómo fue tu primera vez… en escena?

Fue un pinchazo en toda regla pero una comodidad brutal en el escenario.

 

¿Qué claves nos darías para hacer un buen monólogo?

La clave es que tu idea te haga reír a ti y que disfrutes contándolo, porque entonces los demás disfrutan. Luego ya se trata de técnica, creación de los chistes, set up – punch. Toda esa locura de escribir mini gags dentro del monólogo, que más que locura es un infierno.

 

Un momento inolvidable de tu vida fuera de los escenarios, acaso vinculado con el humor, quién sabe…

Después de vivir un año en un internado en Irlanda, mi madre quería que fuese al colegio americano de Bilbao. Me daba rabia porque siempre había ido a otro colegio y no me llevaba bien con las del americano. El primer día, nadie me hablaba, me miraban con cara de asco, y el profesor de química nos dijo que si ibamos disfrazados al día siguiente a clase nos ponía un 10. Al día siguiente, fui disfrazada de Blancanieves me compré el disfraz en la tienda de Disney. Al llegar a clase, toda peripuesta, flipé. ¡NADIE IBA DISFRAZADO! Llevaban una corbata, un sombrero… Tuve que pasarme el día entero con mi super look. ¡Qué vergüenza!

 

¿Alguna anécdota o locura de esas inconfesables hasta que he llegado yo, tan molón y tal, y nos la cuentas gratis? ¿Acaso alguna batalla con tu amiga, que pasó por aquí, la gran Susi Caramelo?

Ahora que lo dices, no la he contado y creo que es el momento. Este verano Susi y yo fuimos a actuar a Valencia en bus desde Madrid. Pedimos el micrófono al conductor y Susi anunció nuestros bolos. Estábamos llegando a Valencia y no encontraba un sombrero de paja que había llevado y pensé que lo habría dejado en algún asiento delante al grabar la promo. Cuando voy a buscarlo, una niña riéndose con sus amigas me dice que lo llevaba puesto un señor que ya había bajado. Me entró una rabia pensando que me costó 20 euros en Italia y que me quedaba fenomenal. Pregunté al conductor a ver si podría conseguirme el teléfono del supuesto ladrón de unos ochenta y cinco años. Pero me rallé con la risa de la niña y se lo conté a Susi “¿Por qué se ríe la niña? ¿Lo tendrá en su mochila? ”. Susi cláramente quiso poner orden y la cosa se lío hasta un punto que llegamos a Valencia y el bus no iba a abrir hasta que llegara la policia y apareciera el sombrero italiano que siempre me había importado una mierda hasta ese momento. Cuando llegó la policia para revisar las mochilas, la gente gritaba y no dejaba de insultarnos: “¡Por un puto sombrero de 5 euros la que estáis liando, si es parte del show iremos a veros!”. Nadie quería enseñar las mochilas hasta que de repente se escucha: “¡Está aquí! Estaba debajo del asiento de las chicas”. Susi y yo, muertas de vergüenza, aguantamos los insultos de cada uno de los pasajeros mientras iban bajando y conseguimos que los policias vengan a vernos al bolo. ¡Lo sé! ¡Soy un auténtico desastre!

 

Un teatro o lugar para reír sin parar. ¡De Madrid o del mundo entero!

Ahora mismo, Teatro Luchana el show de Virginia Riezu Para ser mujer eres bastante graciosa. ¡No os lo perdáis! ¡Una maravilla!

 

Una película, libro y/o canción para sentirnos bien en épocas aciagas.

Una película: Kramer vs. Kramer. Un libro que me gustó mucho fue Dime quién soy de Julia Navarro. ¿Canción? Cualquier tema de Lauryn Hill, Amy Winehouse, Macy Gray o Nina Simone. ¡Las mujeres al poder!

 

Un viaje inspirador para gente ‘cool’, como todos nosotros…

La Habana y Moscú. Mis dos viajes preferidos hasta ahora. ¡Hay que viajar para abrir la mente!

 

Un sueño de futuro, tal vez un sueño cómico o húmedo.

Mi sueño es cero húmedo, siento defraudarte ;). Me encantaría aportar reflexión y risas en este mundo tan caótico.

 

Dónde localizarte, cómo y por qué ir a verte a ti. Momento de autobombo…

Pues ahora mismo estoy en busca de una sala o teatro para hacer mi show con Susi Caramelo. Los bolos los anunciamos en nuestras redes sociales y voy siempre el Picnic a probar texto. En la radio, me podéis escuchar en La Ser los lunes en Hoy por Hoy Madrid con Marta González Novo.

 

Y concluimos con un mensaje a los lectores de Godot y teatreros del mundo, ávidos de cultura, risas, sexo (¡seguro que también!) y espectáculos.

¡Gracias, gracias, gracias por leerme y escucharme! ¡Sois mi droga!

 

(¡Palabras de la gran Valeria Ros! ¡Gracias, risas, salud y abrazos a granel!)

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