Subir

De risas con… Fernando Moraño

 

“El humor es el orgasmo de la inteligencia”

 

El titular no es suyo. Bueno, sí lo es, pero lo toma prestado del acervo cultural. Lo aclara el propio entrevistado y eso dice mucho de él. Como su pelo indómito y la mirada pizpireta. Se llama Fernando Moraño y combina el buen humor con sabias reflexiones, cervezas frías y un desternillante anarquismo. Va en su peculiar ADN, en su huella existencial. Sí, distinguido público, es tan gracioso el amigo que (aunque ya está en Comedy Central, en el Madrid Comedy Club, en mil bares y teatros; y suma y sigue) muchos esperamos un programa suyo en ‘prime time’ o en Netflix o quién sabe. Quizá no llegaremos al orgasmo, pero será nuestra responsabilidad porque Fernando Moraño rebosa inteligencia. Incluso hizo reír a Woody Allen. Disfrutad de este crack del ‘stand up comedy’… y sin más preliminares. ¡Bienvenido a Godot!

 

Por Jorge Gª Palomo / @jorgegpalomo

 

¿Quién es Fernando Moraño? ¿Cómo te da por meterte en la comedia?

Fernando Moraño es uno de los cómicos menos sobrevalorados
 del planisferio, se dedica al entretenimiento espiritual de
adultos, sin lencería y de forma remunerada. Como ser humano, destaca por su desdeñada imagen, sus
 hábitos folclórico-festivos entusiastas y su militancia de
 postureo anarquista, además de perpetuar su sexualidad con 
humanas con resultados muy por encima 
de lo esperado.

 

¿Saben en casa a lo que te dedicas? ¿Cómo lo han superado? 😉

En el momento preciso en el que decidí abandonar el mundo 
laboral, la única alternativa a ser un sacrificado peón
 era, según mi madre, vivir del cuento. Es exactamente mi
 desempeño.

 

El humor para ti es…

La frase no es mía: ‘El orgasmo de la inteligencia’.

 

El teatro y la cultura son…

Algo que los monos no saben hacer tan bien como nosotros, pero estamos igual de capacitados que los monos para destruirlo.

 

La política y los políticos…

La política es la principal arma para destruir una agradable sobremesa y los políticos usurpadores de identidad y amor propio, creadores de conceptos herméticos y estancos que limitan el pensamiento, eternizan las utopías y magnifican lo irreversible. Son un mal ejemplo siempre para un anarquista convencido.

 

¿Uno de tus mejores chistes?

Como el Papa latino dijo: “El pueblo de Judea, perrea, perrea”…

 

¿Qué te inspira a la hora de hacer el humor, amigo?

Las constantes piruetas de la estupidez humana es su charca de mierda, la autoproclamación de los mediocres como jerarcas, nuestra indudable capacidad para justificar con presupuestos, la destrucción de todo lo que tocamos y un porrito a media tarde. (Risas.)

 

¿Cómo andamos de salud humorística en este país?

Peor que en el pasado: secundo a Ignatius cuando asegura que los cómicos de los 80 nos dan 20 patadas; creo que 
las redes sociales han convertido nuestro oficio en algo
 secundario. Por lo demás, no creo en la existencia del humor
 español como entidad: sí que creo que la comedia en lengua
 hispana se merece el mismo respeto que la americana; sobre todo, por nuestra parte.

 

Al hilo de la pregunta anterior, ¿es mi impresión o empieza a haber, aunque nunca sean suficientes, muchos cómicos (un hecho muy positivo, afirmo)?

No soy quien para censar o controlar la población de cómicos, ni debo decidir quién debe o no debe dedicarse a esto; generalmente, en el mundo animal, cuando una especie no tiene depredadores se convierte en una plaga y creo que para el teatro hemos sido un poco como una plaga. Con todo eso, quién sabe si los ‘youtubers’ nos darán el puyazo o si un retorno fulgurante de los ventrílocuos terminará con la hemorragia.

 

¿De qué y con qué se descojona Fernando Moraño? ¿Qué y quiénes te hacen reír? Nombres propios e impropios, de aquí y allá. Y más allá.

Rubianes y el Gran Wymoning han sido mi faro, pero sumemos a Gila, La Trinca,
Pedro Reyes, Faemino y Cansado y un largo etcétera. Más tarde: Les Luthiers, Edu Capussoto, Lio Maslia, Bill Hicks; y,
actualmente, Luis Álvaro, Ignatius, Kikín Fernández, Jorge
 Segura, Javier Jurdao, Raúl Massana, Chico Requena, Jaime
Caravaca, Enrique el Grande, Denny Horror, Carlos
 Ballarta, Castella, Dani Boy, Coria Castillo, Dianela Padrón, Esther Gimeno,
 Eva Cabezas, Sil de Castro, Noah Constrictor, Archie
 Bezos, Albert Boira, Los Chanantes, Gomaespuma y Buenafuente, por citar algunos. Pero me parto de verdad con
 los vídeos del APM.

 

Luis Álvaro me dijo en La Sala de RNE que eras el nuevo Wyoming

Y el Eugenio postmoderno. Me gustaría ser el viejo Wyoming y llegar con su esplendor a la tercera edad, pero viendo mi historial clínico y profesional… lo veo imposible.

 

¿Cómo fue tu primera vez… en escena?

Comencé a los 16 en el teatro amateur y, más tarde, formación 
teatral en una escuela hasta que decidí ser cómico para no
 repartir con nadie el dinero.
 Me encontré la verdad de esta profesión: los
 locales nocturnos de la geografía hispana, la falta grave
 de educación de algunos, que decidieron no tenerla para ser
encofrador y forrarse. También la buena 
voluntad de los que no la recibieron y siempre la desearon. Una mezcla de liturgias alcohólicas, paletismo, amor, odio, indiferencia, reconocimiento, miedo,
 euforia, dominación, psicología y un circuito
recuperándose de la burbuja inmobiliaria hasta la llegada
 de las redes sociales y la crisis que ha culminado en esta
 nueva hornada de ‘softwares’ que hablan y llenan teatros.

 

¿Qué claves nos darías para hacer un buen monólogo?

No acudir a ninguna escuela de comedia, tener interés por el género humano y no pensar nunca que el público es tonto.

 

Un momento inolvidable de tu vida fuera de los escenarios, acaso vinculado con el humor, quién sabe…

Comer peyote en el desierto de México; y todo mi viaje por ese bendito país, que fue el que me empujó a abandonar mi vida anterior y ser un chamán de cachondeo.

 

¿Alguna anécdota o locura de esas inconfesables hasta que he llegado yo, tan molón y tal, y nos la cuentas gratis?

Bueno accedí casi por error a una rueda de prensa de Woody Allen, concretamente la de la película de La maldición del escorpión de Jade, y le hice reír con una pregunta.

 

Un teatro o lugar para reír sin parar. ¡De Madrid o del mundo entero!

Cualquier teatro o sala en la que participe Comedy Central, donde puedes ver nacer y crearse a los fenómenos cómicos que dominarán la escena.

 

Una película, libro y/o canción para sentirnos bien en épocas aciagas.

Película revitalizante, sin duda, El milagro de P. Tinto. La canción más importante de mi vida: Mambo, del cantautor galáctico Jaume Sisa. También, Estoy como nunca, de Eliades Ochoa. Novelas… ¡de Eduardo Mendoza a fuego!

 

Un viaje inspirador para gente ‘cool’, como todos nosotros…

Fuera de España, México; dentro de la península histérica, Galicia. En ella está todo lo que un hombre hedonista pueda desear; y con menos guiris.

 

Un sueño de futuro, tal vez un sueño cómico o húmedo.

Ver a la industria desaparecer antes que la propia especie.

 

Dónde localizarte, cómo y por qué ir a verte a ti. Momento de autobombo…

(Nota: Fernando Moraño nos hace un repaso maratoniano de todos los escenarios por donde está actuando. Apuntad títulos: Nodo y Crédito, Bipartidos de Risa – El Show, Comedy Central, Madrid Comedy Club… Por distintas provincias, aparte de Madrid. Y responde que lo mejor es seguirlo “ a través de mi página de Facebook, Fernando Moraño”).

 

Y concluimos con un mensaje a los lectores de Godot y teatreros del mundo, ávidos de cultura, risas, sexo (¡seguro que también!) y espectáculos.

Podría, pero no les conozco, os envío dos besos de ántrax,
 un consolador con piercings, una manta eléctrica sumergible
 y una motosierra desdentada.

 

(¡Palabras del gran Fernando Moraño! ¡Gracias, risas, salud y abrazos a granel!)

 

No hay comentarios

Publicar un comentario