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¿Conoces algún político capaz de dar la vida por sus ideas?

El 14 de junio de 2018 se cumplirán 90 años del nacimiento de Ernesto ‘Che’ Guevara. En la sala de teatro Plot Point se lleva representando desde hace 8 temporadas consecutivas Cuestiones con Ernesto Che Guevara,  una obra que indaga aún más en aspectos de la vida y la personalidad del conocido revolucionario argentino-cubano. En estos tiempos convulsos que vivimos social y políticamente, al hilo de este 90 aniversario, desde Plot Point nos quieren invitar a reflexionar, a través de la figura del ‘Che’, sobre la violencia: sobre lo que es violencia y lo que no, sobre quién lo decide. ¿Es la democracia un sistema ‘no violento’?

 

 

Por Sergio Díaz

 

 

La compañía PLOT POINT representa, desde hace 8 temporadas consecutivas, Cuestiones con Ernesto Che Guevara, una obra que invita al debate y la reflexión, centrado en el ideario de uno de los símbolos por excelencia de la lucha contra el orden establecido y basado en un texto del filósofo argentino José Pablo Feinmann. El montaje está dirigido por Carlos De Matteis y protagonizado por Juan Martín Gravina (que da vida al Che y al que entrevistamos dando voz al revolucionario), Marina Skell y Rodrigo Villagrán (haciendo de covers Verónica Pérez y José Luis Lozano).

 

Este 14 de junio de 2018 se cumplirán 90 años del nacimiento en Rosario, Argentina, de Ernesto Che Guevara, médico, político, militar, escritor, periodista y revolucionario argentino-cubano, y uno de los ideólogos y comandantes de la Revolución cubana. Su figura, como símbolo de relevancia mundial, despierta grandes pasiones en la opinión pública tanto a favor como en contra. Para muchos de sus partidarios representa la lucha contra las injusticias sociales, mientras que sus detractores lo juzgan negativamente por sus actos, que se denominan siempre como violentos.

 

En un momento donde el sistema hace aguas y los mercados muestran su dominio mundial, la leyenda del Che Guevara continua creciendo. Su figura constituye un aporte decisivo para la comprensión de la rebeldía en los tiempos modernos, expresada tanto en las revoluciones de la primavera árabe, como en occidente, a través de todo tipo de movimientos que reclaman cambios para un mejor funcionamiento de nuestra democracia.

 

Esta función que podemos ver en Plot Point ayuda a crear un marco desmitificador, que incita el debate ante el presente revulsivo que vivimos y el futuro incierto que debemos construir con nuestras decisiones. No es una apología de la violencia sino una reflexión teatral, emotiva e inteligente acerca de uno de los mitos por excelencia del siglo XX.

 

Vivimos en tiempos donde manda lo políticamente correcto, por eso se hace necesario, y más desde los escenarios, seguir alzando la voz para que se oigan las reflexiones y las críticas hacia un sistema que opta por acallar las voces disonantes. Por eso es importante no olvidar fechas en el calendario como este 14 de junio. Por eso Cuestiones con Ernesto Che Guevara sigue representándose en Plot Point cada semana, para abrir otros puntos de vista sobre la realidad y para debatir y conocer en profundidad la historia de un hombre que ha marcado la vida de miles de personas en todo el mundo.

 

 

Juan Martín Gravina

 

 

 

Carlos De Matteis, director de Cuestiones con Ernesto Che Guevara y gestor de Plot Point, junto a Marina Skell, nos habla de la importancia de este aniversario y de lo que ha significado el Che para la historia.

 

¿Por qué hay que celebrar el aniversario del nacimiento?

El Che Guevara  sintetiza una época, unos ideales y una forma de hacer política. Juzgar el pasado con las gafas del presente creemos, es un error. Sin duda su imagen e ideario han quedado en el imaginario popular como un luchador por la justicia y la igualdad, aunque sus métodos puedan reprobarse desde el presente. De todas formas siempre nos queda la pregunta acerca de: “¿qué cosas es la violencia?”, algo que él sin duda ejerció en su lucha revolucionaria contra la dictadura de Batista.

 

¿Qué habéis pretendido con este montaje? ¿Un debate ideológico? ¿Ensalzar la figura del Che?

La obra original de José Pablo Feinmann propone un debate sobre la figura del Che. La obra es siempre más ‘inteligente’ que el artista. Lo que ocurre en las funciones con el texto y la adaptación que hice del texto original y lo que han creado el trabajo de la actriz y los actores, supera lo esperado originalmente. En ello influyen los tiempos en que vivimos, que se encargan de resignificar el material del que partimos. En el 2001 cuando llegamos la presencia activa de ETA en España hacía difícil un debate de este tipo. Con el paso de los años, y desaparecida ya la banda terrorista, podemos pensar la lucha desde otro punto y buscar reflexiones que nos ayuden a discernir entre los distintos tipos de violencia más allá de la definición siempre ideológica de la RAE. ¿Es la democracia un sistema no violento?

 

¿Cómo ha evolucionado la obra en todo este tiempo?

Como decía antes, la realidad ha cambiado y le ha dado otros significados desde que la estrenamos en España en noviembre de 2011. El tercer acto lo hemos reescrito en cada temporada desde entonces. La obra fue estrenada en medio de lo que se llamó ‘la crisis’. Nosotros no creemos que esta crisis ‘ocurrió’. Siempre hay causas y efectos en el mundo del dinero. Y si muchos pierden es porque unos pocos ganan. La tan ‘ejemplar’ democracia griega sólo era posible porque tenían esclavos.

 

Al terminar la función proponéis un debate con el público. ¿Cómo ve el público al Che? ¿Qué opinión tienen de él?

Una de las cosas que hemos detectado, que no es ninguna novedad, en los debates después de la función, es que los comentarios de los espectadores están marcados por lo que los medios tienen en sus portadas en la semana. Así hay semanas en las que los temas que traen son ‘la manada’, otros Trump, Venezuela, otros la casa de Pablo Iglesias y nos resulta claro ver cómo hay un poder mediático que nos dice dónde tenemos que mirar, qué tenemos dar por cierto y qué no. La gente ve la función como si fuera muy equilibrada entre las posiciones que vehementemente circulan sobre el escenario. Lo que más valoran es ese punto en el que cuando habla el Che se le da la razón y cuando lo hace la profesora Navarro le das la razón también. Esto obliga al espectador a hacerse muchas preguntas después de la función. Y eso puede llevar a que cambie la percepción que tenía inicialmente sobre el ‘Che Guevara’.

 

¿Qué reflexiones pueden suscitar este montaje?

Vivimos en tiempos donde manda lo políticamente correcto. Hay personas en la cárcel por poner urnas para que la gente vote. Hay personas en la cárcel por un tweet o por una canción. Sin embargo los que roban lo público, amparados por el poder del dinero, logran quedar en libertad. El poder real está en los medios que crean el relato de los hechos. Ellos determinan que la violencia es quemar un contenedor y que los que queman contenedores son antisistemas. Y con el poder que detentan nos imponen que sin los bancos no podemos vivir y que debemos rescatarlos. Y el relato de que los habitantes de Gaza son violentos terroristas, pero el ejercito israelí mata para crear la paz, y que en Venezuela hay una dictadura pero en Arabia Saudí y Marruecos todo está bien… El poder actual de los medios es el poder real. Los ciudadanos seguimos la agenda que nos marcan desde los medios. Los temas que no aparecen no existen. Las personas y creaciones que no aparecen en los medios no existen para el grueso de la población.

 

En el mundo artístico los campos a los que nos empujan a jugar a los artistas son básicamente dos. La opción más popularizada en el imaginario es la que habitualmente se llama comercial. Que puede ser definida como un tipo de arte ‘pro’, que solo gestiona ‘productos’ con el resultado más o menos asegurado en la aceptación del público y su correspondiente rentabilización. El relato es el dinero y que lo único que vale es lo que vende. Sea lo que sea y se haga lo que se haga. Dentro de ese campo hay ideas, formas, y a veces productos revolucionarios en lo formal, pero su poder de cuestionar, de transgredir inherente al arte está siempre condicionado por el límite de lo políticamente correcto, de lo que no ahuyente a los espectadores. Por ejemplo, critica las subvenciones pero las gestiona y recibe sostenidamente.

 

Por otra parte tenemos el tipo de arte que se produce en los teatros llamados alternativos, que es un campo que tiene mayor libertad dado que no persigue como bien supremo el dinero. También en este campo hay ideas, formas, y a veces productos revolucionarios en lo formal y otros no tantos. Cuando la búsqueda artística está condicionada al 100% a las ayudas que el sistema le da, los artistas se sienten más libres pero se alejan de el público. Por otra parte se crean guetos que se autovaloran y miran con desprecio a los que hacen cosas que no encajan con esos valores. Convirtiendo la diversidad inherente a lo artístico en una corriente ‘prestigiada’ por ellos mismos que invalida o subvalora lo que hacen los demás artistas.

 

La búsqueda de Plot Point está en un campo difícil que pretende cumplir la mayoría de edad lejos de la tutela del mercado pero también lejos de la tutela de los ghetos culturosos.  Buscamos empatía con el público sin hacer concesiones para conseguir su favor. Cuestiones con Ernesto Che Guevara, Mi madre Serrat y yo, Mi padre Sabina y yo y otras tantas producciones han logrado ese objetivo al punto que perduran en la cartelera en el tiempo sin que el papá estado nos alimente. Nos sirvió la ayuda al comienzo de sus respectivos viajes pero buscamos siempre autobastecernos.

 

Un arte que no se propone ser sostenible, siempre será un arte adolescente.

 

 

Rodrigo Villagrán, Marina Skell y Juan Martín Gravina

 

 

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