Subir

Carmen Losa: “Los principios de una enseñanza sólida en valores humanos se han ido por el desagüe”

 

Hablamos con la autora y directora de La esfera que nos contiene, una obra protagonizada por Ion Iraizoz y Leyre Abadía que podrá verse a partir del 16 de febrero en la Sala Mirador. Este proyecto es un acto de amor y de justicia hacia unas personas muy importantes en la historia de nuestro país: los maestros y maestras que desarrollaron su labor en el primer tercio del siglo XX.

 

Por Sergio Díaz

 

 

El punto de partida de la obra es el libro de Josefina Aldecoa, pero ¿se te ocurre comenzar con ese tema tras leer el libro o ya tenías en la cabeza este homenaje a los maestros y maestras y estabas documentándote?

 

En realidad el proyecto no surge de la novela Historia de una maestra de Josefina Aldecoa, si bien es uno de los primeros textos con los que empiezo a documentarme, junto con Maestros de la República de María Antonia Iglesias. Desde hace años yo tenía en mente desarrollar la historia de un personaje de mi texto Levante, una maestra que tienen refugiada las protagonistas de la obra. Sin embargo no había encontrado unos resortes claros para ponerme a hacerlo y por otro lado creía que el tema de la educación en la II República necesitaba un enfoque mucho más amplio. En 2014 me llega la propuesta de Leyre Abadía, a quien le surge la necesidad después de ver el documental Maestras de la República de Pilar Pérez Solano. Un fragmento del libro de Josefina Aldecoa me inspira el título de La esfera que nos contiene: 

 

Nunca han oído estos niños una explicación sobre el lugar que ocupa la Tierra en el Universo, Europa en la Tierra, España en Europa. Creo que ni siquiera están seguros del punto de España en que se encuentran. Les entusiasma el descubrimiento de los movimientos de la Tierra, el paso del día a la noche, la marcha de las estaciones. He encargado a Lucas, el mandadero, el guía que me trajo, un globo terráqueo.

 

 

El primer tercio del siglo XX fue muy importante para este país en lo que a educación se refiere, ¿no?

En España las primeras corrientes de cambio en el terreno de la educación surgen a finales del siglo XIX con la creación, entre otras iniciativas, de la Institución Libre de Enseñanza y efectivamente estas innovaciones se van desarrollando a lo largo del primer tercio del siglo XX, llegando a oficializarse con la llegada de la II República y así a extenderse por todo el territorio nacional. Era primordial el avance de la educación en España, sobre todo en las zonas rurales, con una población que tenía altos índices de miseria y analfabetismo.

 

 

 

Carmen Losa

 

 

 

Es un homenaje necesario, ¿por qué ha habido esa inquina, ese odio hacia los maestros y maestras de la II República?

Sí, se precisan actos de restitución en una sociedad como la nuestra donde campa la desmemoria y el desprecio. En el periodo de documentación antes de ponerme a escribir La esfera que nos contiene uno de los objetivos que más me impulsaba a profundizar en la materia era el de encontrar las razones de tanto odio. Cuando no se conoce la historia se suele hablar con opiniones de otros, las tomamos por ciertas sin siquiera hacer el esfuerzo de comprender. Unos dicen que es mejor pasar página y olvidar, otros dicen que el odio viene del peligro que supone la cultura para la derecha. Ninguna de esas miradas me bastaba, de ninguna manera el olvido, pero tampoco la simplificación ideológica. La idea del miedo a la cultura es una elaboración mental, una conclusión posterior, y no se concreta específicamente en el día a día de las relaciones entre las personas. Quizá tendemos a darle crédito a estas razones tan repetidas porque es cierto que algunos sectores se han manejado durante siglos infundiendo el miedo como un mecanismo de control y sometimiento de la población; pero el miedo no necesariamente produce odio, muy al contrario, en muchas ocasiones produce respeto, por mucho que nos duela reconocerlo. Lo que fui buscando en el proceso de documentación y escritura era la realidad de los casos concretos y los motivos por los que se pudo producir el odio en cada caso. Aquello me llevó a descubrir ciertos rasgos comunes.

 

Hasta la llegada de la República en los pueblos la enseñanza estaba en manos del Ayuntamiento y de la Iglesia. El presupuesto asignado a mantener y dotar los colegios y a pagar a los docentes era el sobrante de otras partidas, si es que sobraba algo. Se requería una mínima preparación para ser maestro, pudiendo ejercer con solo haber estudiado bachillerato o como mucho haber hecho unos cursillos. En el caso de las maestras, no necesitaban ni eso, ya que lo que se enseñaba a las niñas se reducía a labores, hogar y, a lo sumo, economía doméstica y dibujo orientado a bordados o patronaje de confección. Estas circunstancias cambiaron radicalmente ya en 1931. El nivel de analfabetismo era alarmante y el gobierno republicano nada más llegar al poder se apresuró a promulgar una ley para promover la educación a todos los niveles, empezando por tomar las riendas de la enseñanza primaria en las zonas rurales y profesionalizando a los maestros, a quienes se encargaría de seleccionar para que fueran a enseñar a esos lugares más desfavorecidos, por lo tanto sería el estado quien les pagaría el sueldo puesto que pasarían a depender del Ministerio de Instrucción Pública y no de las entidades locales.

 

Estas cuestiones que ahora nos resultan normales supusieron una revolución en los pueblos. Por un lado se les arrebataba a los alcaldes y a los curas el poder sobre la educación y por otro lado se apartaba de sus puestos al personal docente no cualificado. Cualquiera puede entender lo que siente una comunidad cuando vienen de fuera unos desconocidos, hombres y mujeres, a ocupar el puesto de maestro que hasta ayer ocupaba el sobrino del alcalde o el primo del cura o el maestro de toda la vida que me ha enseñado las cuatro reglas. Esto sí que se puede entender como el germen del odio. Si además se añade que la enseñanza debía ser laica e igualitaria, tenemos todos los ingredientes para que se produzca un buen caldo de cultivo para todos los odios, envidias y rencores que tuvieron como blanco a los maestros y que, potenciados por otras mediadas que se vivieron como provocaciones, degeneraron en la venganza y la saña durante la Guerra Civil y la posguerra.

 

¿Estas omisiones de la Historia, de nuestra propia Historia (como la sangrante también que ocurre con las mujeres en general y con las mujeres del 27 en particular) se la debemos únicamente a los 40 años de dictadura?

Creo que en el caso de las mujeres las razones son diferentes. La omisión de los logros de las mujeres, a todos los niveles, viene de la dominación patriarcal, de la preeminencia del varón sobre la mujer, de tal manera que los logros de la mujeres son los logros del hombre, ya que es el hombre como ser humano quien progresa, quien inventa, quien descubre, quien crea. A los hombres no les hacen falta las mujeres, excepto para satisfacer su impulso sexual y para procrear. Ellos hacen y deshacen, gobiernan y combaten, inventan y destruyen. También cuentan su propia historia, en la que las mujeres tenemos un papel muy secundario, ya sea como hacendosas trabajadoras domésticas, como generadoras del mal, o como seres que distraen a los hombres de su misión de prohombres, de héroes o de santos. De esa manera ven y viven su universo e igualmente crean su ficción a la medida de su entendimiento. Esto ha sido así, y sigue siendo así. Por mucho que se admita que el ser humano desciende del mono, la mujer nace de la costilla de Adán. Cuando la mujer empieza a reclamar sus derechos como ser humano y poco a poco va consiguiendo ciertos avances, se produce un efecto negativista, desde luego en un buen número de varones, pero también de mujeres, que creen que una sociedad igualitaria les despojaría de su femineidad. Esto es una estupidez, lo sabemos, pero seguimos dando espacio a quienes se creen con derecho a seguir opinando así. El hombre que ejerce su supremacía de macho afortunadamente se irá extinguiendo antes o después, mientras no lo haga tendremos que mantener una campaña sin cuartel los hombres y mujeres a quienes no nos molesta que nos llamen feministas; tendremos que seguir explicando que el feminismo es la visión igualitaria de hombre y mujer como seres humanos; y tendremos que recordarles a esas mujeres que les hacen el juego a los machistas, que tienen derecho a expresar su opinión porque hubo mujeres que lucharon para que así fuese.

 

¿Crees que se está haciendo todo lo posible por restituir su memoria? La memoria de tantas y tantas mujeres olvidadas, a nivel político, social e incluso cultural.

Creo que se hace mucho, pero es un tarea ardua porque no todos están dispuestos a cambiar su concepción del mundo. La mayoría del trabajo lo estamos haciendo mujeres, es comprensible, pero termina viéndose como un trabajo de mujeres sobre mujeres hecho para mujeres y esto nos devuelve de nuevo una visión distorsionada. No sé si podremos rescatar a tantas trabajadoras, artistas, científicas, filósofas, cuya labor se quedó escondida bajo las piedras del camino, aún así debemos seguir haciéndolo. Lo que también debemos hacer es empezar a escribir nuestro presente desde una visión igualitaria. Tengo la impresión de que de alguna manera y en ciertos campos lo estamos haciendo, un ejemplo claro es la dramaturgia y también la narrativa. La cantidad de mujeres autoras que están publicando y/o estrenando su obras en la actualidad era impensable hace un par de décadas. Ya veremos lo que queda después, pero creo que permanecerá si mantenemos la conciencia y no bajamos la guardia.

 

¿La obra pretende reivindicar también el papel fundamental de la cultura en nuestro crecimiento? (tan apartado de los planes educativos convencionales)

La educación y la cultura son factores esenciales para el ser humano. Se tiende a creer que no son necesidades básicas para la existencia sino elementos accesorios. La supervivencia de la humanidad no solo ha sido posible por la subsistencia alimentaria como ahora tampoco lo es por el poder económico. La cultura forma parte de nuestra existencia, conforma nuestro pensamiento y pone en marcha el mecanismo de las ideas para solucionar dificultades. La educación y la cultura hacen posible la convivencia entre personas y el entendimiento entre los pueblos. Hay cosas que aprendemos por la fuerza, por el obstáculo, hay otras que aprendemos y creamos a través de la imaginación. Sin cultura ni educación no habría progreso y nos limitaríamos a comer de lo que hay y a dar codazos a quienes tenemos al lado.

 

En La esfera quiero reflejar cómo se entendía entonces la enseñanza, porque esto lo tenían muy claro quienes trabajaban por la educación en los gobiernos republicanos y se fomentaba la formación humanista y la transmisión de estos valores a las nuevas generaciones. Luego vino la Guerra y todo se rompió y se impuso la dictadura y todo se enterró. En los años de la Transición hubo un resurgimiento de los valores educativos, pero los sucesivos gobiernos no han visto necesario mantener un criterio coherente y han dejado que los principios de una enseñanza sólida en valores humanos se vayan por el desagüe. Es una vergüenza que nuestros gobernantes se estén cargando los logros de nuestra sociedad porque no son capaces de ver más allá de los intereses de sus amigos, a quienes están vendiendo nuestro día a día y nuestro futuro. No importa a qué colegio fueran, pero lo que están poniendo en práctica es de muy mala educación. Y entre ellos también están aquellos que reescriben la historia a su gusto y la incluyen en los temarios de las asignaturas de sus comunidades autónomas.

 

Se hace necesario un nuevo plan de educación, un plan de estudios común firmado por expertos y no por ideólogos de misa diaria o personalidades locales sectarias.

 

 

 

Ion Iraizoz y Leyre Abadía

 

 

 

¿Qué nos puedes decir del trabajo de Ion y Leyre?

Ion y Leyre hacen un trabajo fantástico. El proyecto me lo propusieron desde el principio para ellos dos, por lo que la dramaturgia está construida para que la interpreten un actor y una actriz; pero para adentrarnos en la educación en la II República me parecía interesante no limitar el número de personajes. En la actualidad el público está acostumbrado a pasar de unos personajes a otros con facilidad, igual que a cambiar tiempos y lugares diversos. Tanto Leyre como Ion lo hacen con agilidad, con sensibilidad y con destreza, facilitándole al público ese recorrido por fragmentos de la vida de personajes diferentes. Es estupendo trabajar con actores que comprenden lo que les pides y confían en lo que les propones. Y un placer oírles decir tan bien las palabras que has escrito, algo que no es muy común en nuestros escenarios o en nuestras pantallas.

 

En estos dos años de La esfera, ¿Qué respuesta habéis percibido por parte del público cuando sale de ver la obra?

La respuesta del público es excelente. Escuchan y miran con atención el trabajo Leyre y de Ion, se nota que les toca, que se indignan, que se conmueven, a algunos les suenan de algo las historias, otros reconocen a sus abuelos o a alguien de quien le han hablado. Esto es maravilloso, escribir ficción y que la gente reconozca en ella la realidad.

 

Tú también eres docente, maestra de actrices y actores. ¿Cómo te relacionas con tus alumnos?

En cuanto a ejercer la docencia, yo me considero una profesional que da clases de teatro, quiero decir que yo enseño lo que practico. Intento evitar la teoría, y en una materia como la Interpretación, aún más. La relación que establezco con mis alumnos es muy viva, con una comunicación abierta y completamente individualizada. Yo trabajo con cada alumno o alumna de una manera distinta, cada uno necesita una orientación diferente y cada sesión para mí también supone un aprendizaje.

 

¿Y cómo les ves a ellos y ellas en relación contigo? ¿Qué percibes, a nivel general, en ellos cuando los recibes en clase? (Me refiero a conocimientos, a sensibilidad con el mundo, a concienciados con la igualdad…)

El aprendizaje de los jóvenes actores y actrices para mí debe empezar por la desactivación de tópicos. Hay que tener en cuenta que lo que han aprendido hasta ahora, en el colegio, en el instituto, en su casa, en su entorno y también en los medios de comunicación y en los espectáculos o la ficción que consumen… les ha dado una visión del mundo muy limitada. Yo trato de mostrarles otras posibilidades, porque para entender los diferentes universos de las obras y a personajes tan distantes, necesitan ampliar su espectro de visión y de comprensión. Normalmente les puede chocar al principio, pero los encuentro bastante empáticos y esto hay que agradecerlo entre otros a los movimientos solidarios que han surgido en el mundo en los últimos años. También se muestran bastante comprometidos con la igualdad, afortunadamente.

 

¿Cómo de importante es la figura de las maestras y maestros en la evolución vital de una persona? ¿Ha perdido su relevancia con el tiempo? (por ejemplo de esas maestras de las que habla la obra hasta nuestros días)

Todas las personas que orientan nuestros pasos influyen en nuestra evolución. Otra cosa es a quiénes consideramos más importantes, quiénes nos enseñaron más, a quiénes recordamos como mejores maestros/maestras. Yo recuerdo muy bien a estupendas profesoras que sabían muchísimo y que me transmitieron verdadero entusiasmo por sus asignaturas, tanto de letras como de ciencias. Y también tuve muy buenos profesores, aunque en menor cantidad.

 

A una de ellas, Doña Rosario, le dedico el libro de La esfera que nos contiene. Una mujer que nació en 1922 y presenció cómo se llevaron de su casa a su padre en julio de 1936 por ser alcalde republicano. Una mujer, que años después estudió Ciencias Exactas y que yo había conocido como mi profe de Matemáticas en 1º y 2º de bachillerato, cuyo pasado descubrí cuando había terminado de escribir La esfera.

 

De todos los que me dieron clase recuerdo también a algunos que sabían mucho pero que eran personas insoportables, inflexibles, que debían pensar que el mal genio les haría respetables; sin embargo los aborrecía entonces y sigue levantándome la bilis recordar sus voces y su tono impositivo, su vanidad y su prepotencia. Podían saber mucho pero a mí no me transmitieron gran cosa, más que el que nunca querría ser como ellos/ellas.

 

 

 

 

¿Cómo es tu trabajo al frente del Laboratorio de William Layton?

Dirigir una escuela con tan larga trayectoria y de tanto prestigio como el Laboratorio William Layton es una responsabilidad que asumo como un honor y con el disfrute que implica continuar la labor que comenzó Layton hace más de cincuenta años, mediante la creación de la primera escuela privada de Interpretación. Layton fue quien trajo el método Stanislavski a nuestro país, lo que significó un cambio necesario en la manera de interpretar de nuestros profesionales. Que nos hayamos mantenido como una escuela puntera en la formación de actores y creadores dice mucho de todo el equipo que conformamos el Laboratorio y esto se hace posible porque tenemos el mismo espíritu de investigación y renovación que proponía Layton y que creo necesario para transmitir una enseñanza no dogmática de las artes dramáticas.

 

Dónde te sientes más cómoda ¿dramaturga, directora, actriz, docente?

Prefiero no elegir, yo me veo como una profesional del teatro, una teatrera, vamos… Para mí es lo mismo, no tengo que cambiar el código para desarrollar una faceta u otra. En todas hay algo de las demás.

 

¿Qué tipo de teatro es el que más te interesa?

Desde luego un teatro bien hecho, pero además que tenga compromiso, que cuente algo y no sea un puro divertimento o un rollo pseudointelectual… Y que me transforme, como creadora o como espectadora.

 

 

 

LA ESFERA QUE NOS CONTIENE

Sala Mirador

Del 16 de febrero al 4 de marzo

No hay comentarios

Publicar un comentario