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Carlota Guivernau. Productora y distribuidora

8 de marzo. Qué celebramos y qué reclamamos

 

 

REFLEXIONAR 

 

Podría hablar desde mi experiencia como actriz y camarera durante 15 años, pero… me agoté. Así que hablaré desde la visión de mujer productora y distribuidora mejor, en la que aún sigo, en la que veo más esperanza y más ganas de seguir luchando para que, poco a poco, porque esto es muy lento, se pueda ir cambiando, mejorando y consiguiendo algo. 4.000 años de patriarcado no se eliminan tan rápido. Está incrustado en el nacimiento, en la educación, en la sociedad, en la cultura y en el día a día y por mucho que tu círculo más próximo te ayude a cambiar esa estructura, el resto continúa perpetuándolo día a día. En mi trabajo, los cargos directivos, los que toman las últimas y primeras decisiones, siguen siendo hombres, salvo muy muy pocas excepciones, mientras que con quien realizo después los trabajos, con quien llevo a la práctica todo lo hablado siempre son colegas mujeres y aquí sí puedo decir que en su totalidad. Primero vienen las direcciones de festivales, teatros, instituciones (hombres), después producción, administración, gestión, equipos (mujeres) y volvemos a los hombres al coordinar con los jefes técnicos.

 

CELEBRAR

 

Lo primero y más importante que tenemos -o algunas podemos- que celebrar es seguir vivas y así poder seguir buscándonos y conquistando oportunidades o posibilidades que no nos dan. Hay que celebrar a todas esas mujeres que nos educaron en la libertad y lucharon por nuestros derechos. Hay que celebrar que gracias a ellas podemos celebrar algo y actualmente hay que celebrar a todas esas nuevas generaciones de colegas que trabajan desde la igualdad y respeto.

 

DENUNCIAR/RECLAMAR

 

Hay que seguir denunciando y reclamando absolutamente todo. El uso del lenguaje, el cumplimiento de las cuotas, la igualdad de salario y condiciones, destruir los techos de cristal, los mismos derechos y oportunidades, etc… hay que seguir sin cansancio, sin aburrimiento, sin discriminación, porque igual ahora los cambios son muy poco visibles, pero quizás, en un futuro, se consiga. Ahora mismo algunas de nosotras no necesitamos la firma de un hombre que nos dé permiso y no hace tanto tiempo de eso, pero actualmente los contratos y leyes culturales los siguen firmando los hombres.

 

Hay que reclamar los mismos derechos y también los mismos privilegios. Un privilegio consiste en tener derecho a todo sin tener el deber de nada y si tenemos el derecho de caminar solas, “porque ahora podemos”, tenemos el deber de cuidarnos, protegernos, correr, gritar o quedarte paralizada. Ese es el deber. Quien tiene derechos es porque tiene deberes y no puede ser que siempre sean las mujeres las que nos llevemos el trabajo a casa y a todas partes.

 

El hombre tiene derechos desde hace mucho tiempo sin deber nada a nadie, con lo cual llegaron a los puestos, a los cargos, sin tener que demostrar, justificar… cosa que una mujer debe hacer si está en alguna posición que “por naturaleza” (creada por el patriarcado) no le corresponde, por mucho que la merezca.

 

Denunciar y reclamar hasta que dejemos de ser mujeres en un mundo de hombres. Hay que conseguir ser personas y trabajar juntas.

 

 

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