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Carlos de Matteis: “La alegría y la celebración son fundamentales para afrontar el encuentro con el público”

Por Sergio Díaz

 

 

Carlos es, junto a su compañera Marina Skell, el impulsor de Plot Point, un espacio multidisciplinar que se ha hecho un hueco en la bulliciosa vida teatral madrileña con una filosofía y un discurso muy interesantes. Su escuela es sinónimo de aprendizaje teatral y crecimiento personal

 

 

Marina y tú salís de Argentina, llegáis a Madrid y… ¿Cómo son vuestros inicios aquí? ¿Cómo decidís crear el Proyecto Plot Point?

Allí teníamos una larga trayectoria profesional. Marina protagonizando Teatro, Cine y Televisión, y yo era profesor adjunto en la UBA y titular en las Escuelas Nacional y Municipal de Arte Dramático y cofundador de ETBA con mi maestro Raúl Serrano. Vinimos buscando una mejor perspectiva de vida para nuestrxs hijxs. Vinimos sin dinero y cuatro hijos y al llegar trabajamos Marina en la venta de pisos, y yo como obrero de la construcción, mientras alquilábamos un pequeño piso para dar clases algunas noches.

 

¿En la escena teatral de entonces visteis que podéis tener vuestro hueco?

Lo primero fue constatar el inmenso cariño y solidaridad con que nos recibieron, era como si ayer Eva Perón hubiera pasado y se palpaba el agradecimiento y la empatía hacia nosotros. Todas las puertas que golpeamos se abrieron y todo el mundo quería ayudarnos.

 

¿La escena teatral argentina de dónde veníais era muy distinta a lo que teníamos aquí?

En la Argentina la problemática política y social siempre está en el foco, mientras aquí en España en el 2001 no existía una preocupación semejante. Además, en España había ayudas para la creación y esto era una novedad para nosotros. En España había una eclosión de personas que querían dedicarse al teatro. Y en general descubrimos un ambiente mucho más amable para la vida de nuestra familia que el que dejamos atrás.

 

¿Qué sentíais que podíais aportar?

La formación aquí estaban muy volcados a técnicas de Lee Strasberg con quién yo había hecho un seminario en los 70′ en Buenos Aires que me sirvió para tomar distancia de lo que él llamaba “el método”, como si fuera el único. En el modelo del gurú Lee  Strasberg y el de sus imitadores, había que machacar psicológicamente a la gente para que se enfrentaran a lo que él creía que debían enfrentarse.

 

Nosotrxs creímos oportuno proponer un modo de formación que potenciara las habilidades de cada unx sin que el maestro se convirtiera en el gurú protagonista del proceso. Aplicar mis conocimientos NLP fue fundamental en la pedagogía que adoptamos. Ser ‘sudacas’ (personas que han sobrevivido a cada una de las catástrofes que vivieron,  conquista de América incluida) era un punto fuerte. Aquí nos encontramos con una cultura diferente, muy respetuosa de instituciones altamente ideologizadas como son la RAE, la monarquía, la Iglesia e instituciones caducas en el mundo occidental que en la España de este 2018 siguen ejerciendo el poder. Había un respeto acrítico a todo ‘lo clásico’ y sobre todo si venía de fuera. Era como si “lo que está escrito es verdad porque está escrito” fuera aquí más válido que en ningún otro lugar.

 

Soy amante de Shakespeare pero era imposible preguntarse en voz alta si ¿todas las obras de Shakespeare eran maravillosas? Había una tendencia a supervalorar lo que decían los libros y denostar el propio juicio. Son los que ‘saben’ los que deciden lo que vale o no. Son los ‘jueces que han estudiado’ los que hoy consideran que ‘la manada’ tiene que gozar de libertad… etc. Pero Shakespeare escribió obras que no interesaron ni siquiera en su época, algunas pobremente construidas, como lo hizo Tennesse Williams, Chejov, Lorca, etc. Parecía que “todo tiempo pasado había sido mejor” y estaba poblado de seres superiores e insuperables.

 

Aunque un Mercedes Benz 2018 es mejor que uno de 1955 y un atleta de hoy rompe marcas que antes parecían imposibles, parecía que Marlon Brando o Vivian Leigh eran insuperables. No pongo en duda los valores en el contexto, pero hoy en día en España hay muchas actrices y actores que podrían hacerlo mejor. ¿Qué nos lleva a ser tan tradicionales y aceptar que debemos seguir manteniendo los toros? También fue una tradición identitaria la esclavitud, la inquisición, ¿por qué no volver a ella? Esa fue la primera vez en la que me pregunté:  ¿Cuarenta años de dictadura habrán creado esta ‘obsecuencia con un discurso oficial unívoco’?

 

Y allí en esas pequeñas diferencias encontramos el punto para hacer una pequeña aportación a lo que ya había.  Cierta capacidad utópica de producir sin depender de tener asegurada la financiación. Creer en lo que haces y no detenerte por la falta de recursos económicos para producir un objeto perfecto. Otra aportación fue ‘Actuación frente a la cámara’ (un espacio en el que fuimos pioneros en Madrid en el 2001).

 

 

 

 

¿Y cómo veis la escena teatral en la actualidad?

Hay una oferta local e internacional muy variada y eso nos enriquece y mejora. Hay una inmensa cantidad y variedad de creadorxs que experimentan con esta materia viva que es el teatro. También muchas escuelas con propuestas de formación muy variadas. Aunque a veces, en comparación con experiencias en Sur América, nos veo a todxs muy encerradxs en nosotrxs mismxs. Intento explicarme mejor: En medio de una feroz dictadura aprendí que coordinarse era el mejor modo de resistir. Y que ‘coordinarse’ no quería decir estar de acuerdo en todo, sino en casi nada. Sólo en quién era el ‘enemigo’. Y aquí echo en falta un espacio que coordine la lucha y el debate de compañías y escuelas más allá de los intereses particulares y las visiones estético ideológicas.

Una anécdota que lo ilustra: Recientemente nos postulamos para entrar en MACOMAD, una ‘coordinadora’ que agrupa a una decena de las más de 100 que hay en Madrid, pero nos rechazaron por no entrar en sus ¿¡cánones!?

Cuando vamos a la Unión de Actores o la SGAE, AISGE no hay juicios de valor sobre lo que haces, eres colega y punto. Se trata de ‘coordinar’ trabajo y lucha para mejorar el sector, no ‘mi metro cuadrado’. Por eso seguimos trabajando para crear un espacio de coordinación de TODAS las salas alternativas sin rótulos.

 

Para alguien que no lo conozca ¿Cómo definirías Plot Point? ¿Qué se puede encontrar allí?

Es una tribu familiar que nos ayuda a asumir nuevos retos con alegría para ­concretar los sueños, los que sean. Un lugar donde poder producir la experiencia de protagonizar una obra al completo.

Creemos que todxs los que pasan por Plot Point hacen un giro en la historia de sus vidas como si fueran lxs protagonistas de una buena película. Es un modo de vivir haciendo lo que nos apasiona mejorando todo el tiempo. Es un lugar donde hacer y equivocarte en un marco amable que te permite aprender. Es un lugar de práctica constante y una guía para crear un propio método de creación potenciando lo que ya sabes hacer bien. Es tiempo para desarrollar la Creatividad y la Autoestima dentro y fuera de la escena, para lo que usamos una pedagogía, sin psicologismos ni técnicas que anulan o debilitan lo genuino de cada ser. Un lugar donde hacer salidas culturales con profesoras y compañerxs y actuar en una sala por la que pasan 25000 espectadores al año.

 

Sois una sala con mucha producción propia, con algunas de las obras más longevas de la cartelera (Mi madre, Serrat y yo, Mi padre, Sabina y yo, Cuestiones con Ernesto Che Guevara…) ¿Cuál es el secreto?

No somos una sala con “mucha producción propia”. Esa es una creencia que se tiene acerca de nosotros, pero nuestro promedio es inferior al de las demás salas con nuestras características. Lo que sí ocurre con cierta frecuencia es que nuestros espectáculos ‘impactan’ en el público de una manera fuerte y perduran en el tiempo. El teatro, creemos, debe experimentar que es salir del ‘perímetro’ para llevar a los espectadores a situarse en otros universos sin alejarse tanto de su sensibilidad que haga que el público desconecte y es lo que hacemos….

Hace poco pasó por La Abadía mi amigo y maestro Mauricio Kartun con su espectáculo Terrenal que es un maravilloso ejemplo de algo que experimenta y conmociona a todos los públicos; Matrix tuvo ese punto; el mejor Shakespeare lo tiene.

El teatro debe conmover como en algún momento lo hacían los rituales religiosos. Crear en sintonía con el tiempo y la problemática de nuestra gente y evitar mirarnos el ombligo para llegar a más gente.

Y… no hay secreto. Buscamos los temas que creemos que interesan al conjunto de la sociedad y dentro de esos los que ‘vibran’ dentro de nosotros. Lo demás es trabajo y más trabajo.  “El futuro es nuestro por prepotencia de trabajo” decía Roberto Arlt y “el presente también” agregaría yo.

Somos una tribu muy proactiva y cada unx lidera las distintas partes del proceso de creación y comunicación en una estructura netamente tribal como diría Daniel Quinn.

 

Más allá de vuestras producciones ¿Qué tipo de teatro os interesa para programar?

Desde la creación de la cia Plot Point (2002) el feminismo nos marcó el norte. ¿Y si dios fuera mujer?, Diosas, divinas y peligrosas y Mujer contra mujer en el 2003 con dirección de Marina Skell y textos míos fueron el comienzo. Todo lo que contenga crítica social, tiene prioridad en la programación. Tenemos en residencia dos compañías de danza y teatro de personas con discapacidad que programan regularmente sus espectáculos y hacemos cortos con ellos. Dar visibilidad a ‘lo diverso’ es prioridad para la programación de la sala.

 

¿Qué ofrece Plot Point a las compañías que vienen a mostrar sus trabajos en vuestra sala? ¿Cómo es vuestra relación con los creadores?

Tendemos a crear lazos duraderos y solidarios con las demás tribus que pasan por Plot Point. La mayoría de las compañías programadas se quedan y se les dan condiciones especiales de visibilidad y promoción, con otras nos asociamos en la producción, asesoramiento, comunicación, algunas se quedan por años y otros, los menos, pasan y se van.

 

Tras un verano de reformas abrís una nueva sala dentro de Plot. ¿Qué vais a programar ahí? ¿Línea continuista u vais a experimentar en el nuevo espacio?

Este nuevo espacio estará íntegramente dedicado a la experimentación y tenemos prevista una línea de ayudas a la producción artística que arranca con una convocatoria que lanzamos en este mes de septiembre de 2018 para compañías de otras comunidades que quieran hacer teatro en Madrid. Es un espacio modesto pero puede albergar producciones con necesidades espaciales diversas.

 

La formación es una parte importante de vuestro proyecto ¿Cuál es la filosofía de la escuela?

Si yo te pregunto ¿qué es lo que has hecho mal con su pareja o con tus padres? inmediatamente tu cerebro reptiliano busca y encuentra una respuesta. Pero si yo te pregunto ¿qué es lo que hiciste bien?, te quedas confundido. El cerebro reptiliano está entrenado en descubrir la diferencia para evitar el peligro. Si algo se mueve en el horizonte ese cerebro da la voz de alerta y busca lo que sobresale porque está mal.  Pero no está entrenado para descubrir lo que hacemos bien, y este es nuestro trabajo en Plot Point. La alegría, la celebración y el anclaje de los logros son fundamentales para construir la autoestima necesaria para afrontar el momento para del encuentro con el público.

El objetivo de la obra artística ‘debe’ ser provocar emociones y reflexiones a los espectadores-participantes. El teatro es una ceremonia ficcional alterable y siempre debe dejar la puerta abierta al aquí y ahora que propone el ‘alter’ que encarna el público. Durante muchos años se formaban actores pensando que si los actores lograban emocionarse el público lo haría.  Y eso es un relato muy romántico, pero falso. En algunos sitios se les sugiere estudiar terapia Gestalt y hasta hacer terapia. Pero en la escuela italiana en la inglesa y en nuestra experiencia no es condición emocionarse para emocionar. Y jamás emocionarse debería ser el objetivo de un actor. Los personajes no tienen psicología, son creaciones poéticas aunque sean realistas, no tienen que seguir las reglas que crean las tendencias de psicoanálisis, la Gestalt, etc. No por que tú te emociones los demás nos vamos a emocionar.

 

El trabajo en la formación consiste, para nosotrxs, en deconstruir valores tradicionales y falsas creencias poniéndolas a prueba. Como nos ocurre con las noticias de la actualidad política donde todxs hablamos sin conocer cuáles son los hechos; todxs los que estudian teatro ya tienen un prejuicio sobre qué es actuar. Es algo curioso que no pasa con cuando uno estudia música o danza pero hay que desmontar este prejuicio con apariencia de real para que aparezca lo genuino de cada artista y no un cliché de lo que piensa el promedio de los españoles. A partir de ahí todo va de incorporar 1001 técnicas, que siempre son “procedimientos para obtener resultados”.  Picasso dominaba la técnica figurativa pero en un momento de su vida decidió crear una dimensión diferente de las artes plásticas. Pero no fueron sus  limitaciones las que crearon nuevos caminos sino su superación técnica que dominaba.

 

 

 

 

¿Cómo es vuestra metodología de enseñanza? ¿Cuáles son los pilares fundamentales?

Los pilares son cuatro:

El desarrollo de la autoestima. Alguien que estará expuesto al público debe tener una confianza en su hacer.

La incorporación de técnicas. No hay un método sin muchos y ninguno sirve al 100% a nadie. La pureza en el arte es sólo un modo de ignorancia de lo diferente.

El texto. La mayoría de los trabajos de actores y actrices parten de un texto, y no tiene sentido dilatar el momento de incorporarlos sino que debe estar presente desde el primer momento.

El público. El teatro tiene un destinatario y ese destinatario debe estar lo antes posible en la ecuación del actor.

 

¿Cualquier persona se puede inscribir para aprender con vosotros?

Sí. Sólo basta la voluntad de crecer divirtiéndose y cambiar. Porque para aprender lo que sea debemos cambiar.  “Aprender ES cambiar”.

Cada persona tiene una motivación personal para vivir el teatro y hay lugar para todos. Para los que quieren divertirse, para los que quieren hacer una carrera profesional, para los que buscan un hobby, para los que quieren conocerse a si mismos, para los que quieren mejorar sus habilidades de comunicación e incluso para los que quieren ligar…

 

¿Qué profesores y profesoras forman parte de la escuela? ¿Y qué nombres reconocibles -actrices/actores- han salido de la escuela?

Todas las personas que dan clases en Plot Point tienen una formación muy ecléctica y participan y hacen seminarios en Plot Point y en el extranjero. Lxs profesorxs s son: Claudia Zamora, Javiera Guillén, Juan Martín Gravina, Verónica Largo, Verónica Pérez y yo. Siempre la inversión más importante es en la continua formación del equipo.

 

En cuanto a nuestros exalumnos. En nuestra página www.escuelasdeteatro.es  puedes ver cientos de videos de actrices y actores que se han formado en Plot Point en estos años y es posible que reconozcas a algunxs caras del Cine o TV, pero sobre todo verás sus rostros plenos y escucharás sus testimonios en directo. Todos ellos en algún momento del proceso hicieron “un Plot Point en la historia de su vida”. Nuestro trabajo va hacer de nuestra profesión un modo de vida, no una carrera individual. En Plot Point enseñamos a usar herramientas emocionales propias de las personas que corremos maratones, perseverancia y mejora constante. Ayudamos a que cada quien cree un modo de vida y un modo de ganarse la vida que dependa fundamentalmente de sus acciones y no de las de los demás que nos pueden elegir o no.

 

Si nuestra alegría depende de que los demás nos den un papel o un Goya… “podemos esperar toda la vida” y sólo hay un Goya por año… Pero si nosotrxs nos elegimos, nosotrxs lo logramos. Estamos decididamente por la autogestión. Los artistas somos autónomos la mayor parte de nuestra vida. Y… “si comes zanahorias, cagas zanahorias”. Es políticamente incorrecto pero está absolutamente comprobado.

 

Una vez que salen de la escuela, los alumnos ya vuelan solos, pero ¿hacéis un seguimiento de los que quieren dedicarse profesionalmente? ¿Tienen oportunidad de trabajar en vuestra sala?

Sí, hacemos seguimiento y muchxs de ellxs crean compañías de teatro muy diferente, hacen giras y algunxs vuelven a Plot Point a representar, otrxs a reciclarse en seminarios, otrxs vienen a estrenar obras que han escrito en nuestros talleres de dramaturgia y otros con musicales de pequeño formato.

El 70% de los elencos de la compañía profesional Plot Point son egresadxs de la escuela. Para nosotrxs siempre es mejor trabajar con personas que conocemos en el trabajo de años y que tienen un ADN parecido al nuestro, sin ser endogámicos.

 

 

 

 

Cuéntanos un poco qué son los Plots. ¿Cómo surge esa idea y cómo funciona?

Tiene un orígen ideológico como todo lo que hacemos en Plot Point. Sé que la posmodernidad ha anunciado el fin de las ideologías y que el muro de Berlín fue volteado desde dentro por la corrupción reinante en la URSS, pero eso no valida al capitalismo como el mejor sistema, ya que la corrupción se evidencia desde la monarquía hasta la gestión de lo público en el día a día pero las ideologías no han muerto. Y cómo cayó la Bastilla y el muro… caerán más cosas… si nos juntamos… y damos batalla.

Creemos que la creación del Euro fue una maniobra del poder financiero para globalizar las ganancias y socializar las pérdidas. Lo que votamos en España no puede cambiar el rumbo de las políticas económicas que dictan las corporaciones que manejan la EU.

Creemos que la soberanía no es la bandera, no es un sentimiento, ni el himno, sino la moneda. La posibilidad de decidir en qué gastar el dinero público. En rescates bancarios e indemnizaciones a multinacionales como ACS o en servicios para las personas, pensiones, educación, sanidad, cultura, investigación, etc.

En Plot Point hemos creado una moneda solidaria que sirve de momento para las transacciones internas, horas de ensayo, clases particulares con profesores, entradas al teatro, libros, cursos, y también para pagar unas cañas en los bares de la zona, por ahora… pero ya vale más que el euro y además está respaldado por nuestra pasión. (Sabemos que es más ‘cool’ ser pesimista, pero no nos interesa serlo).

 

Eres gestor, actor, director, autor… ¿Cómo gestionas cada una de esas facetas? ¿Cómo te organizas para sacar tiempo para todo?

Es una pregunta estupenda para mí: La gestión del tiempo debería ser la materia central en la vida de las personas: “Somos tiempo”. Nos machacan con que el tiempo es oro pero el tiempo “es vida”. La única.

Hace 40 años hice en un curso de gestión de tiempo que me cambió la vida y una vez por año hacemos un seminario de gestión de tiempo en Plot Point para la tribu, alumnxs y compañías cercanas.

Todxs vivimos Plot Point como propio y de hecho estamos transformando ArtEspacio Plot Point en una sociedad laboral que reemplazará en breve a la SL que actualmente gestiona todo.

 

¿Qué temas te interesan a la hora de ponerte a escribir? ¿Tienes algún nuevo proyecto en marcha? ¿Nos puedes adelantar algo?

Inicié mi viaje en la música y quiero terminar allí donde empecé… Soy músico de rock y canto tangos y a eso me dedicaré a partir de julio del 2019, dejando el teatro y la escuela en manos de la gente que lo lleva actualmente. Pero antes tengo previsto tres estrenos: un infantil que es ‘la precuela’ de Baby Rock que se ha convirtió en un clásico aunque esta vez no usaré mi música; Ni el sexo ni la muerte, un unipersonal tremendo sobre la diversidad y la normalización del capitalismo que protagonizará Marina; y Las negras de Shakespeare, una comedia shakesperiana, y después… giras de rock!!!

Con Noelia, Esperanza y Javiera estamos creando una banda de rock que tiene sonido pero aún no tiene nombre. La lanzaremos en el 2019 y queremos tocar en el Calderón… ya verás…

 

Carlos, ¿qué balance hacéis de estos años en Madrid como sala, compañía y escuela?

Bueno, estamos felices. Como decimos nosotros NO trabajamos, sino que hacemos lo que amamos y vivimos de ello. Hemos logrado armar una tribu tremendamente apasionada por el proyecto de diversidad que teníamos y eso nos hace felices.

Como escuela logramos una propuesta que también ha encontrado interés en las personas que aman el teatro y quieren dedicarse parcial o totalmente a la actuación teatral o cinematográfica.

 

¿Cómo crees que ve la gente a Plot Point?

No se cómo ve la gente a Plot Point pero vienen y se la pasan bien, reflexionan y nos impulsan a más. Son unos 25000 espectadores que pasan por Plot Point al año y seguimos sumando… y además tenemos algo más de 100 estudiantes.

En Plot Point contamos algún modesto record que nos alegra y creemos que habla de los logros; Mi madre, Serrat y yo es la obra más longeva de Madrid con 10 temporadas. Cuestiones con Ernesto Che Guevara lleva 6 años, Mi padre, Sabina y yo 7 años. Como decía arriba somos una de las salas que menos programación propia tiene pero ocurre que los espectadores siguen eligiendo nuestros espectáculos… Da envidia ¿no?

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