Por Javier de Pascual / @JavierdePascual

Foto del espectáculo El mago de Oz, dirigido por Zalo Calero, actualmente en el Teatro Maravillas

 

Diferenciar un producto “para niños” siempre me ha parecido fascinante, aunque tiene sentido cara a la mayoría de las industrias culturales: un libro, una película, un videojuego o un disco son consumidos en privado y únicamente por el niño. Los padres y las madres suelen hacerlo con ellos y tienen un papel de guardianes o procuradores, pero lo que se vende es una unidad. Están financiando culturalmente a su hijo, se gastan el dinero directamente para ellos. Tiene sentido.

 

En el caso del teatro (o cualquier espectáculo en directo) la familia entera consume el producto, lo quiera o no. Todo el mundo que entra allí es secuestrado en tiempo y atención en gran medida por las preferencias de un porcentaje del público. Por eso quizás es tan común ver cómo una madre ignora directamente lo que su hijo está viendo para centrarse en su reacción, en ver cómo disfruta. Para ellos tiene sentido así y es muy lícito que quieran gastarse su dinero en ello.

 

Como creador, no obstante, esto me genera mucho conflicto. ¿Mi objetivo no es satisfacer al público que ha pagado por su entrada? ¿Si una familia media son 3 personas, no estoy ignorando casi al 60% de mi público? ¿No debería el buen teatro gustar a todo el mundo, da igual el género (salvo los límites de la edad)? Entonces, ¿acaso todo el teatro debería aspirar a ser familiar? Peor aún, ¿por qué el desprecio desde dentro de la industria? ¿El teatro para todos es menor, es zafio? ¿Por qué en el cine eso no ocurre, por ejemplo?

 

Al conocer el mercado, entiendo que las características del teatro “familiar” son más específicas que el rango de edad al que se dirige. Tal y como lo veo, el teatro “infantil” ideal debería devolver a los padres a su infancia para convivir un rato en ella con sus hijos. Supongo que esto en gran medida ya ocurre con un libro, una película o un disco concretos. En el teatro, ya que los padres pagan también por su asiento, deberían exigirlo.