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Almudena Puyo: “Aún hay muchos tabúes y desconocimiento sobre la transexualidad y ‘Dados’ ayuda a visibilizar todo eso que nos falta”

Ventrículo Veloz es una productora de teatro creada por Verónica Pérez y Cristóbal Suárez que nace con el objetivo de llevar a cabo una forma alternativa de llegar al público juvenil y adulto. Tras Papel  (pieza de teatro en torno al acoso escolar) y Por la boca  (sobre los trastornos alimenticios), ahora nos presentan Dados, un montaje sobre la Identidad Sexual, con el que dan forma a la ‘Trilogía Veloz’ del autor y director Jose Padilla. En la semana del Orgullo Gay estarán programados en los Teatros del Canal del 3 al 8 de julio. Almudena Puyo, protagonista del montaje junto a Juan Blanco, nos habla de este maravilloso proyecto que trata de abrir conciencias aún cerradas

 

Por Sergio Díaz

 

Cuéntanos un poco cómo llega este proyecto a tus manos y cuál es su origen.

Conozco a Jose Padilla en Hécate y la frontera, que fue una obra que hicimos en Málaga el año pasado, la cual él dirigía. Y durante los ensayos un día me llamó para preguntarme si me gustaría formar parte del elenco del nuevo proyecto de Ventrículo Veloz, que él escribía y dirigía también. Yo por supuesto dije que sí de inmediato. Ya conocía las anteriores obras de la productora y me entusiasmaba mucho la propuesta de Dados, el objetivo y el volver a trabajar con Jose Padilla.

 

Creo que Jose Padilla tiene una gran sensibilidad y una mirada muy acertada sobre los temas que trata. ¿Cómo ha sido el trabajo con él?

Absolutamente, Jose tiene una capacidad para empatizar que es extraordinaria. Y todo sobre lo que habla tiene un previo estudio muy milimetrado. Sabe cómo llegar al público de una forma muy concreta y genial. Es un ‘freak’, cosa que comparto y me encanta. Sabe tratar temas complicados con una delicadeza y a su vez contundencia de manera impecable. Trabajar con él es algo auténticamente extraordinario, es un juego, un juego importante con un solo objetivo, contar una historia. Esa es la máxima premisa que nos da, contar la historia, y cuando interiorizas eso te quitas todo lo demás. Hace fácil lo imposible y es un constante aprendizaje currar con él. Yo he tenido la suerte de haberlo hecho en varios proyectos y cada uno ha sido así, un gustazo. Sin olvidar el trabajo exigente, pero desde un lugar en el que es un autentico placer.

 

¿Cómo te has preparado para meterte en tu personaje, X, un chico de 16 años que juega al rol?

Desde el primer momento pude empatizar con X y reconocerme a mí en muchas cosas del personaje y su carácter. Y eso me ayudo a entender el recorrido emocional que X hace durante la obra. Pese a la dificultad que supone, gracias a Jose y a Juan Blanco mi compañero de reparto, ha sido un proceso muy placentero el entrar en esos terrenos. Y luego he tenido la suerte de poder trabajar con Edu Cárcamo, coreógrafo de Dados, con el que hemos explorado de forma maravillosa todo lo corporal del personaje, y unificar el movimiento con lo emocional. Le tengo un amor muy especial a X, creo que es un chaval muy valiente aunque a causa de los miedos y dificultades también cargado de prejuicios, lo que lo llena de contradicciones, algo muy rico para trabajar y aprender de él.

 

Es una obra especialmente dirigida al público adolescente. En la campaña escolar hacéis debates después de la función. ¿Qué os dicen los alumnos y/o profesores al verla? ¿Os habéis encontrado con chicas o chicos que os han comentado experiencias parecidas?

Bueno, aún no hemos iniciado con las funciones para escolares con este montaje, eso será a partir de septiembre con el inicio del nuevo curso. Pero viendo la respuesta que han tenido tanto Papel que trata el bullying, y Por la boca, sobre los trastornos alimenticios, ambas de Ventrículo Veloz, sí que han habido chicas o chicos que luego en el coloquio que se hace con el público intervienen contando su experiencia, o que se dan cuenta de que han tenido una actitud equivocada hacia otros compañeros o compañeras. De alguna manera la obra actúa como un espejo y eso les ayuda a empatizar con él o la que tienen en frente y a comprender un poco más por ese momento de cambio y descubrimiento de la identidad que están pasando.

 

Es un público, el adolescente, que se ha cuidado poco desde el teatro. Ahora hay compañías como La Joven, como Ventrículo Veloz… que hacen una labor impagable para acercarse a sus vidas, a sus problemas… Ver obras como Dados puede ayudar a comprender cosas importantes, ¿no?

Por supuesto. Estamos acostumbrados a ver teatro infantil y teatro para un público adulto, pero hay como un salto en el teatro para adolescentes. Por suerte estamos en un momento en el que, como tú has dicho, eso parece que empieza a cambiar y es maravilloso, porque son obras que tratan directamente sus problemas o inquietudes y sabemos que en la adolescencia no son pocos y es una etapa que puede ser bastante tortuosa en algunos casos, y que ellos y ellas puedan verse reflejados ayuda que también a que se sientan escuchadxs y así que puedan entenderse un poco más.

 

 

Almudena Puyo y Juan Blanco

 

 

A nivel personal, esta obra que gira sobre la temática trans, ¿Te ha servido para entenderte mejor a ti misma? ¿O comprender mejor ciertas cosas?

Creo que aún hay muchísimo desconocimiento sobre la realidad trans. Yo misma he estado aprendiendo constantemente durante todo el proceso y aún me queda mucho por aprender. Aunque ya estaba bastante sensibilizada con el tema, me he dado cuenta de que aún queda mucho por hacer y Dados ayuda a visibilizar todo eso que nos falta. Lo cierto es que cuanto más leía o escuchaba del tema, más sentía que me iba explotando la cabeza, que se me abrían otros caminos, otras posibilidades que no me había planteado hasta entonces. Hacía que me cuestionara muchas cosas que yo creía saber ya. Y más interés me causaba. Todo lo relacionado con la identidad sexual o la expresión de género. Ya no solo en lo que a conceptos se refiere, sino con respecto a mi propia identidad. Sí creo que me ha ayudado a querer buscarme más y por ende a entenderme un poco mejor.

 

¿Crees que la gente, la sociedad, sabe realmente lo que es la transexualidad? ¿O lo que verdaderamente significa ser transexual?

Creo que aún hay muchos tabúes y desconocimiento sobre la transexualidad, yo la primera. No solo con la terminología, el lenguaje inclusivo, o los propios juicios de valor ya impuestos durante años en la sociedad. Hay muchos mitos y creencias erróneas al respecto, por ejemplo: que son así porque quieren, que están atrapados o atrapadas en un cuerpo equivocado, que es una enfermedad… y realmente la identidad sexual reside en el cerebro; “la identidad sexual no surge de lo que tienes entre las piernas, si no de lo que tenemos entre las orejas”, algo que decimos en Dados. Afortunadamente la información es cada vez más accesible, ya solo depende del que quiera o no saber y aprender sobre ello.

 

En el proceso de creación no sé si habéis hablado con colectivos trans, si os han asesorado… Si es así, ¿qué os han dicho del montaje? Y no sé si habéis tenido ocasión de hablar con ellos y ellas sobre su día a día, ¿Cuáles son sus reivindicaciones principales?

Tuvimos la suerte de poder hablar con África Pastor, de la Fundación Daniela, que ayuda a los adolescentes durante la transición y fue una experiencia increíble. Poder conocer de primera mano la vida y testimonios de los chavales. De nuevo un aprendizaje bestial. Y la oportunidad de desmontar muchos tabúes que yo misma me había impuesto, o ideas equivocadas. Por ejemplo he entendido que la transición no es algo que tengan que hacer ellxs, si no todas las personas que estamos en su entorno y la sociedad, ellxs saben perfectamente quienes son, somos nosotrxs quienes tenemos que hacer esa transición y aceptarlos tal cuan son. Sin juicios. África por ejemplo estuvo en la función que hicimos en el Kamikaze y sus palabras fueron muy emocionantes y motivadoras. Dijo algo así como que con solo una persona que lo vea y se sienta identificada ya será un triunfo, solo con salvar una vida se contribuye a salvar el mundo. Y saber que esta obra puede ayudar a eso, a salvar vidas y/o a darles visibilidad, es… bufff, motivo más que suficiente para hacerla.

 

Esta temporada hemos visto en cartelera Juguetes rotos, Ramitas en el pelo, La piel escrita, La voz hermana… ahora vuestra obra, parece que se empieza a abordar el tema de la transexualidad en el teatro, algo muy necesario, ¿no?

Sí, como te digo es fundamental visibilizar y desmontar prejuicios. Y estas obras son ejemplos de cómo hacerlo. Fomentar el respeto y la libertad, tanto de amar como y a quien quieras y de ser quien quieras ser. Lo que contribuye a un mundo mucho más limpio de odio.

 

¿Por qué a los seres humanos nos cuesta tanto aceptar la diferencia, la diversidad?

 Estamos acostumbrados a las etiquetas, a los límites y cualquier persona que salga de esos límites se convierte en una minoría que carece de los privilegios de una persona ‘normal’ (aquella que entra dentro de los cánones establecidos) y creemos erróneamente que si les damos esos privilegios con los que contamos nosotrxs, las personas ‘normales’, perderíamos dichos privilegios. Algo que no creo que tenga que ser así. Tenemos miedo de dar, por si eso equivale a perder, pero creo que en ningún caso sucedería. Somos personas y todos y todas merecemos los mismos derechos, todxs, sin excepciones.

 

En un mundo ideal, o al menos distinto, en un mundo no ‘obligatoriamente’ binario en cuanto a sexualidad ¿Llegas a percibir qué seríamos los humanos? ¿Nos enamoraríamos de las personas por su interior?

Seríamos, fundamentalmente, felices. Sin que fuese a costa del sufrimiento de otros. Probablemente tendríamos menos prejuicios y más respeto y por supuesto más amor. Yo, gracias a todo el proceso de Dados he entendido que la identidad sexual no es binaria y el género tampoco, hay infinitas posibilidades como personas en el mundo. Si supiéramos verlo nos pasaríamos más tiempo amando que etiquetando a las personas. Habría un lugar para todxs y por supuesto, nos enamoraríamos de esa persona, no de lo que sus genitales representan o del género que le han asignado al nacer para satisfacer lo que una sociedad cargada de etiquetas marca. Absolutamente estoy convencida de ello, quiero dejar de pensar que es un mundo idílico, creo que simplemente hay que ponerse a construirlo, hacer y dejar que los demás hagan, respetando y amando.

 

 

 

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