Sobre la obra
“El primer objetivo era hablar de mi amor por China, pero la experiencia antes y durante los ensayos, me condujo a hablar del exterminio del mundo de la expresión. Precisamente porque amo China, necesitaba hablar de todo aquello que aniquila China. Ping Pang Qiu se acabó convirtiendo en un documental. Nos enfrentamos a la barbarie de un régimen policial que extiende la represión hasta una sala de ensayos en Madrid. El verbo se hizo carne. Por tanto, esta obra no podía ser más que un documental. Que a su vez es un profundo acto de amor. Un día, antes de empezar los ensayos, Lola me dijo que estaba leyendo El libro de un hombre solo de Gao Xingjian. Lo compré y también empecé a leerlo. Durante los ensayos leímos este libro prohibido por el gobierno de Pekín a una persona china. Ping Pang Qiu son las consecuencias”.
Con nombre propio
“Habla de mi relación con la escritura china, un maridaje entre la disciplina, la pasión y el exceso. Imponerme la tarea de memorizar los 4.000 caracteres necesarios para poder leer significa implicar la mitad de mi vida. Me impongo tareas colosales que me ayuden a soportar la desesperanza. Es como decir: cuando aprendas los 4.000 caracteres, serás libre. A través de la escritura china establezco una relación poética con la idea de condena, de sacrificio, de redención, de disciplina. El Ping Pong, deporte nacional en China, le da forma a esa relación. Las autoridades deportivas han impuesto entre sus jugadores y jugadoras severos códigos de conducta, que alcanzan a sus relaciones íntimas. En resumen, este es un trabajo en el que se habla del exterminio del mundo de la expresión y sus consecuencias”.
“En estos cuatro años me he vuelto una inútil para el placer, una discapacitada. No he encontrado otra manera de resistir la falta de alegría que incapacitarme a mí misma para la alegría. Cuatro años así destruyen las esperanzas de cualquiera. Pero tengo disciplina, horarios, rutas. Gracias a todo eso uno puede llegar a viejo, sin esperar nada de la vida”.
“La libertad no concierne a los demás, no debe reconocerla nadie, solo podrás conseguirla superando las coacciones de los otros, como ocurre con la libertad de expresión”.
Es la creadora española actualmente con más proyección internacional con un estilo que va desde el expresionismo desgarrador, la crítica social, la pureza o la subversión. En 1993 funda Atra Bilis Teatro, compañía con la que ha montado creaciones como La falsa suicida (2000), Once Upon a Time in West Asphixia (2002), El año de Ricardo (2005),o Perro muerto en tintorería: los fuertes (2007), entre otras. Ha ganado numerosos galardones, como el Premio SGAE de Teatro 2004 por Mi relación con la comida; o el Premio Valle-Inclán 2008 por El año de Ricardo. La crítica ha dicho de su teatro que es vanguardista y político, lleno de sentido, absolutamente necesario.
Subido el 12 febrero 2013 por AVP
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