Tras acabar con éxito su periplo en La Avería, la actriz se pone a la órdenes de Ricardo Moya y comparte el escenario de la sala pequeña del Español con Ariadna Gil y José Luis García Pérez.
Hacemos esta entrevista poco después de que La avería, montaje dirigido por Blanca Portillo sobre un relato del autor suizo Friedrich Dürrenmatt, se haya alzado con 5 Premios Max. Enhorabuena por la parte que te toca, Emma. Aunque ya sea cosa del pasado, ¿qué tal ha resultado para ti esta experiencia teatral? ¿Sientes, como dijo Asier Etxeandía al recoger su Premio Max, que ya estás entrenada para cuando seas anciana?
Bueno, ya me gustaría, estaríamos todos dispuestos a hacer La Avería. Ha sido un viaje increíble que ha durado un año y medio, me quedo con la satisfacción de haber trabajado con compañeros incomparables, de haber disfrutado muchísimo de un texto magnífico, de todas las experiencias vividas, de todo lo que nos ha ocurrido. Todos los viajes tienen subidas y bajadas, pero el haber superado este desafío, el haber interpretado a una anciana de 80 años, que no sólo es una anciana de 80 años, sino un personaje muy abstracto, que no ha sido para nada fácil, porque no era un personaje que tuviera asideros fáciles, no hay referencias concretas, era un personaje muy mágico y casi onírico… Esto me ha exigido mucho trabajo, con Blanca Portillo y con el resto del equipo, y creo que ha sido satisfactorio finalmente. Ha sido un trabajo muy de equipo. Y desde el principio, el entusiasmo de Blanca Portillo y la habilidad para dirigir este texto, la alta autoexigencia de ella con respecto a nosotros y con respecto a ella misma, para mí ha sido una muy grata experiencia. Pero todo tiene un principio y un final, y desgraciadamente… o no desgraciadamente, ha sido un proceso que termina y ya está. Ahora estamos en otro momento, esa es la vida del actor: poder participar de diferentes procesos de creación con diferentes personajes y con diferentes directores y textos.
De todas formas, en Viejos tiempos vuelves a trabajar junto a José Luis García Pérez…
Sí, esta vez sin máscaras. Que eso también ha sido parte del desafío de La Avería. Yo estoy muy orgullosa y muy contenta de todos los premios que se ha llevado. Y ahora estamos otra vez con José Luis sí, que es un maravilloso actor.
Bueno, entremos en materia. Pinter dijo que esta obra nace de la palabra “oscuro”. ¿Tiene que ver con lo oscuro del pasado?
Sí, la primera palabra del texto es oscuro. Oscuro… Yo no puedo responder las preguntas que debería o no responder Pinter, no sé ni siquiera si él se plantea en algún momento este tipo de preguntas. Pinter es un autor muy muy muy personal, y muy insondable, y muy misterioso, estoy en este momento absolutamente fascinada por él, porque me parece de un ingenio y una maestría la forma de trabajar con las palabras que tiene, la forma en que utiliza el lenguaje, las situaciones a las que lleva a sus personajes, aparentemente normales, en las que no sabemos exactamente lo que está sucediendo detrás de las palabras, y ni siquiera sé si Pinter lo sabe, o si a él le interesa… En ese sentido, oscuro es el comienzo de una obra en la que no sabemos lo que nos vamos a encontrar, y quizá lo que estamos tratando de hacer es ser lo más respetuosos posible con el lenguaje de Pinter, que es magnífico.
¿Habías hecho antes alguna otra obra de Pinter?
No, es la primera vez, hacía tiempo que me atraía mucho este autor. Y bueno estamos viendo películas que escribió él, como The Accident, estamos trabajando mucho a partir del texto, y es un placer, ya te imaginarás, trabajar al lado de Ariadna Gil y José Luis García Pérez, y con Ricardo Moya, que es un actor al que conozco desde hace tiempo y en el que tengo plena confianza. Estoy disfrutando muchísimo de hacer un trío, este trío.
Tú haces el personaje de la mujer que viene a visitar a un matrimonio y de alguna manera viene también a desestabilizar una estructura aparentemente bien cimentada. Eso es lo que podíamos denominar la trama de la obra, pero, ¿qué más ocurre aquí, en tu opinión?
Es una obra que habla del paso del tiempo, de lo que sucede en un Londres de postguerra y en unos personajes que han sido supervivientes y que se encuentran al cabo de 20 años. Digamos que, a mi entender, el tiempo se paralizó en un momento y ahí se han quedado. Son personajes a los que les han pasado 20 años pero no les ha pasado nada más realmente, y tienen un profundo vacío. Creo que la obra es muy dura, pero se juega con el lenguaje de Pinter, que es en cierto modo absurdo.
¿Tú crees que cualquier tiempo pasado fue mejor y que los errores del pasado nos persiguen siempre o no?
No, yo no lo veo así. Las personas que has conocido en un momento de tu vida… la falta de decisiones, o las decisiones que no has tomado en un momento dado… o esos encuentros que van a ser determinantes para el resto de tu vida y que tratas de recuperar… creo que no merece la pena tratar de recuperar el tiempo pasado, porque eso es imposible. El tiempo pasado es eso, pasado e irrecuperable. Yo en ese sentido soy una persona muy contemporánea, muy del momento.
Este montaje supone un trabajo muy opuesto a lo que has hecho en el pasado más reciente. La Avería era un montaje grande en cuanto a tamaño, para grandes auditorios, y trabajabas con máscara. En Viejos tiempos trabajas en la sala pequeña del Español, con un nivel de exposición enorme.
Sí, el hecho de ser tres personajes, de ser un espacio sólo, una habitación, el trabajar en la sala pequeña del Español, que es un lugar muy íntimo, y trabajar muy cerca del espectador, favorece una determinada manera de comunicar, de expresarte también como actor. Yo estoy muy seducida con este proyecto, estoy muy contenta de que salga adelante, porque hasta hace poco, tal y como está la situación, no sabíamos si se iba a consolidar. Y tenía muchas ganas de trabajar en el Español y la sala pequeña es idóneo para hacerlo. Se va Mario Gas y despedirme de él en la sala pequeña, es algo que me hace mucho ilusión.
Tú lo has dicho: la situación no está muy bien que digamos. Además de este montaje, ¿estás involucrada en algún otro proyecto?
Pues acabo de presentar en el Festival de Málaga una película que se llama Buscando a Eimish, que ha dirigido Ana Rodríguez, con Manuela Vellés, Oscar Jaenada y Jan Cornet. Y bueno, sí, está todo un poco mal, el cine y todo. Habrá que reinventarse.
Teatro Español. Sala Pequeña. Del 24 de mayo al 15 de julio
Subido el 22 mayo 2012 por AVP
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