Sobrecogedora Estúpida

Se estrenó el miércoles pasado en la sala Triángulo y estará en cartel hasta el próximo sábado. Estúpida, escrita y dirigida por Antonio Zancada, presenta a tres mujeres tan singulares como excesivas, interpretadas por Natalia Hernández, Maribel Vitar y Carmen Ruiz.

Estúpida nació, como montaje teatral, hace tres años, para la cafetería de la sala Triángulo, su espacio cabaretero y golfo. Estuvo unas cuantas semanas en cartel y se llegaron a formar colas para verlo cada viernes y cada sábado a medianoche. Por aquel entonces, Carmen Ruiz actuaba también en Triángulo, justo antes de Estúpida, en la sala principal. Un día, tras su función, se quedó a ver Estúpida y le maravilló, tanto que volvió a disfrutarla dos veces más. Como ella dice, sólo le faltaban los pompones. Cuando la obra se despidió de la cartelera, a todo el equipo de la compañía Equilicuá, con Antonio Zancada al frente, se le quedó un regustillo agridulce. Aquello había sido un gran éxito y daba pena guardarlo en un cajón. Y como en este negocio del teatro, el tiempo y el deseo no siempre van por vías paralelas a la misma velocidad, han tenido que pasar estos tres años para volver a ver de nuevo Estúpida, de nuevo en la sala Triángulo, pero con algunas novedades. Una, que el espectáculo ha madurado, como sus responsables, y eso lo ha convertido en una obra teatral sólida. Otra, que ahora Carmen Ruiz ha entrado en el trío de protagonistas, sustituyendo a Eva Trancón. Hay muchas razones para pensar que si entonces el montaje era bueno, ahora será mejor. Y según el propio Zancada, Estúpida ha vuelto para quedarse.

Estúpida es una historia de soledades tragicómicas, en la mejor tradición de nuestro teatro y nuestro cine. Tres mujeres solas, singulares y excesivas han construido sus universos paralelos. Cristinita (Natalia Hernández), enfundada en su eterno traje de novia, se ha instalado cómodamente en su psicosis negro sobre blanco y salta de palabra en palabra como si el mundo se redujera al diccionario. Su madre, Basilia (Maribel Vitar), habla con las tazas de café y con los dedos de los pies, mientras lanza peroratas y revive sus días de prostituta, remedio para los violadores reprimidos y los ancianos pajilleros, en palabras suyas. Por último, Estefanía (Carmen Ruiz), única amiga de Cristinita en su infancia y adolescencia, se fugó con el marido de ésta cuando acababan de darse el sí quiero y ha decidido volver su mirada al pasado y zanjar algunos asuntos. Un buen día, en la mercería de Basilia, suena la campanilla y los tres universos colisionan.

Antonio Zancada reconoce que escribió esta obra en un momento duro y trágico de su vida y le salió desde lo más profundo de las entrañas. Pero lejos de hacer un dramón rural, tira de expresionismo, de barroquismo, para desnaturalizar los acontecimientos y mostrarlos como un juego teatral lleno de diversión y exceso, porque si algo tiene este montaje es que es divertido y sobrecogedor por igual. Él lo tiene claro: para ver la vida normal ya está la vida, y el teatro tiene que ser un espectáculo. Eso no quiere decir que Estúpida no se muestre con grandes dosis de verdad y de emoción. Las actrices trabajan con pasión, con las tripas, pero cuidando que el exceso no convierta aquello en una caricatura. Está en ese punto justo. Las tres hacen una demostración de lo que es instalar un personaje en sus cuerpos, comprenderlo y comunicarlo, sobre todo a través de los ojos, que no siempre se cuenta con tres actrices de tan potente mirada como éstas. En definitiva, Estúpida es una obra que nos hace pensar tanto en Lope de Vega como en Almodóvar, porque de lo que se trata es de tomar una distancia irónica sobre todas esas pequeñas tragedias que ocurren entre los mortales de a pie. Hay que seguir jugando a vivir.

Foto de Susana Cabañero

Subido el 21 noviembre 2010 por AVP

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